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Renta variable

State Street apuesta por los ETFs sectoriales como estrategia para diversificar las carteras

State Street apuesta por los ETFs sectoriales como estrategia para diversificar las carteras
Pexels / Pixabay CC0 Public Domain
  • La gestora considera que los inversores necesitan estrategias flexibles porque se ven atrapados entre los buenos fundamentales y los riesgos geopolíticos
  • Los ETFs sectoriales aportan a la cartera diversificación y rapidez para moverse en un entorno incierto y de cambio económico
  • Entre los sectores que más les gustan a la gestora se encuentran telecomunicaciones, consumo discrecional, salud, tecnología, energía y servicios de comunicación
Por Beatriz Zúñiga

Invertir sectorialmente puede alinear las carteras con las tendencias del conjunto del mercado, dando exposición a factores y estilos específicos. Según la visión de State Steet Global Advisor SPDR, abordar estos sectores a través de ETFs se convierte en una “herramienta poderosa” para la construcción de carteras.

“A través de ETFs sectoriales, el inversor puede mejorar la exposición central a renta variable de su cartera al capturar tendencias macroeconómicas, posicionarse ante cambios fundamentales en sectores y gestionar la volatilidad de la cartera”, argumenta Rebeca Chesworth, estratega senior de ETF de renta variable de SPDR EMEA.

Tanto Chesworth como Ana Concejero, responsable de SPDR ETFs para España, consideran que este tipo de estrategias son muy oportunas en un contexto como el actual. “Este tipo de estrategias aporta a la cartera diversificación y rapidez para moverse en un entorno incierto y de cambio económico”, matiza Concejero.

En este sentido, “la estrategia sectorial funcionan porque te dividen la economía y el mercado en 11 grandes compartimentos, cuya correlación puede estudiarse y analizarse para estimar cuál es la mejor exposición y en qué momento. Otra de sus ventajas es que dispersión en el comportamiento de las empresas que lo componen, lo que aporta mucha diversificación a la cartera. Al final, esta dispersión y diversificación se traduce en riesgos y una gestión del riesgos más sencilla. De hecho, en renta variable, la mitad de los retornos que se obtienen tienen que ver con el propio sector y su funcionamiento, que podremos estudiar a través de indicadores como la inflación, el precio del petróleo o los PMIs”, argumenta Chesworth.

A la hora de abordar este tipo de estrategia, Chesworth explica que primero hay que seleccionar los sectores a los que se quiere estar expuestos, valorando qué te pueden aportar a la cartera, tanto en términos de rentabilidad potencial como de riesgos y diversificación, y cómo se van a combinar. Por ejemplo, existen tres sectores que suelen brindar una exposición más eficiente al factor growth: consumo discrecional, tecnologías de la información y salud. Todos estos sectores poseen compañías de alta rentabilidad de capital. O también, se pueden elegir sectores con un mayor sesgo al factor value, entre los que destacan la energía, las financias y los materiales.

Entre los sectores que más le gustan a Chesworth destaca el sector de servicios de comunicación, que la Clasificación Industrial General Estándar (GICS, por sus siglas en inglés) acaba de crear al actualizar su sistema de calificación sectorial. Este nuevo sector sustituye al de servicios de telecomunicaciones  y, según la experta, es una herramienta más efectiva para implementar asignaciones macroeconómicas y sectoriales.

“Sabemos que este nuevo sector tiene un comportamiento similar al tecnológico y que de el podemos esperar buenos márgenes, empresas de calidad, grupos de empresas disruptivas y marcas muy top. Lo bueno es que no es un sector concentrado como puede ser el sector tecnológico estadounidense”, aclara Chesworth.

Otras sectores que la firma también encuentra interesante destacan el de telecomunicaciones, consumo discrecional, salud, tecnología y energía. “El sector energético es uno de nuestros favoritos, en particular en Europa donde las empresas han tenido un buen comportamiento gracias a la evolución del petróleo. También creemos que el sector tecnológico seguirá teniendo una buena evolución y con empresas de mucha calidad”, señala Benjamin Jones, estratega senior macro de SPDR.

Entorno macro

En opinión de Jones los inversores y gestores necesitan flexibilidad porque se encuentra en un entorno con dos fuerzas contradictorias: un crecimiento global pero moderado y un ambiente político más incierto. “Los inversores se ven atrapados entre los buenos fundamentales y los riesgos geopolíticos. Si miramos los fundamentales de los países y las empresas vemos que son fuertes, pero a la vez el mercado se debilita con el impacto de los rumores y tweets relacionados con la guerra comercial. La realidad es que el comercio global no va a dejar de expandirse, por lo que se deben buscar estrategias que den flexibilidad y rapidez para adaptarse a cada circunstancia de mercado”, explica.

Según su análisis, los indicadores macro muestran como el mercado se ha vuelto cada vez más resiliente, y capaz de gestionar y seguir adelante tras un shock. “Esa resiliencia no quiere decir que los inversores ignoren los riesgos y de hecho, no se alejan del riesgo. Salen de algunos tipos de activos o de índices indexados, pero se dirigen masivamente a activos defensivos”, apunta Jon.

Desde SPDR señalan que justamente por este entorno de mercado y por las características que tienen los ETFs sectoriales, este tipo de estrategias pueden ayudar a los gestores a diversificar su cartera, ser flexibles y gestionar los riesgos. 

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