Última actualización: 06:26 / Miércoles, 27 Enero 2021
Tribuna de AllianzGI

¿Se volverá su cartera artificialmente inteligente?

Imagen

Desde que se diseñaron los primeros ordenadores, la gente ha imaginado máquinas que trabajen para servir a la humanidad. Hoy en día, muchos de los obstáculos fundamentales para esa visión han sido superados a través de la innovación, creando una sociedad en la que la inteligencia artificial está cada vez más integrada en nuestras vidas. Para los inversionistas, la cuestión ahora es cómo posicionar sus carteras para beneficiarse de lo que muchos llaman la Cuarta Revolución Industrial.

La inteligencia artificial está utilizando máquinas para entender, aprender y actuar a partir de los datos generados por un número cada vez mayor de dispositivos digitales, desde relojes inteligentes hasta sensores que vigilan el ganado. La inteligencia artificial encuentra patrones que los humanos pueden convertir en conocimientos, creando un bucle que se retroalimenta  para que las máquinas puedan aprender. ¿Qué significa esto para los inversores? En nuestra opinión, significa que los negocios serán más productivos y rentables. 

Esto crea, en nuestra opinión, una oportunidad significativa para los inversionistas. Los avances en la tecnología digital, incluida la inteligencia artificial, han sido tan relevantes últimamente que el economista Tyler Cowen, autor de The Great Stagnation, ha dicho que la productividad total de los factores (PTF) podría alcanzar máximos históricos en 2021 después de una década de estancamiento. Cowen no es el único que ve un futuro brillante. En un informe del Foro Económico Mundial publicado en octubre se apuntaba: "A medida que la economía y los mercados de trabajo evolucionen, surgirán 97 millones de nuevos roles... (en gran parte) en industrias tecnológicas pertenecientes a la cuarta revolución industrial como la inteligencia artificial". El informe decía que las empresas más exitosas serán aquellas que "recapaciten y mejoren las habilidades" de los trabajadores para aprovechar la inteligencia artificial y otros avances digitales.

Los inversionistas que buscan encontrar ganadores pueden empezar por agrupar las empresas de inteligencia artificial en tres categorías: empresas que promueven tecnologías de inteligencia artificial que pueden venderse como plataformas y/o servicios; empresas que despliegan la inteligencia artificial para darles una ventaja competitiva; y, empresas que utilizan la inteligencia artificial para alterar industrias enteras.

La inteligencia artificial consiste fundamentalmente en dar sentido a grandes volúmenes de datos, un desafío que naturalmente favorece a algunas industrias con uso intensivo de datos. Por ejemplo, los sectores de la tecnología de la información y las comunicaciones han adoptado la inteligencia artificial para desarrollar servicios personalizados. También encontramos fabricantes que la utilizan para avanzar en la automatización de sus fábricas y empresas de servicios financieros que usan algoritmos para desarrollar nuevos productos. Algunas empresas financieras utilizan la inteligencia artificial para evaluar las medidas ambientales, sociales y de gobernanza de las empresas, utilizando la tecnología para mejorar la gestión del riesgo y, potencialmente, el rendimiento de las carteras.

Los inversionistas también pueden encontrar firmas innovadoras relacionadas con la inteligencia artificial dentro de diversas temáticas de inversión. Los proyectos de Smart City utilizan inteligencia artificial para crear soluciones para retos como la reducción de la congestión y la delincuencia. Dentro del tema del  internet de las cosas, las empresas innovadoras están añadiendo cada vez más factores informáticos para reunir los datos, añadiendo dispositivos en todo, desde refrigeradores hasta sistemas de irrigación agrícola y cadenas de suministro de manufacturas.

En 2020, la inteligencia artificial se hizo más importante a medida que las empresas adoptaron la transformación digital, utilizando las soluciones de la nube habilitadas para la inteligencia artificial, aprovechando para atraer a sus clientes, especialmente de forma remota. Parte de esta evolución digital ha implicado avances en la ciberseguridad. La inteligencia artificial podría llamarse el "comerciante de armas" de la ciberseguridad; ya que ayuda a crear soluciones para proteger a las empresas contra los ciberataques y, a la vez, es usada por los hackers para encontrar vulnerabilidades. A medida que se vaya obteniendo más valor económico, las empresas que promuevan soluciones de ciberseguridad basadas en inteligencia artificial deberían beneficiarse.

La inteligencia artificial también es cada vez más importante en el sector de la medicina y en el sector farmacéutico. Esto se hizo evidente en 2020, cuando la tecnología basada en la inteligencia artificial secuenció rápidamente el virus del COVID-19, facilitando una vacuna eficaz en cuestión de meses, en lugar de tardar una década y conllevar un mayor esfuerzo.

A medida que la inteligencia artificial se vuelve omnipresente, las líneas entre los sectores se empañan. El que una determinada empresa sea considerada un fabricante de automóviles o una empresa tecnológica se convierte en una cuestión de perspectiva. Estas líneas borrosas amplían la oportunidad que se ofrece a los inversores dispuestos a identificar las empresas que están haciendo inversiones inteligentes en este campo para diferenciar sus productos de manera que puedan facilitar un aumento de los beneficios y de participación de mercado. 

El liderazgo de las empresas de forma individual. Los inversionistas deben tratar de identificar a los líderes que tengan el valor de hacer las inversiones financieras y culturales necesarias para aprovechar la inteligencia artificial con el fin de ganar participación de mercado, incrementar los beneficios y aumentar su participación en los beneficios generales de la industria. 

Los inversionistas deben vigilar algunos riesgos clave. Existe un consenso cada vez mayor en cuanto a la necesidad de regular las noticias falsas y los discursos de incitación al odio que pueden minar las instituciones democráticas. Sin embargo, esas regulaciones podrían beneficiar a las redes sociales, si las nuevas normas hicieran a las personas que propagan discursos de incitación al odio, o noticias falsas, responsables legalmente de los daños causados por sus acciones. Esas normas, junto con los algoritmos que promueven un contenido de buena reputación, podrían, en última instancia, mejorar los medios sociales para el bien común.

Del mismo modo, a medida que proliferan los datos y las nuevas tecnologías, como el reconocimiento facial, la privacidad es otra de las preocupaciones más relevantes; lo que sugiere la necesidad de desarrollar normas que contemplen estos aspectos. 

La elaboración de un marco jurídico apropiado debería ayudar a la industria a crecer eliminando los riesgos más claves para el panorama. Mientras tanto, quedan muchas preguntas por responder: ¿Quién debería ser responsable cuando un aparato inteligente de rayos X de un médico produzca un diagnóstico equivocado: el radiólogo, el hospital o el fabricante del software del aparato de rayos X? Cuestiones legales similares deben ser resueltas con los automóviles que se conducen por cuenta propia, un área en la que el progreso ha sido mucho más rápido de lo que se esperaba. 

Más allá de su potencial de inversión, la inteligencia artificial puede ayudar a sacar el robot de nosotros mismos eliminando todo tipo de tareas triviales dejando, al final, a los inversionistas más tiempo para disfrutar de los frutos de su trabajo.

Tribuna de Sebastian Thomas, lead portfolio manager de Global Artificial Intelligence en Allianz Global Investors, en San Francisco.

Acerca de Sebastian Thomas

Sebastian Thomas es lead portfolio manager de Global Artificial Intelligence en Allianz Global Investors. Además es analista senior del sector tecnológico para la gestora. Thomas es el principal gestor de cartera de la estrategia de inteligencia artificial global, analista superior de investigación y director de Allianz Global Investors, a la que se incorporó en 2003.

menu
menu