La industria de la gestión de activos lleva años buscando un punto de inflexión que acelere la eficiencia operativa, reduzca costes y democratice el acceso a productos financieros. Ese punto ha llegado, y se llama tokenización.
La tokenización actúa como una capa estructural que se integrará de forma progresiva y casi invisible en los engranajes del sistema financiero existente, agilizando sus procesos y mejorando su eficiencia. Para el asesor financiero, este nuevo escenario representa una doble revolución: en el tipo de productos que puede ofrecer y en la forma de prestar el servicio.
La tokenización permite fraccionar activos que hasta ahora eran difíciles de distribuir: desde bonos corporativos hasta arte, infraestructuras o vehículos de inversión alternativos. El resultado: un catálogo más amplio y sofisticado que, por un lado, acerca la inversión institucional al inversor minorista y, por otro, exige un nivel de asesoramiento más técnico, transversal y personalizado.
Por lo tanto, el asesor tradicional debe comenzar a prepararse para una realidad donde parte del patrimonio de sus clientes se registre, gestione y transfiera en redes blockchain. Eso exige conocimientos nuevos: custodia digital, comprensión de smart contracts, fiscalidad cripto, trazabilidad on-chain o criterios de solvencia y riesgo en productos tokenizados.
Además, con la progresiva entrada en vigor del Reglamento MiCA en Europa y la normativa específica que acompañará a la tokenización de instrumentos financieros, los asesores deberán familiarizarse con nuevos registros, obligaciones de información y requisitos de idoneidad. La transparencia que permite la tecnología no exime del cumplimiento normativo. Al contrario: lo amplifica.
A lo anterior se añade que la tokenización plantea un mercado más granular, donde será clave entender los perfiles de cliente con más detalle. Desde el joven inversor digitalizado que accede por primera vez a instrumentos fraccionados, hasta el cliente de alto patrimonio que diversifica su exposición con activos reales tokenizados. Esto abre una oportunidad para que las firmas de asesoramiento diseñen soluciones segmentadas, programas formativos internos y servicios de acompañamiento patrimonial adaptados al nuevo entorno.
En este momento de transición, es probable que asistamos a una convivencia entre modelos tradicionales y estructuras tokenizadas, impulsadas por plataformas autorizadas que actúan como puentes entre ambos mundos. Los asesores que sepan moverse con soltura entre ambos lenguajes se pondrán a la cabeza de este proceso de integración progresiva. Se tratará de conocer los productos y de saber explicar su funcionamiento, riesgos y ventajas al cliente final, con un enfoque pedagógico y ético. El asesoramiento financiero se enfrenta a una oportunidad histórica. Y quienes sepan aprovecharla, estarán mejor posicionados para liderar el futuro de la gestión patrimonial en una economía cada vez más tokenizada.
Tribuna de Noemí Jansana, consultora especialista en blockchain de comma.




