Seleccionar y construir carteras de fondos que se adapten a entornos volátiles es una necesidad en momentos como el actual. Frente a algunas posturas más estáticas, Benito del Rincón, responsable del área de Carteras de Fondos de Sabadell Urquijo, aboga por un «dinamismo inteligente», reacciones comedidas para analizar si los conflictos geopolíticos pueden afectar a los fondos en cartera. De cara al medio plazo, refuerza tendencias como tecnología, metales preciosos, sector energético, small caps y mercados emergentes.
En esta entrevista con Funds Society, defiende posturas moderadas, avalando la virtud del punto medio, como la combinación de gestión indexada y gestión activa; el uso de la ESG como forma de mejorar la gestión del riesgo y capturar oportunidades; la inversión en mercados privados solo si tiene sentido y una aproximación cauta al mundo cripto -en el que aún no invierten pero sí estudian-, en un contexto en el que el papel del selector es más analítico y sofisticado que nunca.
De hecho, Del Rincón pone en valor su labor, más allá de la tecnología, pues la experiencia, el criterio y la capacidad de interpretar matices son sus armas más preciadas. «Evaluar la calidad real de un equipo gestor, entender el proceso de inversión más allá del papel, valorar la coherencia entre discurso y ejecución, o detectar señales cualitativas en reuniones con gestores… todo eso sigue siendo territorio donde el juicio profesional es insustituible», subraya. La entrevista completa, a continuación.
A pesar de las fusiones y los movimientos corporativos en la industria de fondos, no dejan de llegar nuevos actores al mercado español. ¿Cómo trabajáis desde Sabadell Urquijo para estar al día de todas las novedades y, sobre todo, filtrar la amplia oferta de producto existente?
En Sabadell Urquijo trabajamos con un proceso estructurado para estar al día y filtrar eficazmente la amplia oferta de fondos. En primer lugar, mantenemos un radar continuo que combina plataformas especializadas, bases de datos regulatorias y relación directa con gestoras. Esto nos permite detectar con rapidez nuevos productos, cambios relevantes en equipos gestores o innovaciones de mercado.
A partir de ahí aplicamos un primer filtro cuantitativo, comparando cada fondo con sus competidores en términos de rentabilidad ajustada a riesgo, consistencia, costes, liquidez y características de cartera. Los productos que superan esta criba pasan a un análisis cualitativo más profundo, centrado en la solidez del equipo gestor, la claridad y disciplina del proceso de inversión, la estructura operativa y de riesgos, y el encaje del fondo dentro de nuestras carteras modelo y visión de mercado.
¿Cuáles son los factores más importantes que hay que considerar a la hora de elegir un fondo de inversión?
A la hora de seleccionar un fondo de inversión, es esencial combinar análisis cuantitativo, cualitativo y consideraciones personales del gestor y de los propios clientes. En primer lugar, hay que entender el objetivo y la política de inversión del fondo: en qué activos invierte, su estilo, su universo geográfico y los límites de riesgo que asume. Esto permite saber si realmente encaja con el propósito buscado y con el resto de fondos que se le ofrece al cliente.
Un segundo bloque fundamental son las métricas de rentabilidad y riesgo. No se trata solo de ver cuánto ha ganado un fondo, sino cómo lo ha hecho: consistencia del rendimiento frente a su categoría, comportamiento en mercados adversos, volatilidad, drawdowns y el valor que aporta sobre el índice o los competidores. Indicadores como el Sharpe, el Information Ratio o el tracking error son para nosotros fundamentales a la hora de seleccionar fondos para nuestras carteras. El equipo gestor y su proceso de inversión son otro pilar. La estabilidad del equipo, la claridad del método, la disciplina del proceso y la alineación de incentivos suelen marcar la diferencia en el largo plazo.
Los costes son también un elemento decisivo: comisiones de gestión, comisión de éxito, clases disponible. En Sabadell Urquijo Gestión seleccionamos y accedemos a las clases con comisiones más bajas, ofreciendo a los clientes la mejor versión del fondo. Por último, el fondo debe encajar con el perfil del conjunto de clientes que van a acceder al fondo: horizonte temporal, tolerancia al riesgo, necesidades de liquidez y criterios ESG. Un gran fondo puede no ser adecuado para una cartera si no se ajusta a sus objetivos y restricciones. En conjunto, elegir un buen fondo implica evaluar qué hace, cómo lo hace y si tiene sentido para quien lo está contratando.
Más allá de elegir a los mejores, también los ETFs jugarán un papel en vuestras carteras… ¿han aumentado su protagonismo en los últimos años? ¿Acabarán canibalizando a los fondos tradicionales?
Desde el departamento de selección de fondos para carteras de gestión discrecional, utilizamos fondos indexados en lugar de ETFs. En la construcción de carteras los fondos indexados han adquirido un papel cada vez más relevante, especialmente cuando buscamos exposiciones amplias, eficientes y difíciles de replicar mediante gestión activa.
