El Foro de Davos cierra su edición de 2026 dejando fotos, discursos y acuerdos que definen el nuevo régimen global en el que los inversores y las gestoras deberán navegar. “Este es un momento de incertidumbre, pero también de posibilidades; no es un momento para replegarse, sino para implicarse. El Foro Económico Mundial no consiste en responder a la actualidad. Consiste en crear las condiciones adecuadas que nos permitan avanzar”, reclamaba Børge Brende, presidente y CEO del Foro Económico Mundial, al cierre del evento.
En este sentido, y durante su intervención Larry Fink, copresidente interino del Foro Económico Mundial y CEO de BlackRock, defendió que el progreso económico debe compartirse. “Creemos que la prosperidad debe llegar más lejos de lo que ha llegado, y creemos que instituciones como el Foro Económico Mundial siguen siendo importantes para que eso ocurra”, afirmó.
Lo cierto es que el lema de esta edición, que llamaba al diálogo, parece que moderó el tono del presidente estadounidense, Donald Trump. “Afirmó que había mantenido conversaciones constructivas sobre Groenlandia con el secretario general de la OTAN y canceló los planes de aplicar las subidas arancelarias previstas para el 1 de febrero. Al mismo tiempo, se programó una reunión entre Estados Unidos, Ucrania y Rusia para abordar la paz en Ucrania, una señal de distensión geopolítica que ayudó a que los activos de riesgo repuntaran. La onza de oro retrocedió, aunque esta semana volvió a acercarse a la marca de los 5.000 dólares”, resumen desde Edmond de Rothschild Asset Management.
Fuera de los discursos y los objetivos generales de Davos, el mercado ha vivido esta última semana con mucho ruido geopolítico y volatilidad, pero las bolsas apenas han sufrido correcciones porque los beneficios empresariales siguen sosteniendo las valoraciones. Por su parte, y ante ese ruido y riesgos, los inversores se han movido hacia activos refugio, en particular hacia el oro. Ahora bien, ¿cuáles son los mensajes que han salido de Davos y que son realmente importantes para la industria?
Fragmentación, riesgos y geopolítica
Según las firmas de inversión, se ha visibilizado que estamos ante un contexto de mayor fragmentación y choque geoeconómico en el comercio, uso de sanciones y en las cadenas de suministro. En este sentido, el acuerdo de Davos sobre Groenlandia es un claro ejemplo de esta ruptura.
“Los inversores siguen buscando protección para sus carteras, ya que las tensiones en las alianzas globales y los riesgos aún no resueltos mantienen elevados los niveles de incertidumbre. Con los bancos centrales incrementando sus compras de oro durante el último año y un entorno macroeconómico que sigue respaldando la acumulación de este activo, prevemos nuevos avances en el precio del metal”, afirma Mark Haefele, Chief Investment Officer at UBS Global Wealth Management.
En opinión de Thomas Mucha, estratega geopolítico en Wellington Management, los ciclos geopolíticos suelen ser largos: históricamente duran entre 80 y 100 años. “Los cambios estructurales como los que estamos presenciando solo se producen una vez por siglo y tienden a ser disruptivos. Por tanto, aunque el riesgo de mercado es estructuralmente mayor en este nuevo régimen, 2026 ofrecerá oportunidades continuas para identificar los valores ganadores y perdedores en las carteras”, comenta.
Para Mucha, dada la elevada probabilidad de que este giro hacia la seguridad nacional se prolongue durante varios años, 2026 podría ser un momento adecuado para aumentar la exposición a diversas temáticas de inversión a largo plazo, tanto en mercados públicos como privados. “Entre estas temáticas se incluyen: defensa e innovación tecnológica militar (por ejemplo, inteligencia artificial, tecnología espacial y aeroespacial); minerales críticos y tierras raras; biotecnología; ciberdefensa; y energías renovables y estrategias de resiliencia climática. Esta dinámica se observa a nivel regional, nacional, sectorial y por compañía, así como a lo largo de todas las clases de activos, y favorece de manera natural la gestión activa, pues permite reducir riesgos y aprovechar la diferenciación con mayor agilidad que un enfoque pasivo. Pueden surgir oportunidades de alfa para estrategias long/short y otras alternativas. En cualquier caso, los inversores prudentes deberían incorporar la perspectiva geopolítica a su estrategia de cartera en 2026 y más allá”, señala el experto.
