Fiscalidad incierta, estructuras poco competitivas y falta de armonización: los frenos legales que condicionan el desarrollo de los mercados privados en España. Este fue el diagnóstico compartido por los expertos reunidos en la mesa redonda “Mercados privados en España: cómo estructurar, distribuir y escalar”, celebrada en el marco del Funds Society Alternative Summit —evento organizado por Funds Society en Madrid a principios de abril—. En el encuentro participaron Jorge Ferrer Barreiro, co-founding partner de finReg360; Josefina García Pedroviejo, partner de Financial Services & Investment Funds en Pérez-Llorca; José Luis López Hermida, Family Office & Private Client Director en KPMG; y Sergio Muñoz, Alternative Investments Director en Creand Asset Management, como moderador.
Estructuración: complejidad, fiscalidad y falta de armonización
Los panelistas coincidieron en primer lugar en constatar que la estructuración de vehículos continúa siendo uno de los principales obstáculos, afirmando que España presenta estructuras más complejas, menos flexibles y con menor atractivo fiscal que otras jurisdicciones europeas, lo que limita su competitividad.
Jorge Ferrer Barreiro, co-founding partner de finReg360, subrayó: “La regulación muchas veces es un freno, pero también es una garantía”, aunque reconoció que los avances se producen “más lento de lo que nos gustaría a todos”. En su opinión, la Unión Europea está impulsando una agenda clara para canalizar financiación hacia la economía real, con una progresiva flexibilización tanto en distribución como en estructuración.
Sin embargo, advirtió del retraso español en este ámbito: “Desgraciadamente en la parte de estructuración, que creemos que es la más importante, vamos lentos en España”. A su juicio, la falta de flexibilidad —la conocida “ñ española”— puede dejar fuera de juego a los vehículos nacionales frente a alternativas europeas. “De aquí a cinco años vamos a ver cómo los vehículos europeos van a acabar superando a los vehículos nacionales y vamos a tener realmente vehículos paneuropeos”, anticipó.
Josefina García Pedroviejo, partner de Financial Services & Investment Funds en Pérez-Llorca, coincidió en el diagnóstico y destacó la carga burocrática y la complejidad de las estructuras. Pero puso el foco en la fiscalidad como elemento decisivo: “Al final el que decide qué funciona y qué no es el fiscalista”, lo que introduce un sesgo hacia estructuras fiscalmente eficientes, incluso en detrimento de oportunidades más atractivas.
La falta de un régimen fiscal específico para determinados vehículos agrava el problema. “En España la fiscalidad del ELTIF es inexistente, no tiene un régimen específico”, señaló, lo que limita su desarrollo. Además, criticó la inseguridad jurídica derivada de un sistema que evoluciona mediante consultas vinculantes y cambios normativos.
José Luis López Hermida, Family Office & Private Client Director en KPMG, coincidió en que muchas estructuras se diseñan “siempre por motivos fiscales”, lo que distorsiona la lógica inversora. En relación con el anteproyecto actualmente en consulta pública, se mostró prudente, explicando que podría ser “un rayo de esperanza” aunque mostrando dudas sobre la posible equiparación fiscal de los ELTIF abiertos con las IIC.
Ferrer Barreiro añadió que, aunque podría haber cierta interpretación favorable hacia fondos abiertos, existen tensiones entre la iliquidez de los activos y las exigencias regulatorias. “Desgraciadamente, nuestros productos hacen mal deuda, hacen mal inmobiliario y cuando tenemos un vehículo como es el ELTIF, que permite hacerlo, no le damos una fiscalidad adecuada”, lamentó.
Distribución: el reto de los productos semilíquidos
El segundo eje del debate se centró en la distribución de productos semilíquidos, como los vehículos evergreen o los ELTIF, y en los desafíos asociados a su comercialización.
Ferrer Barreiro destacó avances en el diálogo con el regulador, aunque consideró que algunos criterios siguen alejados del marco europeo. Valoró positivamente la incorporación de las guías de liquidez de ESMA en el anteproyecto, que permiten mayor flexibilidad en la gestión de reembolsos.
No obstante, introdujo un matiz relevante: “Hay que dejar de usar el término de semilíquidos y hablar de semi ilíquidos”, para reflejar mejor la naturaleza de estos productos. Además, advirtió sobre su comercialización: “No se puede distribuir un producto con una prima de iliquidez diciendo que es líquido”.
En el debate sobre la democratización, García Pedroviejo defendió el acceso amplio, pero con cautela: “No se puede dar el mismo trato a inversores de distintos perfiles y diferente nivel de conocimiento financiero”. A su juicio, la clave está en la transparencia y la educación financiera. “Para que haya democratización hay que empezar por la formación”, señaló, apuntando a un déficit estructural en España.
Desde el lado de la distribución, López Hermida subrayó la importancia de la narrativa: “Hay que explicar bien el producto”, ya que una mala comercialización puede desvirtuar la estrategia. En el caso de los evergreen, advirtió de que su distribución inadecuada puede diluir la prima de iliquidez.
Asimismo, defendió la necesidad de adaptar los productos al perfil del cliente y acompañarlos de servicios adecuados, como el asesoramiento, además de diseñar correctamente los procesos de comercialización en línea con las exigencias del regulador.
Fiscalidad y vehículos: FCR, SCR y empresa familiar
El tercer bloque abordó el papel de los FCR y las SCR en la planificación patrimonial en el ámbito de la empresa familiar.
López Hermida explicó que el auge de los FCR responde a la combinación de dos factores: la demanda de alternativos por parte de la banca privada y la presión fiscal sobre grandes patrimonios. Esto ha convertido a estos vehículos en herramientas atractivas, aunque advirtió del riesgo de que se conviertan en foco de la administración tributaria, especialmente en un entorno de competencia autonómica.
Aun así, destacó que los FCR también aportan valor desde el punto de vista inversor y encajan en el régimen de empresa familiar, aunque presentan limitaciones regulatorias sobre qué se considera actividad de capital riesgo.
García Pedroviejo insistió en el peso de la fiscalidad en la toma de decisiones, hasta el punto de condicionar la política de inversión. En este contexto, abogó por un equilibrio entre fiscalidad y rentabilidad, evitando que la primera domine completamente la estrategia.
López Hermida reforzó esta idea al advertir: “La fiscalidad cambia casi tanto como los mercados”, lo que puede generar rigideces si se diseñan estructuras excesivamente dependientes de criterios fiscales.
Ferrer Barreiro resumió este dilema con una metáfora: “Es una manta que desgraciadamente cuando te tapas la cabeza, te estás destapando los pies”. En su opinión, la solución pasa por avanzar hacia vehículos paneuropeos que impulsen una mayor flexibilidad también en España.
Conclusión
El desarrollo de los mercados privados en España dependerá en gran medida de la evolución del marco legal y fiscal hacia modelos más claros, flexibles y alineados con Europa. La mejora en la estructuración, una distribución más adecuada de productos semilíquidos y un mayor equilibrio entre fiscalidad e inversión serán claves para consolidar el crecimiento del sector y evitar que los vehículos nacionales pierdan relevancia frente a alternativas paneuropeas.



