La irrupción de la inteligencia artificial (IA) está reconfigurando no solo las herramientas con las que las empresas operan, sino la propia naturaleza del trabajo. Según un informe reciente de Boston Consulting Group (BCG), el desafío más grande para los CEO no es simplemente introducir IA en sus organizaciones, sino repensar cómo se hace el trabajo y qué roles humanos deben conservarse, transformarse o desaparecer.
BCG advierte que la IA está redefiniendo el desempeño, la contratación y la colaboración dentro de las empresas. En muchas organizaciones, la tecnología se incorpora como un “parche” encima de procesos heredados, lo que limita el valor real que puede generar. Para capturar beneficios sustanciales, los líderes deben pasar de adoptar herramientas a reimaginar procesos y estructuras de trabajo entero.
Eso implica, por ejemplo:
- Repensar qué tareas hacen los humanos y cuáles los sistemas inteligentes, no como un complemento sino como parte de un flujo de trabajo integrado.
- Diseñar rutas de aprendizaje y desarrollo profesional que permitan a los empleados trabajar con IA en lugar de ser reemplazados por ella.
- Crear una cultura de confianza y adopción, donde las personas no solo usen IA, sino que comprendan profundamente cómo potencia su trabajo.
Un dato revelador del propio estudio de BCG sostiene que aunque casi tres de cada cuatro empleados ya usan IA en su día a día, solo un tercio afirma tener una capacitación adecuada para hacerlo con soltura.
CEO: ¿líder de tecnología o arquitecto del trabajo?
Para BCG, el rol del CEO tiene que evolucionar más allá del soporte tecnológico: debe convertirse en arquitecto del nuevo trabajo. Esto incluye impulsar alianzas entre áreas como TI y Recursos Humanos para llevar a cabo una transformación que abarque desde las personas hasta la estructura de funciones.
Los líderes deben preguntarse: ¿cómo está cambiando la IA la forma en que cumplimos con nuestros objetivos clave? ¿Dónde los humanos siguen marcando la diferencia y qué habilidades serán esenciales en los próximos años?”
Este enfoque demanda una visión estratégica que vaya más allá de la eficiencia: implica atraer talento digital, ofrecer trabajo significativo y flexible, y diseñar caminos claros de evolución profesional para adaptarse a ambientes cada vez más automatizados.
Expertos consultados por BCG subrayan en el informe que la IA no será solo un acelerador de tareas repetitivas, sino un motor para redefinir roles, estructuras y colaboraciones internas. Las organizaciones más avanzadas están aquellas que no se detienen en automatizar tareas, sino que aprovechan la IA para transformar funciones completas, desde el diseño de productos hasta la experiencia del cliente.
La transformación, sin embargo, tiene retos claros:
- Gap de capacitación entre empleados y las exigencias tecnológicas.
- Resistencia al cambio cultural dentro de las empresas.
- Escasez de talento especializado en IA y habilidades complementarias.
Lejos de una simple sustitución laboral, la propuesta de BCG apunta a un modelo híbrido en el que la inteligencia humana y la artificial se potencien mutuamente. En ese sentido, los CEO tienen un papel clave no solo como adoptadores de tecnología, sino como visionarios del trabajo del mañana: líderes capaces de dirigir culturas organizacionales flexibles, aprender con rapidez y reimaginar los procesos en un mundo donde la IA será omnipresente.
En este contexto, el éxito competitivo de las empresas no dependerá solo de la adopción de la tecnología más avanzada, sino de cómo redefinen el trabajo para maximizar el valor de la colaboración entre personas y máquinas.



