La reforma del sandbox financiero en España, impulsada por el Ministerio de Economía e integrada en el Anteproyecto de Ley de Digitalización y Modernización del Sector Financiero, supone una evolución directa de la Ley 7/2020 de transformación digital. Según lo expuesto, el objetivo es transformar este entorno seguro de pruebas en un mecanismo más ágil, flexible y eficiente para startups, fintechs y entidades financieras.
Desde la Asociación Española de FinTech e InsurTech (AEFI) destacan que, tras cinco años de funcionamiento, el nuevo modelo busca reforzar el papel del sandbox como puente entre la innovación y el mercado, manteniendo el equilibrio entre flexibilidad regulatoria y seguridad jurídica, al tiempo que incorpora nuevas medidas para acompañar el crecimiento de los proyectos más innovadores.
La relevancia de esta reforma radica en que, justamente, la regulación se había convertido en el principal freno para el desarrollo del ecosistema fintech en España. “La regulación y su atención, la aplicación, el seguimiento y el cumplimiento han requerido de más tiempo y recursos de los que nos gustaría para su desarrollo. Y aunque España forma parte de la Unión Europea, y toda su regulación financiera viene marcada por el derecho comunitario, una mayor armonización regulatoria, con más compromiso en la innovación financiera, ayudaría mucho a crear un ecosistema mucho más potente”, afirma Leyre Celdrán, directora general de la AEFI.
Principales novedades
Según AEFI, esta reforma aporta cinco importantes novedades de cara al nuevo sandbox financiero. La primera es el establecimiento de una nueva línea ICO, para mejorar el acceso a la financiación de proyectos. En este sentido, la reforma incorpora una de las principales reivindicaciones del sector: la creación de una nueva línea ICO Crecimiento fintech, destinada a facilitar financiación a startups y empresas innovadoras que encuentran dificultades para acceder al crédito tradicional. Para la industria, esta iniciativa supone una rampa de entrada para las compañías que necesitan recursos para crecer y refleja el compromiso de las instituciones de acompañarlas en su salida del sandbox.
La segunda novedad relevante es la sustitución del sistema de cohortes por una ventanilla abierta de forma permanente. “A partir de ahora, las empresas podrán presentar sus proyectos cuando estén preparados, sin tener que esperar a una convocatoria específica, lo que permitirá iniciar antes su evaluación y acelerar el proceso de innovación”, señalan desde AEFI.
A esto se suma una menor burocracia y procesos más ágiles. Es decir, la reforma simplifica notablemente los trámites administrativos. Por ejemplo, la documentación exigida será proporcional al riesgo de cada proyecto y se fomentará el uso de declaraciones responsables para reducir cargas. Además, los plazos para comenzar las pruebas se acortarán significativamente, facilitando una llegada más rápida al mercado.
En cuarto lugar, el modelo de sandbox abierto a más tipos de innovación. “Hasta ahora, el acceso estaba muy ligado al desarrollo de nuevas tecnologías. Con la reforma, también podrán acceder proyectos innovadores por su modelo de negocio, sus procesos o por la aplicación novedosa de tecnologías ya existentes, ampliando así el abanico de empresas que podrán beneficiarse de este entorno de pruebas”, indican desde AEFI.
Por último, la industria destaca que se trata de una herramienta “conectada con los retos del futuro”. Según explican, el nuevo modelo permitirá lanzar convocatorias temáticas centradas en ámbitos estratégicos como la inteligencia artificial, la identidad digital u otros desafíos regulatorios. “Esta flexibilidad facilitará que supervisores e industria trabajen conjuntamente en las tecnologías con mayor impacto para el sistema financiero”, añaden.
El potencial del ecosistema fintech
Dentro del sector financiero, el sector fintech es el que más ha crecido, tanto en número de empresas como en aplicación de innovación, ha sido el de los pagos. Además, según indica Celdrán, se espera que siga creciendo y siga siendo una apuesta muy potente en la innovación financiera. “No solo por toda la regulación relacionada con PSR y PSD3, sino por todo el abanico de posibilidades que se desprenden de la aplicación de nuevas tecnologías como la IA. Un ejemplo es el comercio agéntico y la gestión de las compras online”, apunta.
Posibilidades que también encontramos en la industria de wealth management. En su opinión, el sector fintech ha democratizado el asesoramiento financiero, gracias al uso de tecnología aplicada y la mejora de educación financiera desde las aplicaciones y herramientas de inversión y asesoramiento.
“Las fintechs les han enseñado a los usuarios financieros que existen más alternativas y posibilidades para manejar el dinero, más allá de lo que se nos explicaba en las oficinas bancarias tradicionales. Ejemplos muy básicos como aplicaciones de compartir gastos entre amigos para un viaje, el ahorro por consumo, la gestión en productos alternativos -algunos de elevado riesgo como las criptomonedas- son buenos ejemplos de ampliación de la oferta de productos de inversión. Además, a lo largo de todo este camino ha jugado un papel importante la posición de las entidades tradicionales, que se han sumado al movimiento de la innovación financiera y actualmente son estrechos colaboradores de las fintechs”, argumenta la representante de AEFI.
Según su experiencia, hay mucho interés en crear productos y servicios nuevos, en mover la innovación financiera hacia una mejora para el usuario financiero y para la transformación de los sectores satélites a la industria, puesto que se requiere mucha colaboración con empresas dedicadas a la identidad digital, a la custodia, a la seguridad… “Es un sector tractor de la economía de un país”, asegura.



