Última actualización: 12:14 / Miércoles, 17 de Julio de 2019
Análisis de Morgan Stanley IM

Y el ritmo continúa...

Foto: Evilevey622 / CC-BY-SA-2.0, Flickr
Por Jim Caron

La renta fija evolucionó de forma dispar en el mes. Las rentabilidades de la deuda pública, tanto desarrollada como emergente en moneda local, subieron, lo cual no resulta sorprendente tras su fuerte retroceso en marzo. Sin embargo, los bonos orientados al crédito —grado de inversión, alta rentabilidad y mercados emergentes externos— mostraron fortaleza durante el mes, con caídas de las rentabilidades y estrechamientos de los diferenciales.

¿Qué hay detrás de estos movimientos? Los datos económicos resultaron mejores de lo esperado, en particular, con motivo de la mejora en China y Estados Unidos, lo cual apunta que la desaceleración global, tan evidente en el segundo semestre de 2018 y el primer trimestre de este año, estaba llegando a su fin. El producto interior bruto (PIB) de Estados Unidos correspondiente al primer trimestre resultó mucho más sólido de lo previsto, aunque parte del crecimiento puede atribuirse a la evolución del segundo trimestre en términos de acumulación de existencias. Los bancos centrales continuaron brindando apoyo no actuando de ningún modo que pudiera sugerir que dejarían de lado sus políticas acomodaticias en los próximos trimestres.

Con la economía estadounidense de nuevo en modo neutro, la Reserva Federal a la espera, otros bancos centrales del G10 mostrando un sesgo acomodaticio y China dejando atrás mínimos, la perspectiva para los activos de riesgo parece razonable. Las valoraciones en la mayoría de los mercados desarrollados de deuda pública parecen ligeramente elevadas, con cierto potencial alcista más que bajista en términos de rentabilidades, lo que refleja un sesgo del mercado hacia una política monetaria más expansiva que podría no materializarse.

En cualquier caso, dado que la mayoría de las economías y las políticas parecen estar en una posición bastante pareja, debemos esperar que la volatilidad se mantenga baja y que los activos de riesgo (alta rentabilidad, mercados emergentes) cuenten con un apoyo adecuado, al menos, más allá de factores específicos de esas compañías o países. En otras palabras, los riesgos de debilidad económica han disminuido, pero no lo suficiente como para que los bancos centrales se preocupen por un crecimiento demasiado sólido. Y el ritmo continúa... ¡solo falta que desaparezcan los molestos problemas comerciales!

  • Perspectiva para la renta fija

Los datos publicados, los ajustes y los pronunciamientos de política apuntan hacia una continuidad: recuperación económica, inflación estable/baja y política monetaria entre estable y expansiva. Creemos que el mayor desafío para lograr que prosigan los buenos rendimientos del crédito corporativo y titulizado y la deuda de mercados emergentes son las valoraciones.

Los mercados no pueden seguir subiendo al ritmo registrado en lo que va de año. Nuestra estrategia ha consistido en buscar oportunidades para reducir las exposiciones donde creemos que los activos han alcanzado sus valores plenos y rotar hacia mercados/sectores/compañías donde todavía existe potencial alcista. Por ejemplo, en países como Australia y Nueva Zelanda, todavía existe una probabilidad razonable de que los bancos centrales reduzcan los tipos de interés este año.

Esto contrasta con la situación de Estados Unidos, Canadá y la zona euro, donde las probabilidades de reducción de los tipos son mucho menores. Como resultado, creemos que mantener un riesgo de tipos de interés por encima de la media en los países de las antípodas es más atractivo que mantenerlo en Estados Unidos. En nuestra opinión, aprovechar oportunidades relativas como estas es una manera de posicionar las carteras más acertada que asumir un riesgo directo alto de tipos de interés.

