Última actualización: 06:11 / Viernes, 3 Junio 2022
Revista Funds Society España

Sin gobernanza, no hay paraíso sostenible

Imagen
  • Sanz: “Una taxonomía de gobernanza sería francamente complicada de abordar desde un punto de vista técnico"
  • El 36% de los gestores excluye empresas por temas de incumplimientos de derechos humanos, el 29% por cuestiones laborales y el 31% por aspectos de corrupción y soborno
  • Geoconsult: “No nos cabe duda de que a la hora de buscar inversiones en empresas que tengan enfoque ASG, la G es la variable más importante, pues es la que engloba e impulsa a la A y a la S”
  • Pictet AM: “Un meta estudio de 2015 mostró que el 62% de los análisis señalaban correlación positiva entre buen gobierno y resultado financiero, frente al 58% respecto a criterios ambientales y al 55% en sociales"
  • NN IP: “Esperemos que las empresas en las que invertimos tengan al menos un 30% de mujeres en los Consejos de Administración"
  • Ibercaja Gestión: “La gobernanza tiene un matiz local y también hay que atender a los códigos y regulación de las diferentes jurisdicciones"
  • Spainsif: “Posiblemente sea en los fondos temáticos y en las inversiones de impacto donde el buen gobierno se perciba como requisito mínimo o un elemento transversal dentro de las inversiones sostenibles"
  • En Allianz GI un 50% de los votos negativos tienen que ver con la gobernanza

Las partes social y medioambiental del trinomio ASG han sido claras protagonistas en el auge de la inversión sostenible, dejando a la “G” relegada a un segundo plano. Sin embargo, los criterios de gobernanza son claves para alcanzar los objetivos medioambientales y sociales que perseguimos. Spainsif ha elaborado el informe “La Gobernanza en las Finanzas Sostenibles”, que deja claro que, sin la G, dejaremos de estar ante una opción financiera sostenible. Las gestoras avalan su condición como motor de impulso para los dos factores restantes y como pata con gran peso en su análisis sostenible, que pone el foco en el Consejo de Administración de las empresas o de los gobiernos, en sus políticas y sus conductas.

Cuando hablamos de inversión con criterios ASG, la dimensión dedicada al medio ambiente (Environmental o ambiental, la A) es la protagonista. Tímidamente, y también impulsada por la pandemia, le sigue la dimensión social (la S). Mientras, la “G” (Governance o gobernanza, en español) apenas se lleva atención: parece el patito feo de la sostenibilidad. Sin embargo, no es posible alcanzar los objetivos fijados en materia medioambiental o social si no se cuenta con una base de gobernanza sólida, según recuerdan desde Spainsif en su informe “La Gobernanza en las Finanzas Sostenibles”.

Es más, si en una entidad no se cumplen los criterios de gobernanza, aunque se sigan los ambientales y sociales, no estamos ante una opción financiera sostenible, alertan desde el informe. “Cualquier compromiso ambiental o social no es posible si no hay una estructura que funcione adecuadamente que lo impulse”, explica Verónica Sanz, directora del estudio.

El hecho de que la gobernanza esté en segundo plano se debe, en parte, a su complejidad. Al contrario que con el medio ambiente, la ciencia no nos da un referente común, ni existen consensos tan arraigados como en materia social. Por ello, desde Spainsif recomiendan que al abordar la gobernanza se ponga el foco en el regulador, en la normativa sobre transparencia, y, sobre todo, en las buenas prácticas, alineadas con las recomendaciones de los Códigos de Conducta.

Sanz, sin embargo, señala que quizá la palabra no sea la gran “olvidada” de la ASG, sino “la que menos se menciona expresamente”. Los aspectos ambientales y sociales tienen mayor visibilidad propia, mientras que la gobernanza en muchos ámbitos se da por sentada. Es decir, la A y la S llaman la atención de los inversores mientras que la gobernanza, al ser un ámbito más difuso, cambiante y propio de la organización, pasa más desapercibida o se recoge de forma menos palpable, aunque siempre está presente y es fundamental para que las inversiones sean realmente sostenibles”.

Los expertos de Allianz Global Investors, también insisten en que la “G” no es un factor olvidado, sino que es el que hasta ahora se había trabajado más, por lo que ya estaba integrado en las organizaciones. “Por el ruido que hacemos parece que damos más importancia a la A y a la S, pero es porque la G ya está más asimilada”, indica la gestora. En su opinión, “el tema de gobierno es un aspecto fundamental, y parte del deber fiduciario de las gestoras es ver que el dinero se invierte bien”.

Un sistema complejo

La definición de gobernanza sí es universal, pero establecer su origen resulta un ejercicio complejo. Como aproximación inicial, el informe de Spainsif define el gobierno corporativo como el conjunto de principios, políticas, procedimientos, medidas o actuaciones que regulan la estructura y el funcionamiento de los órganos de gobierno de una empresa, estableciendo y clarificando las relaciones entre los grupos de interés y los procesos de toma de decisiones sobre la compañía.

Sin embargo, como advierte el informe, identificar de dónde viene el concepto de gobernanza actual es complicado, dado que el significado es resultado de la evolución de las relaciones tanto internas de las propias entidades, públicas o privadas, como de las distintas realidades sociales.

“La gobernanza no se concibe como la aplicación de un modelo de gestión definido, sino como la creación de un sistema complejo que se transforme a medida que lo hacen la organización y la sociedad, tanto a nivel local como global, permitiendo a accionistas e inversores formar parte de éste como una pieza más del sistema”, detallan los autores.

Transparencia, datos y guías

Pero, ¿qué se necesita para poder considerar los aspectos de gobernanza en una organización en la que se quiere invertir? Es vital disponer de datos comparables y medibles, así como contar con equipos formados para su análisis. Como indicador que aporta el estudio de Spainsif, se aprecia cómo el personal dedicado al análisis y a la gestión ASG se ha incrementado notablemente en el último año, un auge especialmente incentivado por el desarrollo de normativas sobre transparencia y regulación de las finanzas sostenibles.

En cuanto a la transparencia y aportación de datos, algo básico para contemplar la parte de gobernanza, tienen especial relevancia los indicadores establecidos en los sistemas voluntarios de reporting y las memorias de sostenibilidad. Según el estudio de Spainsif, la mayoría de las entidades encuestadas utilizan guías para la elaboración de sus memorias de sostenibilidad, donde la gobernanza ya viene recogida.

Como guías más utilizadas por los inversores para solicitar información, destaca SASB, que utilizan un 47% de las entidades encuestadas, seguida de GRI, con un 40%, Pacto Mundial (UN Global Compact), con un 27%, y PRI, con un 21%.

Aplicar criterios de gobernanza en las estrategias de inversión sostenible

La realidad es que los inversores cada vez demandan más información de las empresas en las que invierten, y saber cómo se gestiona la entidad y a qué se destina el dinero es un factor clave. “Cualquier brecha o escándalo que pueda salpicar a la organización tendrá impactos en su credibilidad y, por tanto, en su capacidad de financiación. Con todo el desarrollo legislativo y con los inversores cada vez más formados, la gobernanza adquiere una...

 

Puede acceder al artículo completo a través de este link.

menu