Puede que los temas relacionados con la inversión sostenible y de impacto ocupen ahora menos titulares que en el pasado, en un momento de vientos en contra por parte de Estados Unidos y de redefinición regulatoria en este lado del Atlántico. Pero para Enrique Tombas, presidente y socio fundador de Suma Capital -entidad especializada en activos alternativos con enfoque de sostenibilidad e impacto y que atesora actualmente tres estrategias centradas en capital privado e infraestructuras-, no conviene hablar de retroceso sino de un momento en el que se está afinando el marco para mejorarlo. «Europa ha liderado el marco regulatorio en sostenibilidad y ahora necesita afinarlo: hacerlo más comprensible, más operativo y más diferenciador»; de lograrlo, podría impulsar estas inversiones.
En esta entrevista con Funds Society, Tombas defiende que en España, «el compromiso está creciendo, especialmente entre perfiles que entienden que sostenibilidad no es filantropía, sino gestión inteligente del capital», y que los mercados alternativos «bien estructurados, con vehículos accesibles, buena gobernanza y reporting sólido, pueden ser una vía natural para acercar el impacto real al inversor minorista sofisticado». Porque estos mercados permiten «una integración más profunda, activa y medible de criterios de sostenibilidad» -especialmente en temas como la transición ecológica- que los cotizados.
Una simbiosis entre mercados privados y sostenibilidad e impacto que resulta atractiva en todos los sentidos, también el de la rentabilidad: «No solo sostenibilidad y rentabilidad no están reñidas, sino que, bien integradas, se potencian mutuamente; la sostenibilidad (….) es una fuente clara de rentabilidad», explica. En opinión de Tombas, «sostenibilidad e impacto no son etiquetas, sino criterios para invertir mejor: con más eficiencia, más visión de largo plazo y mejor gestión del riesgo» y su objetivo, precisamente, es que «el impacto no solo sea verificable, sino que cree o proteja valor». Por eso lo integran desde el principio, al iniciar sus inversiones.
Nos lo cuenta en esta entrevista, que reproducimos a continuación.
¿Es el capital privado y los activos alternativos mercados donde pueden aplicarse medidas de sostenibilidad e impacto de forma clara? ¿Más incluso que en los mercados cotizados?
El capital privado y los activos alternativos permiten una integración más profunda, activa y medible de criterios de sostenibilidad, especialmente cuando hablamos de inversión en transición ecológica. A diferencia de los mercados cotizados, donde el margen de influencia como accionistas e incluso como miembros del Consejo de Administración es más limitado, en el capital privado actuamos como socios estratégicos desde el origen de cada inversión, con capacidad real de definir objetivos, acompañar su despliegue e integrar indicadores auditables en la gestión. Esta cercanía operativa nos permite alinear sostenibilidad con creación de valor, no como un requisito externo, sino como una palanca estructural para impulsar la transición y reforzar la resiliencia de los activos.
¿Por qué elegisteis ese camino de los mercados alternativos con enfoque en la sostenibilidad y el impacto?
Desde el inicio, apostamos por una forma de invertir que fuera más allá del retorno financiero. Para nosotros, sostenibilidad e impacto no son etiquetas, sino criterios para invertir mejor: con más eficiencia, más visión de largo plazo y mejor gestión del riesgo.
Los activos alternativos permiten canalizar capital hacia soluciones reales, medibles y escalables. Operamos allí donde el capital puede generar un impacto tangible y fortalecer la competitividad de los activos. Para nuestros inversores, eso se traduce en acceso a oportunidades sólidas, alineadas con megatendencias, con fundamentos operativos contrastados y visibilidad de flujos. Es un enfoque que combina disciplina inversora, impacto medible y visión estratégica.
Tenéis tres estrategias (SC Infra, SC Expansion y SC Venture). ¿Es igual aplicar estas políticas de sostenibilidad e impacto en los diferentes activos -infraestructuras, venture capital, etc.- o requieren operativas diferentes?
No entendemos la sostenibilidad como un módulo externo, sino como una forma concreta de invertir y gestionar el riesgo en cada etapa del ciclo. Por eso estructuramos nuestra actividad a través de tres estrategias complementarias, que responden a retos distintos pero operan bajo un mismo marco inversor.
SC Infra actúa allí donde la transición necesita escala, estabilidad y ejecución. Invertimos en infraestructuras esenciales para la descarbonización, con impacto directo, medible y flujos estables a largo plazo. Estas inversiones aportan resiliencia estructural al conjunto de la plataforma.
SC Expansion se centra en escalar compañías con tracción probada. Acompañamos a pymes que lideran o aspiran a liderar la transición en sus sectores para acelerar su impacto, mejorar su eficiencia operativa y fortalecer su gobernanza. Es el motor de crecimiento disciplinado.
SC Venture nos permite anticipar la siguiente ola de soluciones. Invertimos en tecnologías climáticas en fases tempranas, cuando aún no existen mercados maduros ni infraestructuras desplegadas. Aquí el capital asume más riesgo para generar opcionalidad futura.
