Última actualización: 05:09 / Miércoles, 17 de Julio de 2019
La columna de MFS IM

La visión de Robert M. Almeida: "La falta de impulso"

Miércoles, 8 Mayo, 2019

La magnitud de la reciente recalificación en renta variable y en la compresión de los diferenciales de crédito ha sido asombrosa, gracias a la desaparición de los presumibles catalizadores macroeconómicos negativos, que representaban la guerra comercial y los miedos de una política monetaria más tensa. Entonces, ¿cuál es el nuevo catalizador que impulsa los rendimientos futuros? El beneficio de las empresas.

En la pasada década, esto ha llevado a un ciclo económico y de beneficios profundamente diferente. A continuación, la explicación de cómo se ha desarrollado:

  1. En los años inmediatamente posteriores a la crisis global financiera, las empresas han recortado costes y recuperaron su rentabilidad. 
  2. A medida que el ciclo maduraba, la adopción de nuevas tecnologías daba como resultado una inversión en capital inferior a la normal, que a su vez restringía el crecimiento económico.
  3. A medida que los beneficios por el recorte de costes se han desvanecido y con el crecimiento de los ingresos manteniéndose frustrantemente débiles, las empresas recurrieron al apalancamiento financiero. La calidad de los balances contables fue sacrificada por obtener unos mayores dividendos, fusiones y adquisiciones y recompras de acciones. Las empresas, no los inversores, han sido los principales compradores de acciones en los últimos cinco años. 

¿Dónde nos lleva esta situación en los próximos años?

Las empresas necesitan demostrar la durabilidad de sus beneficios si el mercado quiere mantener los elevados niveles actuales. Sin embargo, para hacer esto, las empresas necesitarán un crecimiento superior en los ingresos porque no pueden recortar costes indefinidamente.

Esto puede ser una tarea difícil en un entorno en el que los costes laborales están creciendo y la maniobrabilidad financiera es limitada. Después de todo, el crecimiento de los ingresos solo puede proceder de dos lugares: un incremento en las unidades de ventas o de la venta del mismo número de unidades a unos precios más elevados. Y la historia reciente ha demostrado que la mayoría de las empresas tienen un poder limitado de fijación de precios.

El mercado, en estos niveles de valoración, parece haber descontado uno entorno macro positivo y unos resultados positivos en los beneficios. Creemos que los márgenes de las empresas se encuentran por lo general en riesgo debido a una estructura de costes que está creciendo más rápido que los ingresos porque el crecimiento de las ventas permanece por debajo de la media y el poder de fijación de precios se está desvaneciendo gracias a la tecnología.

Por estas cuestiones, temo que los inversores corren el riesgo de verse decepcionados sin un impulso positivo por parte de una mejora inesperada en las ganancias o una reducción adicional en los vientos macroeconómicos en contra.  

Tribuna de Robert M. Almeida, estratega de inversiones en MFS Investment Management
 

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