Última actualización: 08:33 / Miércoles, 21 Septiembre 2016
Análisis de Eaton Vance

El aumento de las presiones inflacionistas podría forzar a la Fed a actuar

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El aumento de las presiones inflacionistas podría forzar a la Fed a actuar
  • Un cambio en la política monetaria de la Reserva Federal tendría importantes consecuencias para los inversores
  • Los precios de las materias primas se han estabilizado y han comenzado a moverse al alza
  • Los inversores y los consumidores se han acostumbrado a tener una inflación baja después de la crisis financiera global

La evidencia sugiere significativamente que de cara a los próximos años el impulso de la inflación en Estados Unidos va a seguir creciendo. Un cambio al alza de las presiones alcistas probablemente desencadenaría una reacción de política monetaria de la Reserva Federal que tendría importantes consecuencias para los inversores, estima Stewart D. Taylor, portfolio manager de renta fija diversificada de Eaton Vance.

La cifra más reciente del IPC reveló que la inflación subió hasta un 0,2% en agosto, por encima de lo esperado, marcando el quinto mes en positivo de los últimos seis meses. Después de tocar fondo en abril de 2015, con un 0,2% negativo, el IPC general está avanzando a un ritmo de 1,1% interanual. Y lo que es más importante aún, el IPC subyacente, que no contabiliza los alimentos ni la energía, está aumentando a un ritmo anual del 2,3%.

Pero para la gestora, hay además otras señales que apuntan a que la tendencia de la inflación podría estar volviéndose mayor:

  • Los servicios ligados a la inflación, aproximadamente el 70% del IPC, siguen aumentando a un ritmo superior al 2,5%. De hecho, el componente de servicios básicos de consumo (que no incluye los servicios de energía) está creciendo a más del 3%.
  • El Atlanta Fed Wage Tracker, que analiza los salarios en base a los cambios demográficos de la fuerza de trabajo, continúa sugiriendo que las presiones inflacionistas en los salarios están creciendo rápidamente, tal y como indica el gráfico.
  • Los precios de las materias primas se han estabilizado y han comenzado a moverse al alza. Por ejemplo, el petróleo sube un 30% desde los mínimos tocados en enero de 2016. Esta tendencia deflacionista se está convirtiendo rápidamente en un viento a favor de la inflación.
  • Los dos candidatos en las elecciones presidenciales estadounidenses han expresado su apoyo a las políticas comerciales proteccionistas que podrían aumentar los precios de los bienes y productos.


“Los inversores y los consumidores se han acostumbrado a tener una inflación baja después de la crisis financiera global. Y para ser justos, hay corrientes cruzadas a nivel global que podrían mantener la inflación en cifras moderadas. La economía global sigue siendo débil, y si el crecimiento se desacelera aún más, la falta de demanda podría llevar a más pérdidas en las materias primas y en los sectores de bienes. Además, en China, algunas de las industrias funcionan sólo a una capacidad del 60%, y la segunda mayor economía del mundo sigue exportando deflación en sectores como el del acero”, explica Taylor en el blog de la firma.

Aún así, dice, los inversores deben mantener una estrecha vigilancia sobre cualquier posible cambio. La inflación, aunque sea modesta, actúa como un impuesto oculto en la riqueza. Y si el objetivo implícito de la Fed de confiscar el 2% de su riqueza cada año no es lo suficientemente onerosa, ahora se está argumentando abiertamente a favor de que tolerar una mayor inflación para impulsar el crecimiento puede ser deseable.

Por todo esto, Eaton Vance cree que el lento crecimiento del IPC y la caída de los precios del petróleo pueden haber ocultado los riesgos potenciales de la inflación a los inversores. Muchas carteras están infraponderadas en activos sensibles a la inflación, y un cambio en la tendencia cogería a muchos por sorpresa.

 

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