El S&P 500 se mantuvo cerca de máximos históricos después de que la Reserva Federal (Fed) decidiera mantener sin cambios el tipo de interés oficial en el rango del 3,50%-3,75%, en su primera reunión del año. Las gestoras internacionales destacan que el comunicado mantuvo el lenguaje de orientación futura, reiterando que “el alcance y el momento” de posibles rebajas dependerán de la evolución de los datos.
Esta decisión que, según la declaración conjunta del FOMC, pretende mantener en el tiempo y que fue interpretada como una demostración de independencia por parte de la institución y de confianza en la economía norteamericana. Es más, los votos disidentes y moderados de los gobernadores Waller y Miran ponen de relieve la división interna existente, pero la mayoría está adoptando una postura más paciente y dependiente de los datos.
Para Jean Boivin, responsable del BlackRock Investment Institute, hay tres conclusiones claras sobre esta última reunión: “Primero, el comunicado adoptó un tono más restrictivo al eliminar las referencias a los riesgos a la baja para el empleo; y segundo, este giro restrictivo en el tono no cambia demasiado el panorama general, incluso con los dos votos discrepantes a favor de un recorte de tipos. Por último, en esta fase, los comunicados de la Fed quedan eclipsados por el probable anuncio, a corto plazo, de un nuevo candidato a presidir la Fed para sustituir a Powell en mayo”.
Movimientos de mercados
Por ahora, la valoración de futuros recortes de tipos por parte de la Fed apenas ha variado y los mercados siguen contemplando dos recortes de un cuarto de punto a lo largo del año, pero el primero no se descuenta plenamente hasta julio. “Es probable que la Fed se mantenga en una pausa prolongada, ya que los datos sólidos de actividad y las señales de estabilización del mercado laboral sugieren que no es necesario adoptar nuevas medidas de carácter preventivo. No obstante, esperamos que el proceso de relajación monetaria se reanude más adelante en el año, a medida que la moderación de la inflación permita dos recortes adicionales de normalización. Estos devolverían los tipos a niveles que el miembro medio del FOMC considera neutrales”, señala Kay Haigh, co-directora global de renta fija y soluciones de liquidez en Goldman Sachs Asset Management.
A medio plazo, Max Stainton, estratega senior de Macroeconomía Global en Fidelity International, considera que lo que realmente marcará la evolución de los mercados durante el resto del mandato de Powell será el conjunto de procedimientos legales y desarrollos políticos que rodean a la Reserva Federal y a la Junta de Gobernadores. “Prestamos especial atención a las citaciones del Departamento de Justicia a la Fed y al caso de Lisa Cook, actualmente ante el Tribunal Supremo, como indicadores del ritmo al que podría avanzar una posible politización de la institución”, reconoce.
El sentido de los tipos bajos
Para Valentin Bissat, economista jefe y estratega senior de Mirabaud Asset Management, podríamos debatir sobre si seguirá bajando los tipos este año, pero lo que realmente importa es que los recortes aplicados en 2025 seguirán respaldando el crecimiento en 2026. Según su análisis, los tipos de interés a largo plazo son el indicador que más atentamente sigue el presidente de Estados Unidos, especialmente en un contexto de deuda pública que ronda el 100% del PIB y con una previsión de alcanzar el 120% en 2035. Se espera que el coste de esta deuda se sitúe entre 1 y 1,2 billones de dólares en 2026, alrededor del 3,3 % del PIB, y que siga aumentando a partir de entonces.
“Una bajada de los tipos a largo plazo sería un gran alivio. Pero, como estos tipos dependen del mercado, Donald Trump está intentando influir en los tipos a corto plazo presionando a la Reserva Federal para que los baje. Esta estrategia podría salir mal: si nombra a alguien de confianza para sustituir a Jerome Powell como presidente de la Fed en abril, los mercados podrían temer una postura más tolerante con la inflación y pedir una prima de riesgo más alta, lo que haría subir los tipos a largo plazo”, explica Bissat.
Independencia y relevo de Powell
En este sentido, llamó la atención que Powell dedicó un momento a rechazar explícitamente las recientes críticas de la administración sobre su asistencia a la audiencia del Tribunal Supremo relativa a Cook, afirmando claramente que existe un precedente claro para ello. “Esta mayor disposición a adoptar un tono más firme frente a la administración Trump es también la razón por la que seguimos de cerca si Powell permanecerá como gobernador una vez finalice su mandato como presidente. De producirse, los mercados podrían interpretar su presencia continuada como un contrapeso frente a una excesiva politización de la Fed”, advierte Stainton.
Este contexto hace pensar a la mayoría de los expertos que las próximas bajadas de tipos ocurrirán cuando Powell acabe su mandato como presidente de la institución monetaria. De hecho, el experto de Fidelity prevé que el nuevo ciclo de relajación monetaria se inicie cuando se nombre a un nuevo presidente de la Fed en mayo. “Esperamos tres recortes en la segunda mitad del año, casi dos más de lo que descuenta actualmente el mercado para ese periodo. Este nuevo ciclo de recortes será, previsiblemente, más prospectivo, con un énfasis especial en supuestos de fuerte crecimiento de la productividad. En nuestra opinión, es muy probable que este enfoque de política se mantenga con independencia de quién sea designado como próximo presidente de la Fed, siendo dicha elección más determinante para establecer hasta qué punto el balance de la institución vuelve a convertirse en una herramienta activa de política económica”, concluye.