Ahora bien, aunque defendemos firmemente el uso de fondos indexados para capturar beta de manera eficiente, esto no implica restar relevancia a la gestión activa; al contrario, la combinación de ambos enfoques es lo que permite construir carteras verdaderamente robustas.
Y para acceder a alfa: ¿en qué sectores y mercados, o tipología de vehículos lo encontráis con mayor eficiencia?
La gestión activa es clave para lograr alfa en las carteras. Nos centramos en segmentos donde la asimetría de información, la complejidad sectorial o la heterogeneidad de emisores permiten generar alfa de forma consistente. Todo esto lo hacemos desde una óptica de construcción de carteras diversificadas, bajo tracking error, convicciones claras al riesgo soportado y selección rigurosa de gestores. Y en ese sentido, hay cuatro bloques donde históricamente obtenemos una mayor eficiencia: RV emergente, RV europea RV Temática y RF especializada.
En un entorno como el actual, complejo, volátil, cambiante, muchos selectores dicen que no es momento para cambiar las carteras, sino para demostrar su buen hacer en la selección. ¿Estás de acuerdo o hay que mostrarse dinámicos?
Como gestores entendemos perfectamente esa percepción de que, en periodos de alta volatilidad, es mejor no tocar las carteras. Y es cierto que, en periodos de tensión, la disciplina y la calidad del proceso de selección brillan más que cualquier giro táctico impulsivo. Pero eso no significa que debamos quedarnos inmóviles. Este tipo de entornos exige dinamismo inteligente, no hiperactividad ni parálisis.
Con este tipo de eventos, nuestra visión es clara: sí hay que reaccionar, pero no hay que sobrerreaccionar. En nuestro caso, no estamos haciendo giros bruscos de cartera, pero sí estamos trabajando con ajustes tácticos muy focalizados. Ante un conflicto geopolítico de cualquier nivel, analizamos si nuestros fondos se ven afectados y cómo se podrían ver involucrados en las distintas disyuntivas posibles.
Y más de cara al medio plazo, no tanto a corto… ¿estáis trabajando para incorporar nuevas tendencias?
Desde Sabadell Urquijo llevamos años trabajando activamente para incorporar nuevas tendencias estructurales en nuestras carteras temáticas. Este no es un ejercicio táctico, sino una actualización estratégica que busca alinear la cartera con los vectores de crecimiento y transformación que, a nuestro juicio, van a dominar la próxima década. Y en este sentido, estamos reforzando cinco grandes bloques: tecnología, metales preciosos, sector energético en sentido amplio, small caps y mercados emergentes.
El futuro de la inversión sostenible está en entredicho: ¿seguirá avanzando en Europa, quedará rezagada o se reforzará con armas como un enfoque más sofisticado, práctico y quizá simplificado, como apunta la nueva regulación? ¿Tenéis oferta de fondos ESG en vuestra lista?
En cuanto al futuro de la inversión sostenible, creo que estamos entrando en una fase mucho más madura, pragmática y centrada en la materialidad financiera real. Es cierto que en Estados Unidos hemos visto un retroceso político visible mientras que Europa está siguiendo un camino diferente. Aquí no estamos viendo un retroceso, sino una reconfiguración hacia un marco más sofisticado y operativo.
En Sabadell Urquijo contamos con una oferta amplia, diversificada y de calidad en fondos ESG, tanto de renta fija como de renta variable. El enfoque ESG no es un “sello”, sino una metodología transversal que aplicamos en nuestras due diligence y que pedimos también a los gestores con los que trabajamos. La evolución regulatoria europea ayuda precisamente a reforzar y profesionalizar esta oferta. No buscamos ESG solo por obligación, sino como forma de mejorar la gestión del riesgo, capturar oportunidades estructurales y construir carteras más resilientes.
Con respecto a los alternativos y los mercados privados, ¿son la próxima incorporación ineludible en las carteras de los inversores? ¿Son aptos para todos? ¿Preferís alternativos líquidos –hedge funds- o ilíquidos?
Desde nuestra posición en Sabadell Urquijo, vemos que los activos alternativos y los mercados privados están dejando de ser un complemento para convertirse en un elemento relevante dentro de las carteras de los clientes. No es una moda, ni una respuesta táctica a un entorno de mercado concreto: es una evolución natural hacia carteras más diversificadas, más resilientes y con fuentes de retorno distintas a las tradicionales.
Dicho esto, no creemos que los activos alternativos sean adecuados para todo tipo de clientes. Para nosotros, nada es obligatorio: lo que sí es imprescindible es incorporar aquello que encaja con el horizonte, la liquidez global y la capacidad técnica del cliente. Los alternativos aportan muchísimo, pero solo cuando se integran con criterio y bajo un acompañamiento profesional sólido. En la parte de gestión discrecional de carteras hasta ahora nos hemos centrado en alternativos líquidos que nos aportan descorrelación real, permiten ajustar exposición de forma ágil y ofrecen estrategias que ayudan a suavizar la volatilidad del conjunto de la cartera.