Cada estrategia tiene una lógica y un horizonte distintos, pero están conectadas entre sí. La innovación sin escala no transforma. La escala sin disciplina no es resiliente. Y la infraestructura sin innovación corre el riesgo de quedarse obsoleta. Esa visión integrada, que alinea transición, eficiencia y visión de largo plazo, es la base de nuestro modelo.
¿Cómo definís ese impacto y sostenibilidad a la hora de acometer vuestras inversiones, qué criterios utilizáis?
Trabajamos con un enfoque integrado desde la tesis de inversión. Realizamos due diligence ESG e impacto con equipos independientes, definimos hojas de ruta alineadas con la Taxonomía Europea y el SFDR (en su mayoría, art. 9), y establecemos indicadores específicos por inversión. Pero no nos quedamos ahí: hacemos seguimiento activo desde nuestros comités, validamos avances a través de un Comité de Impacto con expertos externos y reportamos con total trazabilidad.
Nuestro objetivo es que el impacto no solo sea verificable, sino que cree o proteja valor. Cuando se integra desde el principio, se convierte en una ventaja competitiva real. Por eso exigimos también altos estándares de gobernanza y transparencia a todas nuestras participadas.
Parece que en los últimos meses se han dejado de lado muchas políticas sostenibles priorizando la rentabilidad, pero ¿ayuda la sostenibilidad a la rentabilidad, o no siempre?
No solo sostenibilidad y rentabilidad no están reñidas, sino que, bien integradas, se potencian mutuamente. La sostenibilidad, cuando se traduce en eficiencia operativa, gestión del riesgo, acceso a mercados o ventaja competitiva, es una fuente clara de rentabilidad.
Llevamos más de una década demostrándolo: no se trata de sacrificar retorno, sino de invertir con más visión. Lo importante es seleccionar bien los sectores y activos, y ejecutar con rigor. Por eso aplicamos una disciplina inversora muy estricta, tanto en la fase de originación como en la de acompañamiento. Esa exigencia es lo que nos permite generar impacto real con retornos atractivos y estables.
¿Los inversores en España, están realmente comprometidos con la sostenibilidad o el impacto, o habéis visto un retroceso? ¿Es una forma de acercar más los mercados alternativos al minorista?
Lo que observamos no es un retroceso, sino una mayor exigencia. Cada vez más inversores, desde institucionales hasta family offices, piden trazabilidad, métricas claras y transparencia. Y eso es sano: eleva el estándar del mercado.
En España, el compromiso está creciendo, especialmente entre perfiles que entienden que sostenibilidad no es filantropía, sino gestión inteligente del capital. A medio plazo, creemos que los mercados alternativos bien estructurados, con vehículos accesibles, buena gobernanza y reporting sólido, pueden ser una vía natural para acercar el impacto real al inversor minorista sofisticado.
A tenor de lo ocurrido en EE.UU., ¿está Europa retrocediendo en sus políticas? ¿Veis un riesgo en el camino de simplificación regulatoria acometido, que flexibiliza, entre otras, las normas y exigencias de finanzas sostenibles?
No lo vemos como un retroceso, sino como una fase de ajuste necesaria. Europa ha liderado el marco regulatorio en sostenibilidad y ahora necesita afinarlo: hacerlo más comprensible, más operativo y más diferenciador.
En Suma Capital, como parte de plataformas como United for Impact, defendemos que no se trata de relajar las reglas, sino de ser más claros. Hay que distinguir entre ESG, transición e impacto. No todo es lo mismo, y la regulación tiene que reconocerlo. Si la simplificación va en esa dirección, más claridad, sin perder ambición, creemos que reforzará la confianza de los inversores y permitirá dirigir el capital hacia donde realmente puede marcar la diferencia.
¿Cuáles son las previsiones de la compañía para este año?
2025 fue un super año para Suma Capital. Hemos superado los 1.200 millones de euros bajo gestión, consolidado nuestras tres estrategias y reforzado nuestra presencia como plataforma paneuropea especializada. Entre los hitos más destacados del año cabe destacar a tres de ellos: el cierre final de SC Net Zero Ventures (210 millones de euros); las desinversiones de Tradeinn, Homs Rental, y GrandVoyage, que culmina el primer fondo de SC Expansion tras más de diez años de actividad y consiguiendo un retorno de casi 7 veces el capital invertido; y el lanzamiento de nuestro primer fondo de continuación, por importe de 250 millones, sobre un activo excelente como es Gestcompost, empresa líder en la gestión de residuos orgánicos con la finalidad de evacuar biometano.
Complementariamente ampliamos nuestra internacionalización y nuestra capacidad de acompañar a las empresas de nuestros mercados clave abriendo oficina y contratando un equipo de profesionales en Milán. Ésta es nuestra segunda oficina en el extranjero tras la apertura el año anterior de oficina en París.
En 2026 seguiremos desplegando capital en activos estratégicos para la descarbonización de la industria, la movilidad y la energía, en cada una de nuestras tres estrategias de inversión, al tiempo que acompañaremos a nuestras más de 40 empresas participadas en la generación de valor e impacto para nuestros inversores y para la sociedad, apostando activamente por la internacionalización y siendo fieles a nuestro propósito de comprometernos en ayudar a construir el futuro en el que creemos, un futuro más responsable y más sostenible.



