Las entradas récord de flujos de inversión hacia los ETFs a nivel mundial en los últimos años demuestran que estas estrategias se han consolidado entre los inversores privados e institucionales. Michael Mohr, director global de productos Xtrackers de DWS, observa que esta tendencia seguirá creciendo, ya que “el panorama de los ETFs está ahora tan diversificado, que los inversores tienen oportunidades prácticamente ilimitadas para dirigirse a diferentes segmentos y temas del mercado”.
Con estos precedentes, se pueden atisbar varias tendencias y predicciones de cara a los próximos 12 meses. Por ejemplo, Mohr señala que, en cuanto a los productos, “persistirá la diferenciación a través de nuevos tipos de ETFs activos o estructuras que ofrezcan oportunidades atractivas, incluso en fases de mercado volátiles”. En el caso de los ETFs activos en particular, cada vez hay más proveedores entran en el mercado quieren utilizar este segmento como puerta de entrada a los fondos cotizados. El reto será “garantizar que la reputación de los ETFs no se vea comprometida por el gran número de nuevos proveedores, manteniéndose una transparencia clara y en productos cuidadosamente diseñados”.
También apunta que la demanda y el interés por los ETFs temáticos “se mantendrá estable durante el próximo año”, con productos especializados que reflejen temas futuros o tendencias actuales. En definitiva, Mohr observa otras cuatro tendencias en fondos cotizados:
1.- El mercado seguirá creciendo. Además de los habituales usuarios de ETFs —inversores profesionales y gestores de activos—, los clientes privados y los responsables independientes “también se interesarán cada vez más por los ETFs activos”. Con el tiempo, se prestará una atención especial a los proveedores y productos que logren cumplir sus promesas en términos de rendimiento y calidad a largo plazo.
2.- Impacto de la IA en las estrategias de los ETFs y en el desarrollo de productos. Ya existen en el mercado ETFs dedicados a la inteligencia artificial (IA) y al big data. Además, la IA ya se ha incorporado a muchos ETFs, a través de puntos de datos individuales que se incluyen en la construcción de índices. La IA también se utiliza cada vez más para estabilizar los procesos, el uso de datos y los flujos de trabajo en la gestión de activos con el fin de hacerlos más eficientes. Su introducción en la gestión de activos es más un proceso gradual que una revolución.
3.- Regiones o sectores atractivos para los en ETFs en 2026. Hay potencial en las acciones europeas, especialmente en el mercado alemán. No obstante, la renta variable estadounidense también ofrece buenas oportunidades ante posibles recortes de los tipos de interés, especialmente en tecnología y comunicaciones. La valoración relativa de los mercados emergentes frente a los desarrollados sigue siendo interesante. El sector sanitario resulta atractivo por razones de diversificación, al igual que el estilo value sirve como contrapeso al sector tecnológico, que está “bastante caro”.
4.- ETFs de bonos en un contexto de cambios en los tipos de interés. Los ETFs con vencimiento objetivo son productos que combinan las ventajas de los bonos —plazo fijo, ingresos predecibles y reembolso al final del plazo— con las ventajas de la diversificación y liquidez de los ETFs. A pesar de que los rendimientos son ligeramente inferiores, se sitúan como un buen instrumento para asegurar los rendimientos a largo plazo o durante el periodo deseado.
En Morningstar son conscientes de que el futuro es impredecible, por lo que es imposible predecirlo. Pero admiten que “especular es divertido” y permite que los inversores evalúen los posibles resultados. La firma realiza seis predicciones sobre ETFs para este año, que no pretenden servir como doctrina, pero tienen como finalidad destacar áreas, temas o tendencias que los inversores deben tener en cuenta de cara a 2026. “Lo que suceda puede coincidir con nuestras predicciones, pero es poco probable que sean totalmente exactas. Hay que tomarlas con cautela, pero es positivo estar atento a los temas y cuestiones que se señalan en cada una”, apuntan en la firma. Los fondos cotizados de renta fija protagonizan la primera de las predicciones:
1.- Los ETFs de bonos alcanzan una cuota de mercado del 33%. Las firmas lanzaron 149 ETFs de renta fija en 2025 y, durante la última década, han ido ganando cuota de mercado a los fondos de inversión. A finales de noviembre, el dinero invertido en ETFs de bonos representaba el 29,6% del total invertido en fondos de bonos o ETFs. Esto supone casi 20 puntos porcentuales más que el 10,2% de 2015. En definitiva, los ETFs de bonos ganan, de media, alrededor de 2 puntos porcentuales de cuota anuales. “Un año normal significa que los ETFs de bonos deberían terminar con una cuota de mercado de alrededor del 32% a finales de 2026. Con más ETFs de bonos que nunca, y nuevos en camino, tendrán un ejercicio por encima de la media”, apuntan desde la firma.
