Banco Santander ha dado un nuevo impulso a la educación financiera en España en 2025 y cierra el año con la cifra récord de 1.831 sesiones formativas a través del programa Finanzas para Mortales, un 10% más que en 2024. Los talleres están dirigidos a los colectivos financieramente más vulnerables –niños, jóvenes, personas mayores, con discapacidad intelectual y colectivos de ONG en riesgo de exclusión-.
La entidad, a través de 470 profesionales voluntarios de la entidad, ha logrado formar a casi 45.000 personas a través de sus sesiones presenciales, a las que se suman los contenidos digitales que el programa ofrece también a través de su web.
La actividad continúa incrementándose año tras año con decenas de actividades semanales en colegios, institutos, asociaciones, centros de mayores, centros penitenciarios y entidades sociales de todo el país; una actividad que se desarrolla gracias al compromiso de los voluntarios, que se mantiene como una de las claves del éxito del programa.
Para Marta Aisa, directora de Sostenibilidad de Santander España, “la educación financiera sigue siendo una demanda real en la sociedad y una palanca clave de inclusión y bienestar. En Santander damos respuesta a esa demanda con un modelo único que combina conocimiento, proximidad y compromiso: una red con gran capilaridad territorial y el trabajo de nuestros profesionales, que permiten transformar esa necesidad social en impacto real”.
Formación para todos los colectivos, con especial impulso a los jóvenes
En 2025 se ha reforzado especialmente la actividad dirigida al colectivo más joven, que ha alcanzado 1.400 sesiones en colegios e institutos y más de 36.900 beneficiarios. El programa Finanzas para Mortales dispone de contenidos específicamente diseñados para escolares de Primaria con su edición Junior bajo el título ‘Financieros del Futuro’ y materiales adecuados y adaptados a las demandas y necesidades de los estudiantes de ESO, Bachillerato o Formación Profesional.
También aumentan de forma notable los talleres dirigidos a ONG y asociaciones, con un crecimiento de más del 30%; las sesiones para personas con discapacidad intelectual, que crecen más del 60%; y la formación en centros penitenciarios, con un aumento del 26%.


Por Alicia Miguel Serrano
