El arte se ve cada vez más como un activo alternativo en carteras diversificadas, y no solo por su rentabilidad, sino también por su dimensión «hedónica», que hace que de media los grandes patrimonios destinen alrededor del 15% de su patrimonio. Y la demanda es creciente. Elisa Hernando, fundadora y CEO de la asesoría de arte ArteGlobaL, explica en esta entrevista con Funds Society la importancia de contar con un asesoramiento experto porque, ni todos los artistas se revalorizan, ni es un activo tan transparente como otros. Nos lo cuenta coincidiendo con la inauguración de la feria ARCO, en Madrid.
¿Ha ganado protagonismo el arte como diversificador de las carteras de inversión?
Sí, cada vez se contempla más como un activo alternativo dentro de una cartera diversificada. Pero siempre conviene recordar algo importante: no todas las obras ni todos los artistas se revalorizan, por lo que es fundamental contar con información y acompañamiento experto.
El arte tiene además algo que no tienen otros activos: una dimensión hedónica. Es decir, aporta disfrute, conocimiento y experiencia cultural, además del posible retorno económico. De hecho, algunos estudios apuntan a que los grandes patrimonios destinan de media alrededor de un 15 % de su patrimonio al arte.
Más allá de las consultoras… ¿las entidades financieras se ven cada vez más “obligadas” a asesorar en arte a sus clientes?
Más que obligadas, diría que es una demanda creciente de sus propios clientes. A medida que los patrimonios se diversifican, aparecen más activos alternativos y el arte empieza a formar parte de esas conversaciones.
El mercado del arte sigue siendo complejo y relativamente opaco, por lo que el asesoramiento ayuda a ganar transparencia y a tomar decisiones con más información.
¿Cómo están evolucionando los clientes en su apetito por la inversión en arte? ¿Hay mayor sofisticación?
Sí, cada vez hay más interés por entender el mercado antes de comprar. Los compradores preguntan más, comparan y quieren información. También vemos motivaciones mixtas: hay quien se acerca al arte por interés cultural o aprendizaje y otros que priorizan la posible revalorización, aunque lo habitual es que convivan varias motivaciones.
Hay perfiles muy diversos, desde quienes se inician hasta grandes inversores. ¿Todos demandan asesoramiento?
El asesoramiento puede ser útil para ambos perfiles, aunque por motivos distintos. Para quien empieza, porque el mercado puede resultar abrumador y necesita orientación para filtrar opciones y entender precios. Y para coleccionistas más experimentados o grandes patrimonios, porque buscan coherencia en su colección y contrastar oportunidades.
En un entorno de alta volatilidad, ¿puede ser el arte un activo refugio como el oro?
El arte puede preservar valor en determinados segmentos y con horizontes largos, pero tiene menos liquidez que otros activos. Por eso siempre insisto en que la selección de la obra, el conocimiento del artista y el acompañamiento experto son claves.
La tokenización está empezando a llegar al arte. ¿Crees que se adoptará masivamente?
La tecnología puede ayudar a mejorar la accesibilidad o la transparencia, pero todavía estamos en fases muy iniciales. De hecho, el peso de los NFT en subastas fue apenas del 0,1 % en 2023, muy lejos del pico especulativo de 2021. Seguramente veremos avances, pero el valor en el mercado del arte sigue estando muy ligado a la obra, al artista y al contexto cultural, no solo al formato tecnológico.
Eres asesora del programa First Collector de Fundación Santander, que cumple 15 años en ARCO. ¿Qué balance haces?
Es un balance muy positivo. Desde que se creó en 2011 hemos asesorado a más de 1.000 personas en la compra de arte en ARCO. El objetivo siempre ha sido el mismo: ayudar a quienes quieren empezar a coleccionar a hacerlo con criterio y sin miedo, acompañándoles en sus primeras compras.
¿Crees que el arte se incorporará cada vez más a las carteras de inversión? ¿Qué expectativas hay en ARCO este año?
El interés existe y probablemente seguirá creciendo, pero siempre con la idea de que el arte requiere conocimiento y una mirada a largo plazo. ARCO es además un buen lugar para comprar porque existe un proceso de selección de galerías y se puede acceder a mucha información antes de tomar una decisión.


Por Alicia Miguel Serrano
