La frase se viene escuchando en las reuniones de inversores desde hace unos dos años: “Latinoamérica rinde más y ‘defoltea’ menos”. Detrás del enunciado, los resultados positivos se han materializado en los portafolios y 2026 promete impulsar todavía más la región gracias al viento favorable para emergentes.
El mercado de bonos con fundamentales sólidos
“El crecimiento económico sostenido, los mercados financieros externos favorables, la debilidad del dólar estadounidense y los precios favorables de las materias primas deberían respaldar la solvencia soberana de la región este año. Los principales riesgos potenciales provienen de tensiones geopolíticas, un crecimiento menor al esperado en EE.UU. o China, o condiciones de financiamiento más volátiles y difíciles”, resume Fitch Ratings en un informe sobre los emisores soberanos de la región.
Por el lado de los riesgos están la bajada de las remesas en Centroamérica y los déficits fiscales que, según Fitch, en 2026 tendrán una reducción ligera, situándose en el 2,2% del PIB.
La consigna desde LarrainVial es clara: “No pensar en emergentes como más riesgo, sino en estar mejor recompensados por el riesgo asumido”.
Los analistas de Schroders señalan que los Mercados Emergentes muestran hoy mayor disciplina fiscal y monetaria que pares de países desarrollados. Muchos países tienen tasas reales más altas o similares que países desarrollados, pero con un mejor porcentaje de deuda sobre PBI.
Los precios de los metales y el mercado accionario
El aumento de los precios de los metales es un factor clave para los mercados bursátiles latinoamericanos, impulsando un sólido impulso de los beneficios por acción, según un informe de Oxford Economics.
Desde LarrainVial añaden: “América Latina destaca por sus valoraciones atractivas, la mejora de los fundamentos y fuertes vientos a favor de las materias primas. Los cambios políticos, las políticas monetarias creíbles y la demanda estructural de materias primas crean un argumento convincente para la inversión selectiva en la región”.
“Las acciones peruanas y chilenas son las más indicadas para beneficiarse de un aumento estructural de los precios del cobre, ya que la recuperación de la producción industrial mundial y la construcción de centros de datos de IA impulsan la demanda, pero observamos riesgos a la baja para las exportaciones de cobre de Chile”, señala Lara Gigov, estratega de Oxford Economics.
Por otro lado, la menor dependencia de la economía mexicana de los metales limitará el potencial alcista del repunte de los metales, y prevemos volatilidad antes de las negociaciones del T-MEC”, añadió.
En el caso de Colombia, el banco central endurecerá la política monetaria, con el riesgo de alzas si el presidente en el poder se mantiene en las elecciones de mayo, lo que representa un obstáculo para las valoraciones de las acciones.
Oxford Economics mantiene una posición sobreponderada en Brasil: «Si bien el mercado se encuentra en el extremo inferior de nuestro marco de asignación de acciones, esperamos que su crecimiento se vea impulsado por recortes de tasas de 250 puntos básicos este año, lo que debería respaldar las valoraciones de las acciones brasileñas».
