Mientras Estados Unidos celebra 250 años de independencia, persiste un tópico injusto: reducir su cultura gastronómica a la comida basura. Igual de injusto que el rechazo contemporáneo hacia Las aventuras de Huckleberry Finn, la obra maestra de Mark Twain. Entre sátira social, esclavitud y aventuras fluviales, la novela reivindica otro sur estadounidense: el de la cocina mestiza, el pan de maíz, la berza con tocino y la libertad encontrada sobre una balsa en el Mississippi.
Estados Unidos celebra este año el 250 Aniversario de su independencia. Dos siglos y medio absorbiendo y mezclando tendencias culinarias del mundo entero, a los que se hay que sumar cientos de años de tradición mesoamericana que al sur del Río Grande han derivado en una de las gastronomías más aplaudidas del planeta, ya que ¿a quién no le gusta la comida mexicana? Y sin embargo, lo que piensa el mundo entero de la cocina en Estados Unidos se reduce a dos palabras: comida basura.
La gran novela americana se cocina en el Mississippi
Fotografía Mark Twain tomada en 1884, un año antes de la publicación de la novela.
Injusticia. Tan inmerecida como la que sufre la Gran Novela Americana que tenemos entre manos: Las Aventuras de Huckleberry Finn. Al publicarse fue prohibida en las bibliotecas por su lenguaje crudo y malsonante, posteriormente ha sido atacada por el uso constante del vocablo denigrante “nigger” -aunque cuando Mark Twain lo escribió la palabra no tuviera la misma connotación racista que conlleva en la actualidad-; inexplicablemente, hoy en día la mitad de la población la cancela por racista y la otra mitad lo hace porque se ríe de los “red necks” o basura blanca. En fin, que parece que no gusta a nadie pero es en realidad la obra maestra de Mark Twain y como tal ha conseguido sobrevivir hasta nuestros días cayendo en las manos de lectores contemporáneos que gozan con ella.
La mitad de la población cancela Las Aventuras de Huckleberry Finn por ser racista y la otra mitad lo hace porque se ríe de los “red necks”. En fin, que parece que no gusta a nadie.
Las Aventuras de Huckleberry Finn como Great American Novel (GAN)
Huck -llamemos así al libro para ahorrar caracteres-, aborda un momento histórico de la nación americana repleto de tensiones sociales y morales. Está escrita después de la Guerra Civil en la que se abolió la esclavitud pero aborda un periodo antebellum, el final de la década de los 1840s, en los estados sureños que rodean al río Mississippi. Mark Twain crea una sátira que desmonta los primeros años de un país que se creía moral y libre, aunque la esclavitud no es ni civilizada, ni moral, ni mucho menos libre. Empezó a escribir esta novela como una segunda parte de las Aventuras de Tom Swayer pero si bien esta era un cuento para niños Huck es una novela para adultos, necesaria en un país que creía haber dejado atrás la esclavitud.
La realidad es que al publicarse la novela (1884), casi veinte años después del fin de la guerra y la abolición de la esclavitud, en los estados del sur de EE.UU. apenas había cambiado nada. La historia, como todas las grandes novelas americanas, muestra las contradicciones de la nación en su época: el sur es religioso, pero cruel; patriarcal, pero hipócrita y violento; respetable, pero profundamente inmoral. Los adultos quieren convertir a Huck en un ciudadano modelo a base de rezos y Biblia, pero consideran normal poseer a otros seres humanos. En contraste, el esclavo Jim es tierno, digno y sabio, en plena contradicción con los estereotipos racistas de la época. Las Aventuras de Huck y Jim son tan improbables como las de Quijote y Sancho. El río Mississippi podría ser la Mancha y la balsa podría ser Rocinante.
Las Aventuras de Huckleberry Fin como novela cervantina
Si nos trasladáramos a esa época y recorriéramos el Mississippi apuesto a que no encontraríamos una pareja tan dispar como la que forman Jim, un esclavo que huye de sus dueños, y Huck, un chaval pobre de doce años que huye de un padre maltratador que en realidad ya está muerto. Sus aventuras son tan improbables como las de Quijote y Sancho. El río Mississippi sería La Mancha, la balsa en la que lo recorren podría ser Rocinante, y las paradas en las riberas del río son las ventas manchegas. Si en la novela de Cervantes la locura del Quijote refleja el sinsentido de la sociedad del final del Siglo de Oro español, en la de Twain vemos retratada la locura de la sociedad esclavista sureña. Tanto Huck como don Quijote son idealistas, y solo consiguen sobrevivir gracias a su mirada inocente.




