Ulrik Fugmann, codirector del Grupo de Estrategias Medioambientales de BNP Asset Management, explica en el podcast Talking Heads de la firma los grandes cambios que se han producido recientemente, como la puesta en marcha del Fondo Europeo Estratégico de Inversión en Infraestructuras, y la posibilidad de restablecimiento de los créditos fiscales a la energía solar y eólica en Estados Unidos. Sobre las consecuencias puede tener la situación actual en Oriente Medio en los ámbitos de seguridad energética y energías renovables, Fugmann apunta que el coste prolongado derivado de una crisis de combustibles fósiles supera con creces las inversiones que se necesitan para seguir desarrollando las energías renovables. Por lo tanto, cree que la mejor forma para garantizar la seguridad energética está “en la relocalización y la internalización de los sistemas energéticos”.
En este sentido, toma como ejemplo a China, que en los últimos veinte años, ha realizado una fuerte inversión en el sector de las energías limpias. “Su motivación no ha sido únicamente la descarbonización, sino también reforzar su seguridad energética y reducir su dependencia de los combustibles fósiles, de Oriente Medio y de otros países productores de petróleo”, comenta el experto, que añade que la relación entre energías renovables, seguridad energética y geopolítica “ha provocado cambios reales y se ha acelerado con el conflicto”.
Europa también está viviendo cambios radicales en este campo. Fugmann señala que en el ámbito de la política energética europea, han pasado dos cosas realmente importantes: la Comisión Europea está impulsando una revisión de la energía nuclear en toda Europa –Alemania e Italia han confirmado su intención de reabrir algunas de sus centrales nucleares– y la puesta en marcha del Fondo Europeo Estratégico de Inversión en Infraestructuras, que, a 15 años vista, destinará en torno a 700.000 millones de euros anuales a la construcción de una infraestructura medioambiental mucho más sólida destinada a reforzar de forma muy significativa la seguridad energética.
A ambas se suman, tal y como recuerda Fugmann, los avances en los sectores del agua y de las redes de transmisión. “Se trata de unas iniciativas muy tangibles que deberían impulsar la rentabilidad de aquellas compañías europeas que mantienen exposición a estas temáticas tan interesantes”, concluye el experto.
Estados Unidos
Fugmann califica de “interesante” la situación en Estados Unidos en lo que a energía se refiere. Explica que las tasas de popularidad del gobierno están cayendo y que el precio de la energía es una de las principales causas por las que muchos ciudadanos estadounidenses, especialmente en los tramos de rentas medias y bajas, se muestran muy descontentos con el actual gobierno del país, ya que la factura eléctrica es una de las partidas de gasto más importantes de este grupo.
Los republicanos comienzan a entender las consecuencias que podría tener el aumento de los precios de la energía y lo que podría significar de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato, por lo que han anunciado algunas iniciativas “bastante interesantes”. Aquí, el experto menciona la del republicano Brian Fitzpatrick, presidente del Comité de Medios y Arbitrios, que aboga por restablecer los créditos fiscales a la energía solar y eólica.
Así que, según Fugmann, las elecciones de noviembre “podrían suponer un auténtico revulsivo para los mercados eléctricos y las energías renovables en Estados Unidos”, porque si los demócratas lograran el control de la Cámara de Representantes o del Senado, volvería a plantearse el restablecimiento de los créditos fiscales a la energía solar y eólica. Pero los republicanos podrían adelantarse e intentar restablecerlos incluso antes de los comicios. “Todo esto daría un fuerte impulso a las energías limpias en Estados Unidos”, sentencia el experto.
Fugmann también puso el foco en la inteligencia artificial, en relación con la energía. Así, dejó claro que la IA “no responde a una dinámica de burbuja, va a seguir desarrollándose y creciendo” y que va a necesitar una enorme cantidad de energía para desplegarse. “La inteligencia artificial no se mide en bytes ni en megabytes, sino en electricidad”, afirma y explica que para alimentar esta infraestructura, “resultará decisivo contar con electricidad barata y de fácil acceso”.
Ya hay proyectos en marcha, como recuerda el experto: el 10 de marzo, uno de los mayores promotores estadounidenses de proyectos de energía solar anunció que desarrollará más de 1 GW de capacidad de generación solar en el próximo año y medio para dar soporte a uno de los mayores proyectos de centros de datos hiperescalables para inteligencia artificial del oeste de Estados Unidos.
“De hecho, en 2025, el 98% de la capacidad neta de generación añadida procedió de la energía solar, la energía eólica y el almacenamiento de energía, y solo el 2% procedió del gas, con caídas netas del resto de los combustibles fósiles. Pensamos que esta tendencia podría continuar hasta bien entrado el 2030”, apunta.
Por lo tanto, Fugmann concluye que con todo lo que estamos viendo actualmente en relación con la seguridad energética, las iniciativas que se están poniendo en marcha en Estados Unidos y en Europa, un contexto político que está dando un verdadero impulso a este sector y unas valoraciones que siguen siendo muy atractivas en términos históricos, “la temática de inversión de la energía limpia y las infraestructuras relacionadas se adentra en un nuevo ciclo de crecimiento que podría prolongarse durante varios años”.



