Última actualización: 05:21 / Miércoles, 4 Mayo 2022
Tribuna de Banco Mediolanum

El asesor financiero, gestor de emociones

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Vivimos una época de muchísimo ruido. Años de sobresaltos en los que hemos vivido crisis tan inesperadas como una pandemia mundial y que continúan, hoy en día, con un conflicto cercano que nos duele y nos genera miedos que creíamos desaparecidos.

Las emociones están a flor de piel y eso, desde el punto de vista financiero, tiene una relevancia y un impacto que a menudo se infravaloran.

Todo ello ha puesto de relieve, más que nunca, el papel del asesor financiero. Su función va más allá del innegable acompañamiento de un experto en finanzas, formado y preparado para diseñar junto a su cliente las estrategias de inversión adecuadas que, por poner un ejemplo, le permitan un retiro en las mejores condiciones posibles.

Hoy prima su papel de coach, de gestor de las emociones en momentos donde se dispara el cortisol, la hormona del estrés. El asesor es el primer filtro del mencionado ruido y debe ofrecer a sus clientes el contexto de lo que pasa en el mundo y sus consecuencias económicas reales. Que no son tantas cuando se cuenta con una planificación suficientemente sólida y con un rumbo firme a prueba de los vaivenes de los mercados.

Es cierto que la experiencia del inversor también ha ayudado a cambiar la mentalidad. Poco a poco, con mucho camino por recorrer en la base, hay más cultura financiera. Y, al mismo tiempo, más inversores, habiendo vivido en sus propias carnes diferentes crisis, saben que estas acaban quedando atrás.

Sin embargo, los sesgos o trampas del cerebro actúan una y otra vez, y evitan que miremos de forma objetiva y panorámica lo que sucede a nuestro alrededor. Es suficiente con ver los datos de entrada y salida en los fondos de inversión, que siguen teniendo una lógica irracional: entradas importantes en momentos de euforia y salidas masivas en momentos de crisis, como pasó, por ejemplo, con el COVID en marzo de 2020.

O el hecho de que la cantidad de dinero en cuentas y depósitos esté en máximos históricos ―cerca de un billón de euros, según los últimos datos de Inverco― mientras que la inflación destruye anualmente el valor de este dinero al ritmo de casi 1.000 euros por cada 10.000 depositados.

De ahí la necesidad creciente de asesoramiento financiero. Para tiempos convulsos, pero también desde la calma y con una mirada de largo plazo. De hecho, el inversor busca respuestas y a la vez necesita y valora la vinculación emocional con su entidad, como recogen estudios como el que elabora la consultora EMO Insights International.

Nadie se imagina a sí mismo operándose a corazón abierto. O, sin ser tan extremos, pocos nos atreveríamos a tocar la parte electrónica de nuestro vehículo. Cada vez se va interiorizando de una forma natural que tratemos las cuestiones del dinero con un especialista en finanzas.

La celebración del EFPA Congress en el próximo mes de mayo es un escenario ideal para recordar cuál es nuestra función y el papel clave de las finanzas conductuales para los asesores financieros. Porque nuestra salud financiera también es capital.

 

Tribuna de Luca Lazzarini, responsable de Comunicación Comercial de Banco Mediolanum.

Acerca de Luca Lazzarini

Luca Lazzarini es responsable de Comunicación Comercial de Banco Mediolanum.

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