2.-Los ETFs similares al efectivo registrarán entradas récord. El efectivo será el rey en 2026, según Morningstar. La inversión fluyó hacia los ETFs similares al efectivo a un ritmo impresionante en 2025, al atraer más de 100.000 millones de dólares, pero es probable que este año se supere esa cifra. Dado que los tipos de interés ofrecidos por los bancos siguen siendo muy bajos y los rendimientos de los bonos siguen siendo relativamente altos, los inversores seguirán exigiendo más a sus ahorros, lo que llevará a muchos a invertir en ETFs de bonos a corto plazo. “Son fáciles y rápidos de negociar y ofrecen un rendimiento ligeramente superior”, apunta la firma.
La popularidad de este tipo de fondos cotizados es posible que se dispare en 2026 por dos razones. Primero, las acciones estadounidenses están sobrevaloradas según prácticamente todos los indicadores, lo que lleva a los inversores a buscar refugio en activos más seguros. Y segundo, la firma apunta a un posible aumento de la incertidumbre económica ante el deterioro del mercado laboral estadounidense.
3.-Los ETF activos discrecionales proliferarán. El mercado de fondos cotizados, históricamente sinónimo de inversión pasiva, vio el lanzamiento de casi 1.000 vehículos activos en 2025. Más de la mitad se centraron en estrategias de acciones individuales, opciones sistemáticas o criptomonedas. Morningstar prevé que las gestoras activas discrecionales tengan finalmente su momento ETF en 2026. El factor clave, según la firma, es la aprobación por parte de la SEC de las primeras clases de acciones ETFs activas, con más de 30 gestores de activos que obtienen luz verde para añadir un ETF a sus fondos de inversión.
4.- La fiebre por la IA revive los ETFs temáticos. Los fondos cotizados temáticos centrados en la tecnología captaron 10.600 millones de dólares en 2025 y terminaron el año con más de 55.000 millones de dólares en activos totales y se rompió una tendencia de tres años de salidas. Los proveedores de ETFs respondieron con 14 nuevos vehículos temáticos de tecnología, la mayoría centrados en inteligencia artificial y big data. La fuerte demanda de ETFs temáticos relacionados con la IA debería continuar en 2026, así como los nuevos lanzamientos.
5.- Una quinta parte de los ETFs con perfil de trading cerrarán. Los proveedores de ETFs lanzaron más de 1.100 nuevos ETFs en 2026. Casi un tercio se clasifican como «herramientas de trading»: son ETFs arriesgados que ofrece una exposición apalancada o inversa al rendimiento de un índice, una acción o una criptomoneda. Estos ETFs hiper específicos aumentan el riesgo del ETF con perfil de trading medio, ya que las acciones, y especialmente las criptomonedas, individuales son más propensas a experimentar mayor volatilidad que los índices generales. Estos ETFs tan específicos pueden colapsar cuando los mercados se mueven rápidamente y de forma inesperada en su contra, como ocurrió durante la fuerte caída del mercado en 2020. Entonces, cerraron casi el 30% de los ETFs con perfil de trading. Si los mercados se mueven rápidamente en contra de estos fondos cotizados en 2026, es probable que se produzcan cierres generalizados.
6.- Año decisivo para los ETFs de bonos estructurados. Han pasado desapercibidos en su mayoría, salvo algunos ETFs de resultado definido o «amortiguadores», pero 2026 puede ser el de su gran avance. “Veremos numerosos lanzamientos y entradas récord de inversión en ETFs de bonos estructurados, que en su día fueron novedosos, pero que resultan complejos”, aseguran en Morningstar. Los bonos estructurados han sido durante mucho tiempo una forma de lograr resultados no convencionales de una inversión, pero ahora muchos ETFs ofrecen la misma exposición que algunos bonos estructurados.



