Activos privados, reales y cripto: ¿a dónde van las carteras de WM en la próxima década?
| Por Javiera Donoso | 0 Comentarios

Con una serie de tendencias estructurales en curso en el mundo de las inversiones, no sorprende que categorías como los mercados privados, los activos reales y el mundo de las inversiones cripto estén en los futuros proyectados de varios actores de la industria. Imaginando el mundo de la gestión patrimonial en Estados Unidos –el mercado que dicta la hoja de ruta de las industrias financieras a nivel global– en 2035, la consultora McKinsey & Company ve que un mundo crecientemente multi-polar requerirá portafolios aún más diversificados, realzando la relevancia de estas clases de activos.
“Si el actual interés en private equity, activos reales (como inmobiliarios e infraestructura), acciones de compañías sin listar, commodities y activos digitales continua, las carteras de los inversionistas van a ser más amplias, más globales y más personalizadas que nunca en la próxima década”, indicó la firma en su reporte, titulado “US Wealth Management en 2035: una década transformadora comienza”.
El contexto global –y, particularmente, la derivada estadounidense– apuntan a una mayor necesidad de diversificar las carteras, según la firma. Si las tendencias de multipolaridad continúan en el plano internacional, auguran, y se erosiona la posición dominante del dólar estadounidense, “la importancia de los activos extranjeros, divisas y commodities, como cobertura contra el riesgo de concentración y depreciación de la moneda, sólo aumentaría”.
Datos recientes del Fondo Monetario Internacional (FMI) que la participación del dólar de EE.UU. en las reservas de divisas globales ha ido cayendo desde su peak y estaba en torno a 57% en el tercer trimestre de 2025, su punto más bajo en una década.
Por su parte, destacan desde McKinsey, los activos reales y commodities actuarían como protecciones contra la inflación y fuentes de “valor tangible”, mientras que el rol de las posiciones en empresas sin listar sería dar exposición a la innovación, a través de “empresas que se mantienen privadas por más tiempo”.
Las carteras del mañana también tendrían un eco en la regulación, naturalmente. “El interés en los activos digitales, incluyendo los activos tokenizados y los instrumentos que aplican blockchain, empujaría la necesidad de una evolución en los enfoques regulatorios”, indicó la consultora en su reporte.
Carteras cada vez más lejos del modelo 60/40
En su visión de la industria de gestión patrimonial a 2035, la lógica de construcción del portafolio cambiará, en este entorno de mercado. En el caso de que la economía global se vuelva más multipolar y menos dólar-céntrica, la expectativa de McKinsey es que la construcción de portafolios se vuelva no sólo más diversificada, sino que también más personalizadas y más integrada a los balances de los hogares.
Estudios de la firma apuntan a que estas crecientes clases de activos alternativos siguen ganando tracción. Por un lado, destacaron, el mercado de ETFs y ETPs de criptoactivos ya se encuentra en torno a los 150.000 millones de dólares en AUM. Por el otro, su expectativa es que las inversiones de clientes retail en activos alternativos crezcan entre 1,5 y 2 veces en los próximos cinco años.
“Los avances en tokenización, stablecoins y redes de liquidación digitales, inteligencia artificial y arquitectura financiera abierta democratizará aún más el acceso a los mercados privados”, vaticina McKinsey.
En ese sentido, para la consultora, el modelo tradicional de cartera 60/40 deberá cambiar con el tiempo. El resultado de esta evolución serían portafolios multi-activo y multi-vehículo, con activos privados, públicos, reales, de infraestructura, instrumentos digitales y fuentes alternativas de ingresos.
“Puede que los inversionistas incorporar principios de diseño con foco en inflación, con activos reales y commodities como componentes estructurales para conservar poder adquisitivo y cubrirse contra el deterioro cambiario. Las carteras pueden incorporar también una mayor exposición a monedas extranjeras y commodities para mitigar el riesgo de concentración y capturar nuevas fuentes de crecimiento”, indicó la firma en su reporte sobre la industria de wealth management.
En esa línea, la consultora vaticinó que la indexación directa reemplazaría a los ETFs tradicionales. Esto se vería impulsada por la demanda de exposiciones a medida, una mayor eficiencia tributaria y carteras alineadas con objetivos personales y preferencias de sostenibilidad.
Lo que deberían saber los CEOs
Para quienes dirigen la operación de las compañías de gestión patrimonial en EE.UU., hay mucho para lo cual prepararse, en base a estas proyecciones.
En la consultora esperan que los clientes esperen un “acceso sin fricciones” a un universo de inversión más amplio, más global y optimizado tributariamente, incluyendo activos privados, reales, digitales y tokenizados.
“Cumplir con esta expectativa va a requerir un rediseño de las plataformas de productos, infraestructura de datos y alianzas”, indicó la firma en su informe. Así, los CEOs del sector tendrán que elegir qué ofrecer, cómo ofrecerlo y cómo integrar y desplegar estos productos.
“Probablemente, esto significará invertir en ecosistemas tecnológicos que integren posiciones públicas, privadas y digitales dentro de marcos unificados y optimizados tributariamente”, agregaron.
Para McKinsey, en una primera etapa los líderes del rubro determinarán las necesidades críticas en productos y experiencia, y los requisitos de tecnología, datos y arquitectura que estas acarrean. Más adelante, en la etapa de arquitectura, el foco estará puesto en construir más capacidades tecnológicas y de otros tipos, definiendo variables como soluciones in-house contra externas y posibles alianzas, entre otros.












