El optimismo entre los inversores y ahorradores españoles sobre la evolución futura de los mercados de valores sigue su escalada, y alcanzó a comienzos de 2026 uno de los niveles más altos registrados en el índice de confianza que elabora trimestralmente la gestora internacional JP Morgan Asset Management.
La tendencia al alza iniciada tras el desplome del índice en el segundo trimestre del año pasado, derivado del conflicto arancelario, parece consolidarse. Si en la anterior lectura, el indicador se recuperó de forma rápida y sólida, con una subida de más de 2,3 puntos (ver gráfico), en esta ocasión el impulso ha continuado y llevado al índice por encima del nivel de los 3 puntos (3,08) uno de los registros más altos de toda la serie histórica.

En la última oleada de la encuesta, correspondiente al período entre octubre y diciembre de 2025, los inversores optimistas, es decir, aquellos que ven probable o muy probable que las bolsas experimenten ganancias en 2026 supusieron el 41 % de las respuestas. Mientras que los más pesimistas, aquellos que anticipan caídas y perdidas en la renta variable, representaron únicamente el 17 % de la muestra. El resto, otro 41 %, integró el grupo de quienes piensan que las bolsas se mantendrán estables.
La encuesta trimestral de JP Morgan Asset Management mide de forma regular desde 2007 la evolución de la confianza de los inversores y ahorradores españoles en el desarrollo de los mercados a medio plazo vista (seis meses). Del análisis y la ponderación de más de 1.350 respuestas a la pregunta “¿Cómo cree que evolucionarán las bolsas en el próximo semestre?” se deriva la composición del “Índice de Confianza del Ahorrador e Inversor español”, el indicador más importante sobre las percepciones y actitudes de los españoles en relación con la inversión en productos de ahorro e inversión.
Preocupados por la geopolítica, no por la situación económica
Preguntados por las razones que los llevan al optimismo en la marcha de los mercados en 2026, los encuestados que declaran una mayor confianza en las bolsas lo hacen basándose en una percepción de la situación económica y financiera que consideran favorable. En cambio, los conflictos geopolíticos no parecen afectar a su ánimo ni a su visión constructiva. Al contrario, para un parte (11%) los avances en la resolución de los diferentes conflictos son un elemento más para el optimismo.
Justo lo contrario que esgrimen los ahorradores e inversores que se declaran más pesimistas. Estos se muestran más influidos por el desarrollo de los conflictos internacionales, a los que otorgan un mayor impacto negativo sobre el mercado. Lo que unido a una visión mucho más negativa sobre la economía conforma su posición de desconfianza a medio plazo.
Se mantiene la preferencia por la bolsa americana y crece la confianza en el mercado asiático
A comienzos de 2026, las bolsas estadounidenses siguen siendo las que mejores expectativas ofrecen a los inversores españoles, que las destacan como preferidas en el 27% de los casos. La bolsa española y la europea se reparten cada una la confianza del 23% de los encuestados. Destaca la evolución de la confianza en el mercado asiático, que ya reúne a casi el 19% de los inversores consultados, cuando hace un año convencía a un escaso 9%.
A pesar de la percepción mayoritaria en que las bolsas subirán o se mantendrán estables, el perfil conservador del ahorrador y el inversor español se mantiene casi invariable, así como sus objetivos y estrategias de inversión. Para el 36,5% de los encuestados, su principal objetivo es “no perder dinero”; un 34,5% reconoce que está dispuesto a obtener menos rentabilidad a cambio de cierta seguridad; y solo el 29% afirma que invierte para conseguir la máxima rentabilidad posible.
Esta actitud se traslada también a la intención de compra de productos financieros y de inversión. Casi la mitad de los encuestados, el 44,6%, afirma que mantendrá su liquidez en depósitos, libretas y cuentas de ahorro. Para los que optarán también por productos de inversión, un 22% dice que confiará en los fondos de inversión de renta variable o de renta fija, esta opción de inversión colectiva es la preferida de los inversores, por encima de la compra directa de acciones en bolsa o de letras del tesoro, bonos, etc. Un 13% optará por fondos y planes de pensiones, y casi un 9% contempla también la inversión en activos inmobiliarios.




