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Columna de GBMfondos

¿Desde cuándo es tan fácil abrir una cuenta de inversión?

Foto: endlesswatts / Pixabay CC0 Public Domain
Por Luis Kentzler

Siempre hablamos de cómo la tecnología nos facilita la vida. Un ejemplo tangible es lo fácil que es abrir un contrato para empezar a invertir. Es impresionante como ha avanzado el sector financiero en temas tecnológicos. Lo que antes tardaba semanas –o inclusive, meses– hoy en día se puede hacer en tan sólo 5 minutos. En México con GBMfondos, tan sólo con una INE o Pasaporte, pueden abrir un contrato y empezar a invertir.

Es increíble saber que hoy en día, alguien con 10.000 pesos puede abrir su contrato con sólo acceso a internet y su identificación, sin siquiera salir de su casa. Así, cuando le llegue ese momento en el que decide invertir, lo puede hacer sin complicaciones y sin barreras. Nada me da más gusto que la idea de poder ayudar a más personas a lograr su objetivos de vida, sin importar dónde estén.

Sin embargo, lo que me ilusiona de la tecnología no es sólo los procesos que está haciendo más eficientes. Es todas las vidas que alcanza a tocar; todos los momentos y lugares en donde se tiene acceso a tus inversiones.

Hoy en día, la rendición de cuentas es algo a lo que todos estamos acostumbrados. El que los clientes puedan saber cómo van todas sus inversiones en cualquier momento y en cualquier lugar era algo que necesitábamos, y hoy en día es una realidad. Ya podemos olvidar esos tiempos en los que se tenía que esperar a que llegara el estado de cuenta para poder ver el desempeño de un fondo, o tener que marcarle a un asesor para pedir la posición, día a día, semana tras semana.

También me ilusiona mucho el futuro de las finanzas. La información da pie a que podamos evaluar las mejores alternativas, no solo las más conocidas. Esto fomenta la competencia y le brinda a los inversionistas las herramientas para tomar la mejor decisión sobre su dinero. Cuando se nivela el campo para todos los jugadores, sólo los verdaderamente buenos –y no necesariamente los más grandes– vencerán.

Entre otras cosas, los costos se reducirán. Por lo mismo del punto anterior, las instituciones financieras tenemos que dejar de diferenciarnos por productos de inversión –ya que habrá muchos más– y empezar a pensar en la experiencia del inversionista. Pensar en todos los puntos de contacto, en las necesidades reales y solucionarlas. Todo lo que hagamos tiene que tener una raíz en el diseño centrado en el usuario, para ofrecer soluciones a problemas con los que las personas viven en su día a día, y no sólo en crear vehículos de inversión para venderlos, y esperar a que alguien los compre.

Es un hecho que la tecnología va a cambiar muchas cosas en el futuro, y habrá que adoptar la tecnología para mejorar la experiencia de nuestros inversionistas. Pero en lo que ese futuro se hace realidad, me detengo de nuevo y me pregunto con asombro: ¿desde cuándo es tan fácil abrir una cuenta de inversión?

Columna de GBMfondos.

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