Dicho esto, no nos decantamos por mantener una posición bajista con respecto a los tipos. Es una visión más matizada de que los mercados son demasiado optimistas (¿pesimistas?) acerca de la disposición de los bancos centrales a relajar sus políticas. Si estamos en lo cierto y las condiciones económicas globales resultan avanzar al ritmo adecuado, la presión para ajustar las medidas expansivas disminuirá, lo que elevará las rentabilidades de la deuda pública.

Sin embargo, especialmente teniendo en cuenta que los inversores pueden seguir preocupados por acontecimientos de riesgo futuros, no prevemos un aumento sustancial de las rentabilidades y no consideramos que la gestión de los tipos de interés vaya a ser la clave del éxito de las inversiones en los próximos meses.

Lo que probablemente sea clave para la rentabilidad es la gestión de la exposición al crédito y otros sectores ajenos a la deuda pública. En estas áreas, el contexto macroeconómico debería seguir siendo favorable y, si las valoraciones fueran más atractivas, seríamos mucho más optimistas e incluiríamos mucho más riesgo en las carteras. Sin embargo, las valoraciones parecen situarse entre la media y valoraciones moderadamente caras en numerosos sectores.

Por tanto, hemos ajustado las carteras de manera que puedan beneficiarse de una ventaja de rentabilidad sin asumir un riesgo sistemático excesivo. En otras palabras: nuestro perfil de riesgo es moderadamente agresivo y se centra en situaciones, como las de Australia y Nueva Zelanda señaladas anteriormente, donde los factores idiosincráticos pueden justificar una sobreponderación significativa. Nuestras posiciones en crédito titulizado, mercados emergentes, activos con una calificación de BBB o activos de alta rentabilidad se gestionan de manera similar. El carry siempre resulta positivo, aunque no debemos confundirlo con las plusvalías, ya que es probable que se hayan materializado en su totalidad.

No podemos evitar hablar sobre los abundantes riesgos que siguen latentes, incluso aunque parezcan haber amainado en cierta medida. La lista es larga: falta de resolución de las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China, próximas negociaciones comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea / Japón, salida del Reino Unido de la Unión Europea, los precios del petróleo, las diferentes elecciones en Europa y, por supuesto, la recuperación de la economía que se prevé para el segundo semestre del año, y que continúa siendo una expectativa más que un hecho.

De hecho, el índice PMI global continúa cayendo, tras ceder de manera sostenida durante ya varios trimestres. Los índices de sorpresas económicas podrían estar repuntando, aunque de media los datos económicos todavía son más débiles frente a las expectativas de consenso. La estabilización no es lo mismo que un factor impulsor, lo cual justifica que queramos estar en condiciones de aprovechar cualquier inversión de la tolerancia al riesgo y el rendimiento relativo negativo de los activos de riesgo.

  • Tipos y monedas de mercados desarrollados

Análisis mensual:

En abril, la confianza de los inversores siguió aumentando, pues los mercados continuaron obteniendo buenos resultados y la volatilidad disminuyó. Las rentabilidades de los bonos del Tesoro estadounidense aumentaron a lo largo de la curva y los inversores asumieron más riesgo, concretamente, al superar las expectativas las cifras del PIB estadounidense correspondientes al primer trimestre. En términos globales, los datos económicos fueron satisfactorios, pues regresó la situación de relativa bonanza: crecimiento sostenido e inflación moderada. Las rentabilidades de la deuda pública también aumentaron en otros mercados desarrollados, mientras que el dólar se fortaleció ligeramente frente a las monedas de las principales economías desarrolladas.

Perspectiva:

Tras una evolución sorprendentemente robusta en el primer trimestre, es posible que el crecimiento de Estados Unidos sea menor, pero sin llegar a desplomarse, durante el resto de 2019: el impulso fiscal se desvanece y se nota el efecto retardado del aumento de los tipos. La postura de los bancos centrales ha pasado a ser más acomodaticia y esperamos que la falta de presiones inflacionarias permita que continúe esta situación, aunque parece poco probable que los principales bancos centrales suban o bajen los tipos en este momento.

