Última actualización: 16:07 / Miércoles, 21 de Agosto de 2019
Global Portfolio Barometer

Juan José González de Paz (Natixis IM): “Cuando no hay convicción en el mercado, los gestores utilizan estrategias alternativas y de retorno absoluto para gestionar la volatilidad”

Foto: Juan José González de Paz, consultor senior de inversiones dentro del equipo de Dynamic Solutions de Natixis Investment Managers/ Foto cedida
  • El Barómetro Global de Carteras de Natixis IM recoge información en Francia, Alemania, Italia, España, América Latina (incluyendo el mercado US Offshore), Reino Unido y Estados Unidos sobre carteras modelo y decisiones en la asignación de los activos
  • Unos beneficios algo menores de lo esperado y unas expectativas de subidas de tipos más agresivas generaron una situación de mercado más complicada para los gestores
  • Desde el pasado mes de octubre se generalizó la caída en todos los segmentos de la renta fija, los diferenciales de crédito se ampliaron dejando poco margen de maniobra para los gestores
  • Las estrategias de retorno absoluto, la inversión alternativa o las estrategias de mínima volatilidad entre las mejores opciones cuando no hay convicción en el mercado
Por Funds Society

2018 fue un año en el que prácticamente la totalidad de los activos tuvieron un comportamiento negativo. En el pasado ejercicio, la renta variable aportó dos terceras partes de la contribución negativa, mientras que los diferentes tipos de activos que podrían haber contribuido a disminuir estas pérdidas tampoco obtuvieron un buen desempeño. Estas son las conclusiones de Juan José González de Paz, consultor senior de inversiones dentro del equipo de Dynamic Solutions de Natixis Investment Managers, cuando explica los resultados del Barómetro Global de Carteras de 2018 (Global Portfolio Barometer). 

“En 2018, la renta fija también contribuyó negativamente al rendimiento de las carteras, mientras que la parte de alternativos tampoco obtuvo un rendimiento positivo de media, a pesar de que en algunos momentos del año tuvo un mejor comportamiento que la renta fija. La suma de estos factores dio lugar a un entorno de mercado en el que todos los activos tuvieron un comportamiento bastante pobre. Aquellas carteras que tenían un perfil más defensivo, con un mayor sesgo a los bonos gubernamentales y que su renta variable tenía un cierto sesgo hacia Estados Unidos fueron las que quizá tuvieron un mejor desempeño. Con el regreso de la volatilidad a los mercados, los gestores han tenido mayores dificultades para sortear las rentabilidades negativas”, comenta González de Paz.

El Barómetro Global de Carteras recoge información en Francia, Alemania, Italia, España, América Latina (incluyendo el mercado US Offshore), Reino Unido y Estados Unidos sobre carteras modelo y decisiones en la asignación de los activos. El informe estudia una muestra global de 421 carteras modelo con perfil “moderado” o “equilibrado” recogidos durante el segundo semestre de 2018. Las estadísticas de este informe se basan en simulaciones de los rendimientos de las carteras modelos en un periodo de 12 meses que finaliza en diciembre de 2018, por lo tanto, se trata de cifras representativas, no de cifras históricas.

¿Qué región tuvo el mejor desempeño en 2018?

En 2018, los asesores financieros de todas las regiones sufrieron rendimientos negativos en sus carteras, algo que no sorprende dada la caída que sufrió la renta variable en todas las regiones y que la renta fija también experimentó pérdidas o en el mejor de los casos obtuvo un rendimiento reducido. De hecho, solo el 2% de las carteras moderadas que fueron revisadas por Natixis IM obtuvo un rendimiento positivo en 2018. Un porcentaje en alto contraste con 2017, donde justamente ocurrió lo contrario.
La región que mejor resultado obtuvo fue Italia, con una pérdida media estimada del 3,2% para una cartera promedio, antes de las comisiones de asesoramiento. Seguido de las carteras latinoamericanas, con una pérdida del 4,4%. Mientras que el peor resultado lo obtuvo España, con una pérdida estimada del 5,9%. Los niveles de riesgo de la cartera crecieron substancialmente en 2018 desde los niveles extraordinariamente bajos de 2017, algo que no sorprende dado el marcado aumento de la volatilidad en el mercado de renta variable. Sin embargo, con este incremento de la volatilidad, los mercados se sitúan en niveles de 2016, por lo que podría decirse que 2017 fue la anomalía, y no 2018.

