El sector del private equity atraviesa una fase de transformación marcada por un entorno macroeconómico y geopolítico más inestable, valoraciones elevadas y una ralentización en los procesos de desinversión. En este contexto, las firmas están reorientando sus estrategias hacia la creación de valor operativo, que se consolida como el principal motor de crecimiento en las compañías participadas.
Según la quinta edición del Value Creation Survey elaborada por la firma de servicios profesionales Alvarez & Marsal, la volatilidad geopolítica se ha convertido en el mayor desafío para la industria, citada por el 62% de los encuestados, por delante de la incertidumbre arancelaria y la inflación (ambas con un 58%).
El estudio refleja un cambio estructural en la composición del crecimiento del EBITDA. En 2025, la mejora de márgenes aportó el 51% del crecimiento total en las compañías desinvertidas, frente al 21,5% registrado antes de 2023. En paralelo, la contribución de la expansión de ingresos ha caído del 78,5% al 49%, lo que evidencia una mayor dependencia de la eficiencia operativa frente al crecimiento puramente comercial.
“Las firmas que logren diferenciarse en este ciclo serán aquellas capaces de construir negocios más sólidos mediante disciplina operativa y ejecución desde el primer día”, señala Steffen Kroner, Managing Director de Private Equity Performance Improvement en Alvarez & Marsal.
En el caso de España, Alejandro González, co-responsable para Iberia de la firma, destaca que los fondos están adoptando una lógica más transformacional en la gestión de sus participadas, en un entorno donde las salidas se han vuelto más complejas y los periodos de inversión más largos.
Uno de los cambios más relevantes es el creciente uso del mercado secundario y de los fondos de continuación como herramientas de liquidez. El 43% de las gestoras ya recurre a estas estructuras, casi el doble que el año anterior, mientras que las salidas forzadas a precios reducidos han caído hasta el 7%.
El estudio también pone de relieve la creciente madurez en la adopción de inteligencia artificial. El 63% de los fondos ya la integra en sus procesos de creación de valor, con aplicaciones centradas en análisis de datos, eficiencia operativa y optimización financiera. No obstante, el coste y la calidad de los datos siguen siendo las principales barreras para su despliegue.
Desde la firma consultora Kreab, encargada de la difusión del informe, se subraya que el sector está acelerando la ejecución de sus planes de creación de valor, con un 58% de las gestoras activando iniciativas en los primeros 100 días tras la inversión, el doble que el año anterior.
Pese a esta mayor sofisticación en la gestión, el 65% de los encuestados reconoce no haber alcanzado aún la mitad del valor objetivo previsto en sus planes de los últimos dos años, lo que refleja la complejidad creciente del entorno de inversión.
En conjunto, el informe apunta a un cambio de ciclo en el private equity europeo, donde la capacidad de generar valor dependerá cada vez menos del crecimiento macroeconómico y más de la transformación operativa interna de las compañías participadas.



