El convulso inicio de año en el plano geopolítico ha provocado que las gestoras internacionales ajusten y maticen su visión y perspectivas para los próximos 12 meses. Es cierto que no hay grandes cambios en sus escenarios, pero sí algunos matices, como el aumento de los riesgos geopolíticos.
“Con la mirada de los inversores puesta en 2026, se espera que una serie de temas clave configuren las condiciones macroeconómicas y del mercado, que van desde las políticas de estímulo a escala mundial a la geopolítica, pasando por la IA. En EE.UU., el entorno normativo favorecerá el crecimiento económico por medio de recortes de tipos y estímulos fiscales, en particular, en el primer semestre. Del mismo modo, se prevé que Europa, China y Japón llevarán a cabo programas de estímulos fiscales y puede que surjan oportunidades en los activos de crecimiento dentro de los países que apliquen estas medidas”, apuntan desde MFS Investment Management.
La gestora recuerda que estas tendencias macro convivirán con el impacto de los riesgos geopolíticos en los mercados. “La disociación económica entre EE.UU. y China sigue redefiniendo las cadenas de suministro, mientras que la carrera mundial por la supremacía en el segmento de la IA y el auge de las políticas populistas añaden complejidad al entorno. Las naciones occidentales se enfrentan a retos crecientes en materia de deuda y déficit, lo que afecta a las políticas fiscales. Cabe considerar la diversificación y el énfasis en las empresas resilientes”, añaden desde MFS IM.
Ahora bien, frente a esta volatilidad geopolítica, los mercados globales parecen estar tranquilos. “En líneas generales, en renta fija, el mercado está dentro de un rango acotado al comienzo del año. “En EE.UU., los bonos del Tesoro a 10 años han cotizado entre el 4% y el 4,25% durante los últimos cuatro meses, y los mercados de futuros sobre tipos descuentan un recorte de la Fed en el primer semestre de 2026 y otro adicional en el segundo semestre.
El trasfondo para el crecimiento en EE.UU. sigue siendo relativamente sólido y la encuesta ISM de Servicios de esta semana sugiere que la actividad económica mantiene el impulso”, afirma Mark Dowding, CIO of BlueBay Asset Management.
La economía global
Para AllianzGI, la economía global afronta 2026 “doblándose, pero sin romperse”, apoyada en la progresiva flexibilización de la política monetaria, la solidez de los balances del sector privado y tendencias favorables como la inteligencia artificial (IA). No obstante, la inflación sigue mostrando un comportamiento desigual y persistente, especialmente en Estados Unidos, aunque tiende a moderarse en otras regiones. En este contexto, la gestora ha reforzado su posicionamiento favorable al riesgo, apostando por una mayor diversificación entre clases de activos y geografías. “No obstante, el riesgo geopolítico continúa siendo un factor a vigilar, como pone de manifiesto la intervención de Estados Unidos en Venezuela a comienzos de año”, recuerda.
Rowe Price espera que la economía estadounidense se recupere de su temor al crecimiento de la segunda mitad de 2025 y supere las expectativas en 2026, gracias al apoyo del gasto en IA y la expansión fiscal. Europa, por su parte, podría quedarse por debajo de las estimaciones de consenso, ya que la aplicación anticipada de aranceles en 2025 ha mermado significativamente la demanda manufacturera. Y, en los mercados emergentes, la gestora considera que la inflación y los niveles de deuda están razonablemente bajo control, pero los aranceles son una incógnita cuyos efectos pueden tardar años en manifestarse.
“La inflación sigue siendo un riesgo generalizado. Con una deuda pública estadounidense superior al 120% del producto interior bruto (PIB), incluso cuando las políticas inflacionistas, como los aranceles y las restricciones a la inmigración, tienen un impacto cada vez mayor, la Fed tendrá dificultades para devolver la inflación a su objetivo del 2%. Las expectativas de recortes de tipos en 2026 parecen sobrevalorar la cantidad que el banco central relajará, y es posible que no pueda bajar los tipos en absoluto el año que viene”, señala T. Rowe Price en su informe de perspectivas.
Por último, Patrick Artus, Senior Economic Advisor en Ossiam (affiliate de Natixis IM) espera que persista una marcada divergencia en el crecimiento económico entre Estados Unidos y otras economías avanzadas (zona euro, Reino Unido y Japón). “La inflación se mantiene por encima de los objetivos de los bancos centrales en Estados Unidos, Reino Unido y Japón, mientras que se espera que esté más cerca del objetivo del Banco Central Europeo en la zona euro. Por tanto, los bancos centrales de Europa y Japón se enfrentan a un difícil equilibrio entre una inflación elevada y un crecimiento económico débil, lo que probablemente se traduzca en ajustes limitados de los tipos de interés”, destaca Artus.
¿Qué desestabiliza el mercado?
Ante este contexto, la pregunta es inevitable: ¿qué puede ser lo siguiente que desestabilice los mercados financieros? Venezuela, Irán, Groenlandia, cambios en la Fed…, para Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, la lista es larga, dado la cantidad de temas que hay sobre la mesa. “Se están manteniendo conversaciones sobre cómo Estados Unidos podría acceder a las reservas de petróleo de Venezuela. Las inversiones necesarias serán significativas y llevará tiempo que los nuevos suministros entren en el mercado. El precio del petróleo repuntó al final de la semana pasada. Además, los acontecimientos en Irán se están intensificando y Estados Unidos ha elevado la retórica sobre una posible intervención. Si finalmente ocurriera, las tensiones aumentarían y las represalias probablemente lastrarían el ánimo del mercado”, reconoce.
Fuera de la geopolítica, Willis también señala que los ataques de la Administración Trump al presidente de la Fed, Jerome Powell, son otro factor relevante. “Cualquier amenaza real o percibida a la independencia de la Reserva Federal provocaría una reacción en los mercados. El oro y la plata han subido tras el anuncio”, afirma. Aunque considera que el panorama económico y las perspectivas de beneficios empresariales siguen siendo positivos: “Sin embargo, acontecimientos de mayor alcance podrían tener la capacidad de desestabilizar el sentimiento y la volatilidad podría aumentar”.



