Singular Bank ha presentado en Madrid su informe «Perspectivas 2026: La gran reconfiguración», un análisis en el que advierte de un profundo cambio en el escenario económico y geopolítico global. La entidad señala que 2026 marcará un punto de inflexión hacia un nuevo orden mundial aún en formación, caracterizado por la rivalidad entre Estados Unidos y China, el uso estratégico del poder económico y tecnológico y un entorno de elevada incertidumbre que exigirá una gestión activa y prudente de las inversiones.
El pulso geoeconómico entre Estados Unidos y China
Durante 2025, el uso del poder económico, comercial y tecnológico como instrumento central de política exterior se ha intensificado, especialmente por parte de Estados Unidos y China. La Administración Trump ha profundizado en el empleo de aranceles y restricciones comerciales para reforzar su soberanía estratégica, mientras que el Gobierno de Xi Jinping ha afianzado su influencia mediante el control de exportaciones críticas, como las tierras raras y los semiconductores.
Aunque la reciente tregua comercial temporal entre ambas potencias ha contribuido a contener parcialmente estas tensiones, Singular Bank anticipa que este pulso geoeconómico seguirá condicionando el acceso a suministros estratégicos, la organización de las cadenas de valor y la competitividad global.
En este contexto, Alicia Coronil subrayó durante la presentación que “2026 marca el fin de la configuración económica y geopolítica creada tras la II Guerra Mundial, aunque todavía no se ha definido un nuevo equilibrio estable”. En su opinión, “nos encontramos en el epicentro de una reconfiguración geoeconómica que marcará las próximas décadas”, impulsada por la rivalidad entre Estados Unidos y China, el auge del Sur Global y el creciente peso de nuevas potencias intermedias.
El informe identifica 2026 como un año clave para Europa, que deberá reafirmar su peso geoeconómico, profundizar en su integración y acelerar su desarrollo en ámbitos estratégicos como la industria, la energía, la defensa y la tecnología. Este proceso se producirá en un contexto de recuperación gradual de Alemania, apoyada en la inversión pública, y de un mayor dinamismo de la economía española, que volverá a crecer por encima del conjunto de la Eurozona gracias al comportamiento de la demanda interna.
Inteligencia artificial y ciclo inversor
En el ámbito de la innovación, Singular Bank destaca que el avance de la inteligencia artificial y de otras tecnologías disruptivas seguirá impulsando un ciclo inversor de gran magnitud, acompañado de una creciente demanda de energía, infraestructuras, hardware y talento especializado. Este fenómeno abre oportunidades relevantes en sectores como software, consultoría, salud, biotecnología, electrificación e infraestructuras vinculadas a la transición digital y energética.
Según explicó Roberto Scholtes, “No esperamos un año de grandes rentabilidades generalizadas, sino un ejercicio que exigirá mayor disciplina y ajustes tácticos”. En los mercados financieros, la entidad prevé que 2026 será un ejercicio de transición, con retornos más moderados que en años anteriores y con políticas monetarias avanzando hacia niveles próximos a la neutralidad.
El banco identifica valor en la renta fija, especialmente en activos de mayor calidad, mientras que la renta variable afrontará un entorno en el que la solidez de los beneficios empresariales convivirá con valoraciones exigentes, en particular en el sector tecnológico.
Roberto Scholtes además destacó que “Entramos en un año donde la gestión activa será más determinante que nunca. La combinación de crecimiento moderado, valoraciones ajustadas y divergencias entre sectores exige una aproximación selectiva y diversificada. Las oportunidades existen, pero requieren un análisis riguroso y una lectura estratégica de los grandes vectores que transforman la economía global”.
Las 5Ds como brújula estratégica
Singular Bank reafirma su convicción en el marco estratégico de las 5Ds —digitalización, descarbonización, demografía, desglobalización y desorden geopolítico— como guía para identificar oportunidades estructurales de inversión a largo plazo. “Este enfoque, que establecimos en 2022, demuestra hoy más vigencia que nunca en un mundo que se reconfigura a gran velocidad”, recoge el informe.



