En los seis años, tres meses y diecisiete días que Christine Lagarde lleva al frente del Banco Central Europeo (BCE), solo en una ocasión -en mayo de 2025- se ha especulado sobre la posibilidad de que acabara su mandato antes de tiempo, es decir antes del 31 de octubre de 2027. Sin embargo, el Final Times ha sembrado de nuevo esta duda al publicar esta semana, citando fuentes propias, que Lagarde podría finalizar antes sus ocho años de presidencia para “nombrar un sucesor con tiempo”, ante el “nuevo equilibrio geopolítico europeo”.
Es más, según la citada publicación, Lagarde dejará su cargo como presidenta del BCE de forma anticipada «para dar a Macron y a Merz la oportunidad de elegir a su sucesor antes de las elecciones presidenciales francesas», en una línea similar a la de Villeroy. Es cierto que, Bloomberg ya informó el 16 de febrero que los gobiernos de la UE podrían querer acelerar el proceso de decisión para los relevos de los miembros del Comité Ejecutivo del BCE. “Lane, Lagarde y Schnabel terminan sus respectivos mandatos en el segundo semestre de 2027, después de las elecciones presidenciales francesas. La intención sería ‘blindar’ al BCE frente a la extrema derecha, bajo el supuesto de que Agrupación Nacional gane las presidenciales en Francia”, recuerda Andrzej Szczepaniak, economista senior de Nomura.
Por su parte, el BCE ha sido rápido en cerrar filas en torno a la figura de su presidenta y, en un comunicado, ha replicado que «la presidenta Lagarde está totalmente centrada en su misión y no ha tomado ninguna decisión respecto al final de su mandato».
En opinión de Szczepaniak, el impacto de un relevo anticipado de Lagarde en la toma de decisiones del BCE sería muy limitado. “Se espera que la inflación (IPCA) oscile en torno al 2,0%, aunque marginalmente por debajo, hasta finales de año. Se prevé que el crecimiento del PIB promedie un 0,3% intertrimestral cada trimestre de este año. Ya sea con Lagarde o con otra persona al mando, el BCE mantendrá los tipos sin cambios este año (y nuestra previsión es que también se mantengan sin cambios el próximo año)”, argumenta el experto de Nomura. Sin embargo, Christian Schulz, economista jefe de Allianz Global Investors, no lo ve tan claro: “Si se confirma una salida anticipada de Lagarde, el umbral para introducir cambios en la política monetaria —en uno u otro sentido— podría elevarse aún más».
Posibles candidatos
Según reconoce Christian Schulz, economista jefe de Allianz Global Investors, las especulaciones sobre una posible salida anticipada llevan tiempo circulando. “El Financial Times sugiere que Lagarde querría que su sucesor estuviera designado antes de las elecciones presidenciales francesas de 2027, un motivo plausible que pone de relieve los riesgos más amplios que ese proceso electoral podría generar para las instituciones europeas”, apunta.
Esto pone en el centro de la cuestión quiénes serían los posibles candidatos a sustituir a Lagarde. ¿Quién podría sustituirla?
Por ahora, los nombres más citados son: Pablo Hernández de Cos (España); Joachim Nagel (presidente del Bundesbank); Isabel Schnabel (miembro del comité ejecutivo del BCE); Jörg Kukies (exministro de Finanzas interino de Alemania); Klaas Knot (Países Bajos); y Philip Lane (Irlanda).
En opinión de Szczepaniak, Schnabel se enfrentaría a obstáculos legales, aunque no insuperables. “Consideramos que el nombramiento de Vujcic como vicepresidente hace que alguien de un país pequeño (por ejemplo, Knot) o un miembro más hawkish (como Nagel) sea marginalmente menos probable, situando a Hernández de Cos de facto a la cabeza. Mientras tanto, el consenso considera que Knot tiene algo más de probabilidades de ser elegido que Hernández de Cos, según una encuesta de Bloomberg. En última instancia, el BCE toma las decisiones de política monetaria mediante la creación de consensos, y quienquiera que sustituya a Lagarde es poco probable que cambie o transforme radicalmente el funcionamiento del BCE, especialmente si su sucesor es uno de los nombres que barajan los medios”, apunta.
Por su parte, Schulz considera que la elección del sucesor podría influir en la valoración de los mercados a corto plazo, por eso señala que “una presidencia de Hernández de Cos podría aumentar las expectativas de bajadas de tipos; con los otros candidatos, los recortes serían menos probables, e incluso bajo Schnabel podría resurgir la especulación sobre subidas de tipos”.