¿Y qué pasa con el mundo cripto y los activos digitales? ¿Los estáis incorporando a vuestras listas?
En cuanto al universo cripto, nuestra postura en Sabadell Urquijo es bastante clara: no estamos incorporando ETFs de criptoactivos ni productos equivalentes en nuestras listas de recomendación, ni consideramos su inclusión a corto plazo. Valoramos cualquier nueva clase de activo con el mismo rigor que aplicamos al resto de la arquitectura de inversión, pero a día de hoy seguimos viendo limitaciones importantes en términos de volatilidad extrema, ausencia de fundamentales cuantificables, marco regulatorio en evolución, y riesgos operativos y de custodia que no consideramos adecuados para una cartera de banca privada.
Dicho esto, seguimos el mercado con atención y, si en algún momento la clase de activo evoluciona hacia un entorno regulado, robusto y verdaderamente institucional, lo analizaremos como hacemos con cualquier innovación. Pero, a día de hoy, no formamos parte de este espacio ni tenemos previsto hacerlo.
Todo esto conduce a tendencias en la selección de fondos como la sofisticación. ¿Esto lleva a una mayor preparación/conocimiento de diferentes y nuevos mercados –como el cripto- por parte del selector?
Efectivamente, las carteras de los inversores se han sofisticado de manera muy significativa en los últimos años, y eso ha elevado el nivel de exigencia para quienes nos dedicamos a la selección de fondos. El selector de hoy no puede limitarse a revisar datos históricos o rankings; tiene que entender modelos de negocio, marcos regulatorios, dinámicas de liquidez, riesgos no convencionales, estructuras de capital, métricas de sostenibilidad y, sobre todo, cómo se relacionan entre sí distintos tipos de activos.
De hecho, incluso mercados tan nuevos o específicos como el cripto (aunque no los incorporamos aún a nuestras listas) forman parte del conocimiento que debemos dominar. No para invertir hoy, sino para anticipar cómo podrían encajar mañana en un entorno regulado e institucional. Ese es el nivel de preparación que exigimos: entender incluso aquello que todavía no recomendamos, porque nuestro trabajo es mirar por delante del mercado.
Otra tendencia clave es la digitalización y la introducción de la IA. ¿Qué impactos está teniendo en vuestro trabajo, en qué partes os ayuda y qué partes siguen siendo más ‘factor humano’?
La digitalización y la introducción de la inteligencia artificial están teniendo un impacto real y creciente en nuestro día a día, pero lo están haciendo de una forma complementaria, no sustitutiva. En Sabadell Urquijo utilizamos la IA principalmente como herramienta de apoyo, que nos permite analizar de forma más ágil grandes volúmenes de información, mejorar la eficiencia en procesos operativos y reforzar algunos análisis cuantitativos que antes requerían mucho más tiempo. En ese sentido, la IA nos ayuda a comparar universos de fondos, identificar patrones, revisar documentación con mayor rapidez e incluso anticipar riesgos que pueden pasar más desapercibidos en un primer filtro.
Ahora bien, en nuestro trabajo hay una parte que sigue siendo claramente y mayoritariamente factor humano, y seguirá siéndolo durante mucho tiempo. La selección de fondos es un ejercicio donde la experiencia, el criterio y la capacidad de interpretar matices son fundamentales. Evaluar la calidad real de un equipo gestor, entender el proceso de inversión más allá del papel, valorar la coherencia entre discurso y ejecución, o detectar señales cualitativas en reuniones con gestores… todo eso sigue siendo territorio donde el juicio profesional es insustituible, y así lo dejamos hacer ver a nuestros clientes.
Una visión de futuro de la industria de fondos en España: ¿hay potencial de crecimiento? ¿Cómo vislumbras el sector en 10 años: con más o menos gestoras, más o menos fondos, productos más sofisticados, inversores más formados…?
Soy claramente positivo respecto al futuro de la industria de fondos en España. La profesionalización del asesoramiento, la mayor sofisticación del inversor y el acceso creciente a productos globales están creando un ecosistema mucho más competitivo y, al mismo tiempo, más eficiente.
Si pienso en cómo será la industria dentro de 10 años, la imagino bastante más grande, más diversificada, debido a la entrada de nuevos competidores, con un inversor claramente más formado. Veremos un número de gestoras probablemente más concentrado en cuanto a volumen por gestora (aunque con mayores competidores a nivel mercado), pero con una oferta de producto de mayor calidad y más orientada a valor añadido. Creo que el inversor español va a seguir evolucionando hacia un perfil más global, más exigente y con mayor consciencia de la importancia de la planificación a largo plazo. La combinación de educación financiera, profesionalización del sector y herramientas tecnológicas hará que dentro de diez años tengamos una industria más transparente, más robusta y orientada al cliente que nunca.


Por Alicia Miguel Serrano
