Última actualización: 07:36 / Viernes, 14 de Junio de 2019
Tribuna de ASG Capital

Los diferenciales de los tipos de interés, cada vez más ajustados

Por Funds Society, Madrid

El pasado marzo, el rendimiento de los bunds alemanes a 10 años pasó a territorio negativo. La diferencia entre los tipos de la deuda alemana a corto plazo (dos años) y a largo plazo (diez años) se ubica ahora al 0,50%, la mitad que hace un año. La deuda soberana estadounidense podría experimentar un movimiento similar en el mismo periodo.

Estos cambios recientes en los tipos se deben a diversos factores. La acomodación monetaria de los bancos centrales continúa en determinadas partes del mundo, sobre todo, en Europa y en Asia. Además, existen cada vez más previsiones de que se va a ralentizar la actividad económica mundial, lo que indica que los futuros tipos de interés globales posiblemente permanecerán bajos.

Actualmente, con la deuda gubernamental europea a largo plazo en torno al 0%, estos bonos se suman al ya significativo stock de instrumentos japoneses soberanos, que presentan niveles similares de rentabilidad. Es decir: los retornos de los bonos europeos y de los japoneses están disminuyendo.

Como consecuencia, gran parte del ahorro generado a nivel mundial podría migrar hacia activos de deuda denominados en dólares estadounidenses en busca de la rentabilidad positiva que todavía generan estos instrumentos. Si estos flujos de capital aumentaran de forma significativa en los próximos meses, el efecto sería un descenso de los tipos de interés estadounidenses desde sus niveles actuales.

En suma, los rendimientos en Europa y Japón tanto a corto como a largo plazo están convergiendo hacia el 0%, mientras que, al mismo tiempo, el diferencial en los retornos de los intereses entre los grandes bloques económicos está siendo reducida. En un entorno como este, los inversores en bonos en dólares tendrán que buscar la rentabilidad allá donde puedan encontrarla.

Esta generalizada “caza mundial” de rentabilidad podría llevar a un ajuste de los spreads entre la deuda del sector privado y los bonos gubernamentales estadounidenses. Los instrumentos subordinados en dólares (especialmente aquellos de grandes emisores sistémicos) se mantienen para beneficiarse muy favorablemente de esta tendencia prometedora.

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