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La culpa, de los costes

La gestión activa destruye de media un 2,9% de rentabilidad al año para el inversor en comparación con los fondos indexados

la gestión activa destruye de media un 2,9% de valor al año para el inversor en comparación con los fondos indexados
Unai Ansejo, fundador y CEO de Indexa Capital y coautor del estudio. Foto cedida
  • Los costes y los conflictos de interés lastran la rentabilidad de la gestión activa española y la sitúan por debajo de la indexada: el rendimiento de los fondos de gestión activa de ISIN español ha sido inferior a la de sus benchmarks (un 2,8% menor) y a la de los fondos de gestión indexada en la última década (un 2,9%)
  • Casi el 90% de los fondos españoles lo hicieron peor que su índice de 2006 a 2015
  • “Los grandes costes de la gestión activa suponen un factor que limita su capacidad de generar rentabilidades superiores o incluso similares a las del mercado”
  • En diez años, los fondos de gestión activa han obtenido un beneficio teórico de 45.000 millones, frente a los 133.000 millones que hubieran obtenido invirtiendo en la gestión indexada
  • En total, la gestión indexada ofrece una rentabilidad entre 2 y 5 veces superior a la gestión activa, dice el informe de Indexa Capital
Por Alicia Miguel Serrano , Madrid

El debate entre gestión activa y gestión pasiva e indexada sigue sobre la mesa en un entorno de bajos números en el que los inversores ponen cada vez más atención sobre los resultados y sobre los costes. Un reciente estudio del gestor automatizado de inversiones Indexa Capital, elaborado en colaboración con la Universidad del País Vasco y que la entidad ha presentado ante la prensa esta mañana en Madrid, arroja sonrojantes resultados para los fondos españoles que aplican una gestión activa, al demostrar que, después de costes, su rentabilidad es inferior a la de los índices y la gestión indexada.

A partir de un análisis de más de 5.000 fondos de inversión con ISIN español y su comparativa con los diferentes índices y fondos de gestión indexada en los últimos diez años (de 2006 a 2015), el informe Rendimientos de los Fondos de Gestión Indexada y Activa en España muestra que la rentabilidad media de los fondos activos ha sido en el periodo un 2,8% más baja que la de sus índices de referencia (diferencias que pueden ampliarse hasta por encima de un 4% en categorías como la de renta variable mixta internacional o renta fija mixta internacional, de forma que si los fondos activos han ofrecido en torno a un 1,4% de retorno anual en el primer caso, el del índice ha sido del 5,6%).

Ajustando los resultados al riesgo, la conclusión es que el alfa que generan la mayoría de los fondos es negativo, dice el estudio. Y, haciendo una comparación individual (comparando cada fondo con su índice para encontrar aquellos que sí lo baten), el estudio muestra que solo el 11,7% de los fondos de gestión activa han logrado batir a su índice en la última década, de forma que el otro casi 90% de productos lo han hecho peor que su referencia.

Al comparar los fondos activos con los fondos indexados, los resultados son similares: la rentabilidad es un 2,9% menor en los primeros y el alfa sigue siendo negativo. Es decir, la gestión activa destruye de media un 2,9% de valor al año para el inversor en comparación con los fondos indexados. Un dato que ilustra el pobre rendimiento de los fondos de gestión activa a largo plazo en España.

Los costes, los culpables

La base de esta diferencia son los altos costes de la gestión activa, los conflictos de interés que tienen las gestoras de grupos bancarios y las malas decisiones de los gestores. Aunque no el talento, pues desde Indexa reconocen que en España hay muy buenos profesionales.

Según Unai Ansejo, fundador y CEO de Indexa Capital y coautor del estudio, “los grandes costes de la gestión activa suponen un factor que limita su capacidad de generar rentabilidades superiores o incluso similares a las del mercado y este efecto es especialmente grave en las actuales condiciones de mercado, donde las rentabilidades esperadas son tan bajas”. De media, los fondos indexados suelen tener unas comisiones de entorno al 0,2% (más altas en la renta fija que en la variable), mientras los de gestión activa suelen superar el 1,5% (sin contar los costes ocultos, como los de brokerage), de forma que la comercialización de estos últimos resulta mucho más rentable para las entidades financieras.

"Aunque los inversores no deberían esperar que los índices superen al 100% de los fondos en un periodo de tiempo, debido al juego de suma cero, los mayores costes y la eficiencia de los mercados financieros, es poco probable que un inversor sea capaz de seleccionar un fondo de gestión activa que ofrezca una rentabilidad superior al mercado de forma consistente”, añade Ansejo, que apuesta por los fondos indexados. En España, el universo que selecciona el gestor automatizado de Indexa se nutre de unos 100 vehículos que, aunque no cubren todos los activos (por ejemplo, deuda emergente en divisa local), sí siguen los principales, explica Ansejo.

Indexa Capital ofrecerá próximamente otro estudio en el que comparará las rentabilidades de todos los fondos comercializados en España (no solo los de ISIN español sino incluyendo los de las gestoras internacionales) y que podría arrojar resultados algo mejores para la gestión activa que el actual estudio, según los expertos. Con todo, recuerdan que dos tercios de los activos invertidos en fondos en España están en fondos españoles.

Aplicación práctica del estudio

Según el análisis realizado, si alguien hubiera invertido 100 euros en 2005 en la media de los fondos españoles de la categoría renta variable mixta internacional (aquella en la que es mayor la diferencia entre la gestión activa e indexada), en 2015 hubiera obtenido 115 euros. Es decir, en diez años habría ganado 15 euros, un 15% acumulado, equivalente a un 1,4% anual. Dicha inversión no hubiera cubierto la inflación, por lo que el inversor hubiera perdido dinero. Si esos 100 euros se hubieran invertido en la media de los fondos indexados de la categoría de renta variable mixta internacional, extranjeros pero comercializados en España, en 2015 hubiera obtenido 171 euros. Es decir, en diez años habría ganado 71 euros, equivalentes a un 71% acumulado o un 5,5% de rendimiento anual. Si comparamos este 5,5% de rentabilidad neta de la gestión indexada con el 1,4% de rentabilidad neta de la gestión activa en esta categoría llegamos a un 4,1% de diferencia anual, lo que supone un 56% de diferencia acumulada a diez años. En diez años, para 100 euros invertidos, son 71 euros de rentabilidad de la gestión indexada frente a 15 euros de rentabilidad de la gestión activa, cinco veces superior.

Las carteras de gestión activa en España tenían un volumen total de unos 220.000 millones de euros a finales del 2015. Entre 2006 y ese año, los fondos de gestión activa obtuvieron una rentabilidad anual media del 1,88% frente al 4,51% registrado por los índices y el 4,84% de los fondos indexados. En la última década, los fondos de gestión activa han obtenido un beneficio teórico de 45.000 millones, frente a los 133.000 millones que, en el mismo periodo, se hubieran obtenido invirtiendo en la gestión indexada.

El estudio presentado por indexa Capital, además de comparar rentabilidades, también analiza las rentabilidades corregidas por riesgo utilizando varias medidas (alfa y ratio de Sharpe). Además, no compara únicamente la rentabilidad de los fondos contra sus índices de referencia, que no son invertibles, sino que también compara con los fondos indexados que se comercializan en España que sí son invertibles y, por tanto, son opciones reales de inversión. La descripción de la metodología, los datos, los resultados y la bibliografía están disponibles en el estudio publicado. Los autores del estudio son Josu Iturrizaga Aranberri, León Bartolomé Carreño, Miguel Ángel Martínez Sedano y Unai Ansejo Barra, resultado de la colaboración entre la Universidad del País Vasco e Indexa Capital.

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