Desde el 2000, la comunidad financiera internacional ha sido testigo de 11 episodios geopolíticos relevantes. Por ejemplo, entre ellos encontramos los atentados del 11-S, la guerra de Irak, la invasión rusa de Ucrania en 2022 o el conflicto Israel-Hamas de 2023, o el reciente cambio de régimen en Venezuela en enero de 2026. Para ver el grado de implicación que estos acontecimientos tienen en el mercado, Bank of América ha analizado cuál fue su impacto en el mercados europeos de bonos corporativos.
Tras este trabajo, ¿cuál ha sido su principal conclusión? Según la entidad, el crédito suele resistir mejor de lo que se piensa: “Tras una reacción inicial negativa, los spreads tienden a estabilizarse y a estrecharse en los meses posteriores”. Además, el informe advierte de que el verdadero riesgo aparece cuando la geopolítica provoca al mismo tiempo un shock energético y una subida de tipos de interés. El análisis apunta que esta combinación, históricamente, ha generado episodios más prolongados de tensión en el mercado de crédito. Aquí debajo encontraréis el resumen del informe y debajo el link al informe completo.
Crédito y geopolítica
Desde 2000, 11 episodios geopolíticos en todo el mundo han marcado los mercados europeos de bonos corporativos. Según el informe de BofA,la historia dice que, de media, los shocks geopolíticos suelen presionar los diferenciales durante un máximo de dos semanas, tras lo cual toma el relevo un fuerte rally. “Las telecomunicaciones han tenido un buen comportamiento en muchos de los episodios geopolíticos del pasado, gracias a sus rasgos defensivos. Los servicios han estado menos de moda, por la preocupación de que el consumidor recorte gasto”, matizan sobre a qué sectores afecta más o menos.
No obstante, matiza el informe, no hay dos episodios geopolíticos iguales, y los resultados en los mercados de crédito han variado mucho: “Los peores momentos para los bonos corporativos se han producido cuando la geopolítica ha provocado tanto un shock energético como un shock de tipos, como ocurrió con Rusia-Ucrania”. Sin embargo, consideran que la volatilidad de esta semana recuerda mucho a la de aquel periodo de 2022.
El manual de Rusia-Ucrania
Según su análisis, los movimientos del crudo brent esta semana han sido idénticos a los observados en la primera semana de la crisis entre Rusia y Ucrania, al igual que el comportamiento del dólar estadounidense. Sin embargo, puntualizan desde BofA, el oro ha evolucionado peor que en 2022, y los mercados emergentes, mucho peor. “La purga en los mercados ‘recalentados’ ha sido mucho más profunda esta vez, tras tres años de relajación monetaria por parte de los bancos centrales globales”, explican.
Por último, señalan que la sorpresa positiva por ahora ha sido el crédito: los diferenciales de grado de inversión están ahora más estrechos que el pasado viernes, y los diferenciales high yield prácticamente no han cambiado. “El factor salvador han sido unos tipos más altos, que simplemente han provocado una ola de compras de bonos corporativos por parte de inversores hambrientos de rentabilidad”, aclara el informe.
Coberturas: más calidad ante un conflicto más largo
El escenario base de los economistas de Bank of America es que las tensiones entre EE.UU. e Irán sean relativamente breves. Según argumentan, dado que la Administración estadounidense está centrada en la “asequibilidad” de cara a las elecciones de mitad de mandato, permitir que la inflación vuelva a afianzarse parece poco deseable. Unas expectativas que contrastan con el hecho de que, la semana pasada, se produjera el mayor aumento en dos días del precio de la gasolina en EE.UU. desde 2005.
Está claro que prever el fin de cualquier guerra es completo, por ello, los economistas de la firma sí reconocen que el principal riesgo es que este conflicto se prolongue y que los precios de la energía suban aún más. “Creemos que las estrategias de subir en calidad dentro del crédito son la forma más sencilla de cubrir este escenario. La intensidad energética de las empresas europeas tiende a ser menor cuanto mejor es su calificación. Por eso, rotar de BBB a A, y de single-B a BB, por ejemplo, nos parece la forma ideal de buscar refugio por ahora”, señalan sobre qué hacer.
Tipos más altos: un arma de doble filo
Por último, el informe matiza que la subida de las tires del bund rescató la semana pasada al mercado de bonos corporativos. Sin embargo, explica que el movimiento de tipos en el tramo corto de la curva ha sido palpable, y muy distinto del desenlace de la primera semana de la crisis Rusia-Ucrania. Según su visión, un problema de inflación corre ahora el riesgo de poner fin de forma abrupta al ciclo global de bajadas de tipos. Además, consideran que el BCE ha demostrado en el pasado que tiende a adoptar un tono hawkish durante shocks energéticos, para asegurarse de que no se consoliden los efectos de segunda ronda.
“El movimiento preocupante, en nuestra opinión, ha sido el de la volatilidad de tipos, que se ha disparado. Esto hace que los diferenciales de los bonos corporativos en euros parezcan ahora ajustados. Más importante aún, el aumento de la volatilidad de tipos corre el riesgo de abrir un periodo de salidas de flujos del crédito. Entonces, los mercados de bonos corporativos podrían entrar en una fase de condiciones más desordenadas, al estilo de junio/julio de 2022”, reconocen desde Bank of America.