Los recientes discursos de los responsables de política de la Reserva Federal nos hacen confiar más en el compromiso del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) con la “paciencia” y la “flexibilidad” en cuanto a subidas de tipos en el futuro. En este momento, no creemos que sea probable que la Reserva Federal vaya a subir o bajar los tipos de interés en 2019.

El Banco Central Europeo (BCE) también se ha distanciado de los rumores de que introduciría un sistema de depósito escalonado, que abriría la puerta a nuevos recortes de tipos, pero también ha indicado muy claramente al mercado que no es probable que haya aumentos del precio del dinero hasta bien avanzado 2020. Del mismo modo, es probable que el Comité de Política Monetaria del Reino Unido permanezca a la espera mientras no se resuelva el divorcio con la Unión Europea, aunque los datos del mercado laboral justificarían un aumento de los tipos.

  • Tipos y monedas de mercados emergentes

Análisis mensual:

Los activos de renta fija de mercados emergentes volvieron a evolucionar de forma dispar durante el mes. Con algunas excepciones, las monedas de mercados emergentes continuaron debilitándose frente al dólar, mientras que las rentabilidades de los bonos locales y la deuda externa fueron positivas. En el segmento de monedas fuertes, el grado de inversión superó en rendimiento a la alta rentabilidad, pues repuntaron los rendimientos del Tesoro estadounidense y el crédito superó a la deuda soberana.

Los precios de las materias primas también evolucionaron de forma heterogénea en el periodo: la energía se encareció, mientras que los metales preciosos y las materias primas agrícolas se abarataron. El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) estimó que los flujos de carteras hacia los mercados emergentes ascendieron a 38.000 millones de dólares en el mes: 14.000 millones de dólares hacia acciones y 24.000 millones de dólares hacia deuda.

Perspectiva:

Nuestra perspectiva optimista acerca de los activos de mercados emergentes se basa en los siguientes factores. En primer lugar, los datos del PIB real del primer trimestre en Estados Unidos y China apuntan una estabilización del crecimiento global, que podría llegar a extenderse a otros países, lo que impulsaría los activos de riesgo en general. Además, este incipiente repunte del crecimiento global se está produciendo en medio de presiones inflacionarias moderadas, lo que implica que los principales bancos centrales no perciban una necesidad apremiante de disminuir su postura moderada y, por tanto, los rendimientos de los mercados emergentes sean más atractivos que los mercados desarrollados.

Además, la incertidumbre sobre los asuntos comerciales puede disminuir significativamente en mayo siempre que las negociaciones comerciales en curso entre Estados Unidos y China concluyan con éxito, a pesar de otros asuntos pendientes (sobre todo, los aranceles que Estados Unidos podría aplicar a los vehículos y las aeronaves de la Unión Europea y los obstáculos a la ratificación por los parlamentos nacionales del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá [T-MEC]).

Además, nuestra tesis sobre la debilidad del dólares, que no se ha materializado en lo que va de año, podría resultar acertada dada la actitud moderada de la Reserva Federal y siempre que el repunte titubeante del crecimiento chino pueda extenderse a las economías europea y de mercados emergentes. Finalmente, en la medida en que el crecimiento se estabilice y eventualmente se acelere, debería ser un buen augurio para el crédito de mercados emergentes, especialmente para la deuda soberana de alta rentabilidad, que ha quedado a la zaga del crédito con grado de inversión durante el último año.

  • Crédito

Análisis mensual:

Los datos económicos favorables, las ganancias sólidas y los factores técnicos positivos contribuyeron al estrechamiento de los diferenciales en abril. El índice Bloomberg Barclays U.S. Corporate descendió 8 puntos básicos (pb) en abril, cerrando el mes 110 pb por encima de la deuda pública; el crédito financiero y el crédito no financiero con una calificación de BBB registraron un resultado relativo positivo (1).

