Aunque el ruido geopolítico parece haber reducido de intensidad, la creciente incertidumbre geopolítica no ha dejado de ser un factor de fondo para los mercados. En cuanto a la economía real, las tensiones han impulsado un aumento en el gasto mundial en defensa durante los últimos años que ha coincidido con el rápido crecimiento de una floreciente economía aeroespacial. “En conjunto, creemos que estas tendencias interconectadas conforman un contexto favorable para la industria aeroespacial y de defensa, además de encerrar un potencial significativo para una mayor aceleración en los próximos años”, apuntan en un estudio de First Trust.
Las continuas incertidumbres geopolíticas —desde el conflicto entre Rusia y Ucrania y la inestabilidad en Oriente Medio hasta la competencia entre las grandes potencias en el Indo-Pacífico y otros puntos conflictivos emergentes— siguen impulsando un fuerte aumento del gasto militar mundial. Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), el gasto militar mundial creció un 9,4% en 2024 hasta alcanzar los 2,7 billones de dólares, lo que supone el mayor aumento anual desde el final de la Guerra Fría y el décimo año consecutivo de crecimiento.
Este impulso se intensificó en la Cumbre de la OTAN de 2025, celebrada en junio, en la que los aliados se comprometieron a invertir el 5% del PIB anual en gastos relacionados con la defensa y la seguridad para 2035.
En Estados Unidos, el presupuesto de defensa de la administración del presidente Donald Trump para el año fiscal 2026 ascendió a aproximadamente un billón de dólares (un trillion, en términos estadounidenses). Esta cifra quedó rápidamente eclipsada por el anuncio del presidente Trump en enero de 2026 en Truth Social, en el que proponía un presupuesto de defensa de 1,5 billones de dólares para el año fiscal 2027.
Aunque siguen existiendo dudas sobre la viabilidad de un aumento tan drástico, en opinión de la firma, su principal valor puede residir en señalar la intención de la administración de perseguir niveles de gasto significativamente más altos.
Paralelamente al aumento de los presupuestos de defensa, en First Trust observan que la industria espacial comercial “está lista para crecer bastante”. Las empresas líderes están usando tecnologías financiadas por la defensa para aprovechar oportunidades de alto crecimiento en satélites, sistemas de lanzamiento e infraestructura orbital: el número total de objetos lanzados al espacio desde 2022 supere el total combinado desde el comienzo de la era espacial en 1957 hasta 2021. Además, según McKinsey, la economía espacial mundial podría alcanzar los 1,8 billones de dólares en 2035. Este auge se ha visto impulsado en gran medida por la caída de los costes de lanzamiento, gracias a los cohetes reutilizables y a innovadores privados como SpaceX -la compañía opera más de 9.300 satélites Starlink en órbita terrestre baja, lo que permite la banda ancha global y da soporte a una variedad de aplicaciones-.
De cara al futuro, en First Trust ven varios factores clave de crecimiento:
1.- Servicios habilitados por satélite, como la conectividad móvil directa a dispositivos.
2.- La monitorización avanzada del tiempo y el clima.
3.- Las innovaciones emergentes para hacer frente a la creciente demanda de la inteligencia artificial, incluidos los centros de datos orbitales basados en el espacio.
En teoría, los centros de datos orbitales ofrecen ventajas convincentes sobre los terrestres: se benefician de un acceso solar casi constante -con factores de capacidad de los paneles solares orbitales que pueden superar el 95%, frente al 24% de media de las granjas solares terrestres en Estados Unidos-, lo que elimina las interrupciones nocturnas, meteorológicas o las interferencias atmosféricas. Además, el frío extremo del espacio permite la refrigeración radiativa pasiva, lo que reduce drásticamente la energía y el agua necesarias para la gestión térmica en comparación con los centros de datos terrestres.
En enero de 2026, Axiom Space lanzó con éxito sus dos primeros nodos de centros de datos orbitales a la órbita terrestre baja, lo que supuso un paso tangible hacia la computación en la nube basada en el espacio. Otros proyectos destacados son Starcloud, respaldado por Nvidia y Project Suncatcher de Google.
“En nuestra opinión, estos avances indican un impulso acelerado en las tecnologías espaciales de doble uso que podrían reforzar aún más la industria aeroespacial y de defensa”, apuntan desde la firma.
Un inversor puede estar expuesto a esta temática a través de ETFs, que presentan este año un buen comportamiento de las acciones. Fondos cotizados como Invesco Aerospace & Defense ETF, State Street SPDR S&P Aerospace & Defense ETF, First Trust Indxx Aerospace & Defense ETF o iShares U.S. Aerospace & Defense ETF presentan subidas en sus cotizaciones que rondan el 10% este año.



