La Comisión Europea trabaja por cerrar la brecha de pensiones en Europa y para ello el Paquete de Pensiones Complementarias, adoptado el 20 de noviembre de 2025, es una herramienta clave. De hecho, está pensado para crear una oportunidad real para “reforzar la suficiencia de las pensiones, canalizar el ahorro a largo plazo hacia los mercados de capitales y apoyar el crecimiento económico, la innovación y las prioridades estratégicas en toda la UE”.
Desde la Asociación Europea de Fondos y Gestión de Activos (Efama, por sus siglas en inglés) consideran que este paquete de medidas son “un paso decisivo” para igualar la realidad de las pensiones en la región. “Ante el aumento de las presiones demográficas, la evolución de los mercados laborales y la baja participación en los sistemas de pensiones complementarias, capacitar a los ciudadanos para generar ingresos adecuados en la jubilación es tanto una necesidad social como económica”, afirman.
En concreto, Efama destaca que el Producto Paneuropeo de Pensiones Personales (PEPP) y la reforma más amplia de las pensiones complementarias constituyen un primer paso importante. Además, considera que “combinados con la inscripción automática en planes de pensiones de empleo y con incentivos fiscales adecuados, pueden resultar altamente eficaces para aumentar la participación”. E insiste: “Junto con productos de pensiones accesibles y herramientas como los sistemas de seguimiento de pensiones y los paneles informativos, estas medidas pueden mejorar significativamente los resultados de jubilación, al tiempo que hacen el ahorro más inclusivo y eficiente”.
El reto y las propuestas
Sin embargo, advierte de que convertir esta oportunidad en beneficios reales para los ahorradores dependerá de una implementación eficaz a nivel nacional. “El éxito del PEPP revisado y de otros productos de pensiones complementarias depende de un tratamiento fiscal favorable que los haga atractivos y accesibles. Sin ello, es probable que su adopción siga siendo limitada y que el potencial de estas reformas no se materialice plenamente”, defienden desde Efama.
Por ello, su principal mensaje es que “garantizar el marco regulatorio y fiscal adecuado es, por tanto, clave para fomentar el ahorro a largo plazo, mejorar la seguridad en la jubilación y reforzar la Unión de Ahorro e Inversión en Europa”.
En este sentido, Efama hace nueve recomendaciones a las autoridades y a la Comisión Europea:
- Eliminar el límite de comisiones del 1% para el PEPP básico con el fin de mejorar la viabilidad del producto. No obstante, cualquier introducción de un marco de “Value for Money” debe ser pragmática, reconociendo que el rendimiento a largo plazo de los fondos de pensiones no puede predecirse con precisión ex ante.
- Mantener la eliminación del requisito obligatorio de asesoramiento, pero garantizar que los ahorradores tengan un acceso real al asesoramiento ampliando el acceso al asesoramiento no independiente.
- Asegurar que se mantenga la estrategia por defecto de ciclo de vida para el PEPP básico, permitiendo a los ahorradores acceder a enfoques adecuados a su edad con potencial de crecimiento a largo plazo.
- Permitir flexibilidad en los requisitos de inversión del PEPP básico, de modo que los ahorradores puedan seleccionar un perfil de riesgo que incluya una mayor exposición a activos no cotizados o ilíquidos.
- Apoyar la eliminación de la obligación de que los proveedores de PEPP ofrezcan subcuentas nacionales, evitando así la imposición de barreras estructurales.
- Permitir que los Estados miembros, a su discreción y en cumplimiento de la legislación social y laboral nacional, autoricen el uso de PEPP en planes de empleo con inscripción automática y contribuciones empresariales para ampliar la cobertura, garantizando que esto complemente, y no sustituya, los sistemas nacionales.
- Eliminar la obligación de ofrecer simultáneamente el PEPP básico y el PEPP personalizado para reducir barreras y fomentar la innovación impulsada por el mercado.
- Reforzar los derechos de traspaso y las salvaguardias en caso de baja, garantizando la neutralidad fiscal y límites razonables a los cambios para proteger a los ahorradores.
Eliminar el uso de modelos estocásticos para las cifras de riesgo y rentabilidad en el Documento de Información Clave del PEPP.