“La guerra comercial entre Estados Unidos y China ha sido uno de los principales factores que han afectado a la renta variable, pero también algunas empresas han reportado unos resultados peores de lo esperado como consecuencia de la disminución en las sus ventas. Por otro lado, las acciones del sector tecnológico, que fueron las que mayores subidas experimentaron en ejercicios anteriores, sufrieron fuertes correcciones, algo que también ha tenido repercusión para el resto del mercado. Además, es importante tener en cuenta que la Reserva Federal continuó con su ciclo de subidas, pero que también fueron descontadas por parte del mercado importantes subidas de tipos de interés por parte de otros bancos centrales. En conclusión, unos beneficios algo menores de lo esperado y unas expectativas de subidas de tipos más agresivas generaron una situación de mercado más complicada para los gestores. Desde que comenzó el ciclo de subidas de la Fed, los gestores habían realizado un buen trabajo tratando de desligar la sensibilidad de las carteras hacia las subidas de tipos. Sin embargo, desde el pasado mes de octubre se generalizó la caída en todos los segmentos de la renta fija, los diferenciales de crédito se ampliaron dejando poco margen de maniobra para los gestores”, explica.

Estos movimientos en los mercados se han traducido en una reducción a la exposición a la renta variable y un aumento de la exposición a la renta fija tras las correcciones de 2018, en un intento de controlar el riesgo. “De estos movimientos subyace una menor convicción en el posicionamiento y en la asignación de activos de las carteras, algo que ya se viene detectando desde el año pasado. En 2017, todo era de color de rosa, los beneficios de las empresas crecían y la administración de Trump implementó medidas fiscales para impulsar aún más la economía. Sin embargo, a lo largo del 2018, el panorama cambió drásticamente. Los inversores se volvieron más conservadores y dejaron de posicionarse tácticamente para aprovechar los vaivenes del mercado”, comenta González de Paz.

“Cuando no hay convicción en el mercado, los gestores utilizan estrategias de inversiones alternativas y de retorno absoluto líquido como recursos para gestionar la volatilidad y la rentabilidad, sin tener que aplicar una direccionalidad. Este tipo de estrategias se han utilizado principalmente como una alternativa a la renta fija. Además, suelen ofrecer una mayor flexibilidad, no estando simplemente invertidas en crédito. El año pasado los diferenciales también se ampliaron y las estrategias que no eran suficientemente flexibles no consiguieron variar su exposición en función del momento del mercado, en consecuencia, sufrieron bastante. En ese sentido, también es necesario que las estrategias de retorno absoluto sean capaces de aprovechar las oportunidades en divisas y en los bonos de gobiernos. Como ejemplo, Natixis IM cuenta con las estrategias DNCA Invest Alpha Bonds o H2O Multi Aggregate, que son estrategias flexibles para navegar el entorno actual de renta fija”.

Por otro lado, en la renta variable se ha visto un mayor interés por las estrategias de mínima volatilidad, tanto en Estados Unidos como en Europa. Según las conclusiones de un estudio realizado por Natixis IM entre 22 gestoras encuestadas, la volatilidad continuará siendo alta, y los repuntes de volatilidad van a ser más frecuentes en los mercados. En este tipo de entorno y según la opinión de Juan José González de Paz, tiene sentido una estrategia como la estrategia Seeyond EuropeMinVol y Seeyond Global MinVol, que tratan de controlar el riesgo y obtener una rentabilidad ajustada al riesgo mayor.
La asignación global de activos
Tal y como se ha visto en otras ediciones del Barómetro Global, existe una enorme disparidad en la manera en que los inversores de diferentes regiones asignan sus activos a diferentes clases de activos para construir una cartera modelo de riesgo moderado. Los asesores en Reino Unido y Estados Unidos son los que más han apostado por un mercado alcista en renta variable, con más de un 50% de asignación en sus carteras, mientras que los italianos han asignado tan solo un 20%. Por otra parte, Italia y América Latina han realizado una asignación en torno al 40% en renta fija, mientras que en Reino Unido y Francia esta asignación es menor al 20%.