El foco en la IA
Otro aspecto relevante fue que la inteligencia artificial estuvo presente en la mayoría de las conversaciones de los mandatarios. De esta forma, en Davos se repitió la idea de que el gran reto es confianza, gobernanza y alineamiento, mientras se alertó del impacto laboral y de la distribución desigual de ganancias de productividad. La narrativa pasa de “adoptar IA” a “probar valor y control”.
Para las gestoras, la forma de abordar las oportunidades en la inteligencia artificial va más allá de poner el foco más allá de las 7 Magníficas. “La expansión de la infraestructura de IA, el aumento del gasto en defensa y la sólida demanda en la industria aeroespacial están generando vientos de cola estructurales para el sector. A esto se suma una mayor adopción de IA en procesos industriales, que ya comienza a reflejar mejoras en productividad y eficiencia operativa. De cara a 2026, un entorno macroeconómico más favorable podría impulsar a los segmentos cíclicos del sector y ampliar las oportunidades más allá de las grandes tecnológicas”, defienden desde Principal Asset Management.
Coincidiendo con la visión traslada en Davos, la infraestructura relacionada con IA es considerada una buena oportunidad para los inversores. “Las crecientes necesidades de infraestructura asociadas a la IA, particularmente la construcción de centros de datos, generan oportunidades de inversión más allá del sector tecnológico. Las empresas industriales de los segmentos de construcción e ingeniería, equipos eléctricos y maquinaria para la construcción (alrededor del 22% del sector) suministran componentes clave para los centros de datos, desde diseño eléctrico hasta sistemas de enfriamiento y almacenamiento de baterías. Algunas estimaciones indican que la inversión global en centros de datos podría alcanzar los 7 billones de dólares para 2030 con el fin de satisfacer la creciente demanda energética, impulsada en gran medida por cargas de trabajo de IA”, indican desde Principal AM.
Innovación sostenible
Según se concluyó en el Fondo de Davos, la IA y las tecnologías emergentes están transformando de manera fundamental todos los sectores industriales y el mercado laboral global, impulsando cambios profundos en los requisitos de habilidades y en profesiones enteras tanto en economías avanzadas como emergentes. “Cuando una tecnología probada como la IA se vincula con campos emergentes como la computación cuántica o la biología sintética, las ideas pasan del laboratorio al mercado más rápido, influyendo en cómo crecen las industrias y desbloqueando nuevas formas de mejorar el mundo que nos rodea”, comentan. “Yo abogaría por los países en desarrollo: construyan su infraestructura, involucren a la IA y reconozcan que es probable que la IA cierre la brecha tecnológica”, comentó Jensen Huang, fundador, presidente y consejero delegado de Nvidia.
Durante el Foro se defendió el uso responsable y justo de tecnologías como la IA, enfatizando el equilibrio entre el potencial de estas herramientas y sus posibles riesgos. Líderes del sector animaron a sus homólogos a extraer lecciones de la historia para obtener claves sobre cómo gestionar el despliegue de la IA. Y para cubrir las necesidades energéticas del mañana, se señaló que la tecnología debe escalarse, las redes deben modernizarse y el acceso a la innovación debe ampliarse. Un nuevo informe sobre combustibles limpios sugiere que la inversión mundial en combustibles limpios podría aumentar de unos ~25.000 millones de dólares hoy a más de 100.000 millones anuales para 2030, impulsada por nueva demanda y ambiciones gubernamentales.




Por Carlos Ruiz de Antequera