Los activos europeos con grado de inversión superaron nuevamente al mercado estadounidense al contraerse 14 pb en abril, hasta 107 pb, según el índice Bloomberg Barclays Euro-Aggregate Corporate (2). Los precios de los bonos de alta rentabilidad continuaron subiendo en abril, al igual que la renta variable, por publicarse resultados mejores de lo previsto y la posición acomodaticia de la Reserva Federal. Los diferenciales se contrajeron 34 pb para cerrar el mes en 380 pb, mientras que las rentabilidades cedieron 31 pb, hasta el 6,12% (3).

Perspectiva:

La política monetaria acomodaticia, los datos económicos neutrales, los decentes beneficios empresariales y la fuerte demanda de crédito respaldan a los mercados de cara al futuro. Sin embargo, si bien el contexto resulta favorable en general, las valoraciones ya no son tan baratas y los diferenciales se sitúan ahora por debajo de las medias a largo plazo. Por tanto, continuamos eliminando el riesgo de la mayoría de las carteras reduciendo las exposiciones con beta más alta, como valores con una calificación de BBB, activos de alta rentabilidad y bonos convertibles. Todavía consideramos que el crédito es atractivo dado el contexto macroeconómico más bien positivo, pero pensamos que el grueso de las plusvalías del año ha quedado atrás.

  • Activos titulizados

Análisis mensual:

Los activos titulizados orientados al crédito evolucionaron adecuadamente en abril, mientras que los bonos de titulización hipotecaria de agencia registraron un rendimiento relativo ligeramente negativo. El índice Bloomberg Barclays U.S. MBS bajó un 0,06% en abril, aunque superó al índice Bloomberg Barclays U.S. Treasury en 22 pb (4). La duración del índice Bloomberg Barclays U.S. MBS aumentó 0,33 años, hasta 4,36 años, en abril (5).

La cartera de bonos de titulización hipotecaria de la Reserva Federal se contrajo 10.000 millones de dólares durante el mes, hasta 1.583 billones de dólares; la reducción en lo que va de año asciende a 54.000 millones de dólares (6). Los diferenciales de los bonos de titulización hipotecaria sobre inmuebles residenciales no de agencia, los bonos de titulización hipotecaria europeos y los bonos de titulización de activos estadounidenses volvieron a contraerse en abril.

Perspectiva:

Los mercados de activos hipotecarios y titulizados comenzaron 2019 con buen pie impulsados por los tipos de interés más bajos y el estrechamiento de los diferenciales. De cara al futuro, esperamos que las rentabilidades dependan más del carry del flujo de caja, en lugar de los cambios en las rentabilidades o los diferenciales, pues prevemos que las primeras permanezcan, en gran medida, en un intervalo definido durante el resto de 2019 y que los segundos se estabilicen en los niveles actuales.

Desde un punto de vista fundamental, creemos que la economía estadounidense muestra solidez, gracias a la fortaleza del consumo y el mercado inmobiliario; seguimos sobreponderados en inversiones titulizadas orientadas al crédito e infraponderados en bonos de titulización hipotecaria de agencia. Esperamos que los bonos de titulización hipotecaria de agencia continúen superando en rentabilidad a los bonos del Tesoro, pero que queden a la zaga de las oportunidades que ofrecen los activos titulizados orientados al crédito.

Columna de Jim Caron, portfolio manager y miembro senior del equipo de Renta Fija Global de Morgan Stanley Investment Management.

 

(1) Fuente: Bloomberg Barclays, a 30 de abril de 2019.

(2) Fuente: Bloomberg Barclays, a 30 de abril de 2019.

(3) Fuente: Bloomberg Barclays, a 30 de abril de 2019.

(4) Fuente: Bloomberg, a 30 de abril de 2019.

(5) Fuente: Bloomberg, a 30 de abril de 2019.

(6) Fuente: Banco de la Reserva Federal de Nueva York, a 30 de abril de 2019.

 

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