Cualquier plan que tuvieran los bancos centrales antes de que el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán encendiera las alarmas de guerra en el Medio Oriente parece descartado. Y el Banco Central de Chile (BCCh) no es la excepción. Con la mirada puesta en el impacto que vaya a tener el alza del precio del petróleo en la inflación local, la expectativa del mercado es que los inversionistas acudan a los vehículos de renta fija, suba o baje la tasa referente en el país andino.
En su último Informe de Política Monetaria (IPoM), el ente rector advirtió del foco de incertidumbre que representa la situación geopolítica internacional, con los barriles de Brent y WTI superando los 100 dólares por barril. “La guerra en Medio Oriente ha elevado considerablemente los precios externos de los combustibles y añadido un alto grado incertidumbre a las perspectivas para la economía global y local, luego de que en el inicio del año se observara un mayor impulso externo”, recalcaron en un comunicado a finales de marzo.
En esa línea, la proyección del momento es que los precios al consumidor vivan “un alza importante” en el corto plazo y que se ubique en torno a 4% anual a partir del segundo trimestre.
Con este escenario de fondo, el mercado local ya está evaluando las implicaciones para la Tasa de Política Monetaria (TPM) y cómo derivaría esto en las decisiones de inversión de las personas. Esto incluye los fondos mutuos de renta fija, que tuvieron un difícil primer trimestre y se perfilan para captar interés, independiente de las tasas. Y es que, suba o baje la TPM, desde la industria local anticipan interés para distintos segmentos del mercado.
Dinámicas de flujos
Cifras de la Asociación de Administradoras de Fondos Mutuos (AAFM) muestran que los vehículos de renta fija han tenido un 2026 complicado, de momento. Con datos al cierre de marzo, los fondos dedicados a la deuda acumularon una caída de 6,2% en su patrimonio neto en los primeros tres meses del año, cerrando el trimestre con un AUM de 62 billones (millones de millones) de pesos chilenos (cerca de 68.000 millones de dólares). En contraste, el conjunto de todos los fondos mutuos locales se contrajo un 4% en el mismo período.
En el desagregado, los fondos dedicados a la liquidez son los que vieron el mayor impacto. Los vehículos de instrumentos de tres meses o menos vieron una caída de 17,5% en su patrimonio neto en el primer trimestre y los fondos de deuda de menos de un año retrocedieron un 3,1% en ese mismo período. Sólo los fondos de mediano y largo plazo aumentaron su patrimonio, dentro de los vehículos dedicados a deuda, subiendo un 5,7% en lo que va del año.
“Durante los últimos 12 meses, se ha observado una marcada preferencia de los inversionistas por instrumentos de mediano plazo. Destaca especialmente el crecimiento en la zona de duración de 3 años, así como un incremento relevante en las asignaciones hacia renta variable”, relata Paula Espinoza, gerenta general de gestora (AGF) de Banco Internacional.
Desde BancoEstado AGF, el gerente de inversiones Luca Restuccia concuerda con el diagnóstico, agregando que el impulso en la “parte media-larga” de la renta fija sufrió un revés desde el inicio del conflicto entre EE.UU., Israel e Irán. El conflicto y sus derivados, explica, “implicó un alza muy fuerte en las tasas de interés, afectando más negativamente a la parte larga de la curva e impulsando positivamente a la parte más corta, sobre todo a la parte corta en UF”.
El tiempo: variable clave
Hacia delante, la expectativa es que los inversionistas –y sus respectivos flujos– se muevan al ritmo de la TPM, que –a su vez– se moverá al ritmo del contexto internacional y los ecos que lleguen a Chile, a través de los precios del combustible y el sentimiento de mercado.
En este contexto, altamente incierto, la extensión del conflicto será clave para la evolución del panorama. “El escenario base contempla que las tasas se mantendrán en niveles elevados por un período prolongado”, comenta Espinoza, agregando que “el factor clave no es solo el nivel de inflación, sino la duración de este shock”.
A nivel internacional, en el mercado ven con atención el precio del crudo, la Reserva Federal y el crecimiento e inflación globales. En el frente doméstico, la industria está atenta a la evolución de la inflación, el tipo de cambio, la actividad económica y la TPM.
Actualmente, la tasa referencial se ubica en 4,5%, donde está desde mediados de diciembre del año pasado. Después de mantenerse en 5% durante la mayoría de 2025, el BCCh logró recortar la tasa dos veces durante el último trimestre. Hacia delante, la autoridad monetaria recalcó que “las dudas sobre cómo se desarrollará la guerra son un factor importante al momento de delinear escenarios futuros”.
El escenario central de la entidad, que contempla que no suban significativamente los precios internacionales y que la demanda interna modere su expansión, apunta a que la inflación vuelva en torno a la meta –de 3%– durante 2027.
TPM al alza y a la baja
¿Qué pasará con los fondos de deuda si el BCCh termina moviendo la tasa? En conversaciones de pasillo, pareciera ser que la expectativa es que la TPM suba –en un esfuerzo por controlar presiones inflacionarias–, lo que podría volver atractiva a la deuda local, después del ajuste en las valorizaciones. Sin embargo, en el caso contrario, si el Central eventualmente tomara el camino de bajar más la tasa, para estimular la economía, los fondos verían buenos resultados.
En el primer escenario, Restuccia ve “efectos mixtos” en la industria. En el corto plazo, explica, el aumento de las tasas provoca una caída en el valor de los bonos existentes, que pagan cupones más bajos. Esto generaría rentabilidades negativas inmediatas, especialmente en los vehículos que invierten en instrumentos de mayor duración. “Este desempeño suele gatillar rescates iniciales, ya que los inversionistas reaccionan a los retornos negativos y encuentran más atractivas las alternativas de corto plazo, como el cash o los depósitos”, explica el ejecutivo de BancoEstado.
Después de este ajuste, sin embargo, “los fondos de deuda vuelven a ganar atractivo, ya que los portafolios comienzan a reinvertirse a tasas más altas, mejora el carry y aumenta la rentabilidad esperada, lo que favorece la normalización de los flujos”, según agrega.
Una baja en la TPM, en cambio, vería los precios subir, sumando atractivo a instrumentos con mayores plazos. Según Espinoza, esto “favorecería la rentabilidad de los fondos de deuda, particularmente los de mayor duración, debido a ganancias de capital asociadas a la compresión de tasas, el mercado se anticipa a estos escenarios”.
En este escenario, la ejecutiva de la AGF de Banco Internacional anticipa una rotación de flujos hacia estrategias de mayor duración, “como lo vimos hasta fines de febrero, en búsqueda de capturar el potencial de valorización, junto con una menor preferencia relativa por depósitos a plazo”.