El principal cambio en la construcción de las carteras se da tras la crisis de 2008, donde se produce una transición desde las carteras tradicionales de renta variable y renta fija hacia las careras de estrategias multiactivos y activos alternativos, en un intento de conseguir una mayor diversificación. Esta tendencia es mucho más pronunciada en Francia, con un 30% de los activos invertidos en estrategias multiactivos y un 10% en alternativos, y sorprendentemente menos pronunciada en Estados Unidos con solo un 10% entre ambos tipos de estrategias. Los activos reales, como las materias primas, propiedades y private equity siguen siendo poco comunes en las carteras de los asesores, probablemente debido a su escasa liquidez, siendo Reino Unido realmente la única región que asigna a fondos de propiedades, y casi ninguna otra región, a excepción de Alemania, invierte en materias primas.   

Estas diferencias indican que las asignaciones de activos en las carteras de los gestores de carteras se deben en parte a un fenómeno cultural, lo que significa que inversores con una tolerancia similar al riesgo tendrán una exposición a activos muy diferentes en sus carteras dependiendo de en qué país residan.
“En muchos casos las diferencias en las asignaciones de los activos son un tema principalmente cultural, pero también la tipología del cliente juega un papel decisivo. Por ejemplo, en el caso del mercado español, la base de datos de los participantes en el estudio es proporcionada por VDOS, que recoge sobre todo datos de inversores de banca mayorista. Se trata, por lo tanto, de inversores profesionales que tienen definido una estrategia de inversión y están menos ligados al inversor individual”, afirma.

“En el caso de Latinoamérica, las carteras analizadas suelen estar denominadas en dólares teniendo como referencia, por un lado, la tasa libre de riesgo de Estados Unidos, y por otro, la tasa libre de riesgo de sus respectivos países donde la renta fija suele tener unas rentabilidades muy superiores a las de la Eurozona. En consecuencia, en sus carteras la renta fija tiene un mayor peso, con una clara apuesta por la deuda emergente tanto en su versión en divisa fuerte como en su versión en divisa local. La tasa libre de riesgo de referencia de cada inversor es diferente y ese es el elemento que determina la asignación de sus activos”, añade.

“En España, el informe se centra en el inversor institucional y por lo tanto la proporción en renta variable es superior a la que se observa en los inversores de banca privada. El inversor institucional suele inclinarse más por la renta variable europea que por la española y tiene una mayor proporción de acciones europeas en sus carteras que los inversores latinoamericanos, que tienen una preferencia por las acciones estadounidense al estar sus carteras denominadas en dólares. Adicionalmente, el universo de inversión se ha restringido bastante dentro de los activos de renta fija porque se han incrementado los costes de cobertura de la divisa. A pesar de que la renta fija estadounidense tiene una rentabilidad a vencimiento superior a la europea, por estar más avanzados en el ciclo de subida de tipos de interés, el inversor europeo no puede participar de esta rentabilidad si cubre la exposición al dólar frente al euro por el elevado coste de cobertura. La escasa rentabilidad de la renta fija europea también ha provocado que los inversores se orienten hacia la renta variable, siendo éste otro factor que afecta a las diferencias entre las carteras de las regiones. Así, mientras en Latinoamérica se ha incrementado la exposición a la renta fija emergente, en España apenas se ha aumentado la exposición a deuda a muy corto plazo”, agrega.       

“Por último, en el lado cultural, el inversor anglosajón, tanto en Estados Unidos como en Reino Unido, tienen una exposición a la renta variable superior. Mientras que el inversor italiano es claramente defensivo y Latinoamérica y España se situarían en una parte intermedia entre ambos”, concluye González de Paz.

 

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