Última actualización: 16:58 / Lunes, 24 de Junio de 2019
Tribuna de BNY Mellon

El toro y el oso

Nosheep / Pixabay CC0 Public Domain
Por Albert Ulrich Gerhard

Creemos que el high yield presenta unas perspectivas positivas. En los últimos años, las empresas han gestionado proactivamente sus calendarios de vencimientos y han reforzado sus perfiles de liquidez, lo que debería mantener las tasas de impago bajo control. Estimamos que aproximadamente el 5% del total del mercado estadounidense y europeo necesitará refinanciarse en 2019-2020.

Además, la clase de activo se verá probablemente respaldada por los factores técnicos, como el menor volumen de oferta estimado para 2019 y una contracción del mercado. Los activos de riesgo sufrieron en diciembre de 2018 y el high yield no fue una excepción, con las tires aumentando hasta niveles más atractivos. Sin embargo, en enero tanto el mercado estadounidense como el europeo se recuperaron y registraron sólidos avances, del 4,6% y del 2,3%, respectivamente.

En nuestra opinión, el mercado de high yield sigue expuesto a algunos problemas. Las perspectivas de la economía mundial se están debilitando, lo que podría resultar negativo para algunos emisores de high yield. La desaceleración del crecimiento chino podría tener repercusiones importantes para las empresas europeas, que dependen más de las exportaciones chinas y están más expuestas a la demanda china. Por el contrario, los emisores estadounidenses de high yield se orientan principalmente al mercado nacional, por lo que se verían menos afectadas por la desaceleración de China. Por este motivo, creemos que un enfoque global es el más adecuado para invertir en high yield.

Dadas las perspectivas de la economía mundial, el riesgo de ángeles caídos podría suponer un problema para los mercados de high yield, que podrían tener dificultades para digerir las grandes estructuras de capital que aterricen en este mercado tras ver rebajada su calificación. Dicho esto, tendrían que coincidir varios ángeles caídos en un corto periodo de tiempo para provocar auténticos problemas.

Otra tendencia a la que conviene prestarle atención, sobre todo en Europa, tiene que ver con la entrada de inversores con grado de inversión en el segmento BB. Estos inversores se vieron abocados a bajar por la escala de las calificaciones de deuda en búsqueda de rentabilidad a consecuencia de la expansión cuantitativa de los últimos años. No obstante, a medida que esta expansión cuantitativa vaya finalizando, es posible que los inversores con grado de inversión vuelvan a escalar hacia los segmentos de mayor calidad, dejando por el camino una ristra de títulos con calificación BB que podrían presentar oportunidades para los inversores dedicados al high yield.

Teniendo en cuenta estas dinámicas, creemos que los inversores que seleccionen cuidadosamente sus títulos saldrán más beneficiados que aquellos que inviertan de forma más generalizada en el mercado. Hay algunos sectores que recomendaríamos evitar, como el comercio minorista y la construcción, pero consideramos que hay empresas y sectores muy bien posicionados para resistir cualquier caída potencial e identificarlos mediante un robusto análisis de crédito resultará crucial para afrontar con éxito esta incertidumbre.

Aspectos bajistas

  • Las perspectivas de la economía mundial se están debilitando, lo que podría resultar negativo para algunos emisores de high yield.
  • Un aumento en el número de grandes ángeles caídos podría provocar problemas en los mercados de high yield.

Aspectos alcistas

  • Un robusto análisis de crédito permite que los stock-pickers puedan identificar emisores de high yield solventes, capaces de resistir potenciales caídas.
  • La proactividad en la refinanciación ha pospuesto los vencimientos tanto en el mercado de high yield europeo como en el estadounidense, lo que mantiene las tasas de impago bajo control.

Tribuna de Ulrich Gerhard, gestor del BNY Mellon Global Short-Dated High Yield Bond Fund.

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