Última actualización: 13:40 / Jueves, 18 de Julio de 2019
Gestión pasiva

Un ETC respaldado con oro físico: la propuesta de Invesco para introducir oro en las carteras

Un ETC respaldado con oro físico: la propuesta de Invesco para introducir oro en las carteras
  • Según el Consejo Mundial de Oro, la demanda de oro como inversión ha crecido un 18% anual de media desde 2001, gracias a la aparición de productos de inversión que facilitan la exposición a este activo
  • La gestora defiende que el oro se puede usar en las carteras para diversificar, especular, como cobertura de la inflación y como activo refugio
  • Invesco Physical Gold ETC es un vehículo de inversión colectiva respaldadas por oro físico que está almacenado en cámaras acorazadas del banco JP Morgan Chase en Londres
Por Beatriz Zúñiga

En opinión de Christopher Mellor, responsable de ETFs de renta variable y gestor de productos de commodities para la región EMEA de Invesco, la volatilidad y las tensiones geopolíticas mantienen inquietos a los inversores, que vuelven a mirar a los activos refugio, entre ellos los metales precios y en especial el oro. A la hora de incluirlo en las carteras, la gran preocupación de los gestores e inversores es su coste, por eso desde la firma proponen Invesco Physical Gold ETC.

Según explica la gestora, se trata de un ETC, es decir un vehículo de inversión colectiva que se configura como certificados vinculados a un único metal precioso: el oro físico que está almacenado en cámaras acorazadas del banco JP Morgan Chase, en Londres. “Con más de 6.000 millones de dólares en activos y un coste fijo anual del 0,24%, esta solución de inversión es uno de los productos para invertir en oro más grandes y baratos de Europa”, apunta Mellor, responsable de proporcionar soporte y análisis para la gama de ETFs de Invesco.

El vehículo, pese a tener una estructura más compleja que un ETF, funciona de una forma “sencilla”, según Mellor, que hace accesible el oro para los inversores: “La cantidad invertida se utiliza para comprar lingotes de oro físico, que se colocan en cuentas segregadas y que se luego se almacenan esas cámaras acorazadas”. Entres sus características, el gestor destaca que este vehículo es “fácil de invertir” y “flexible”, además de presentar las ventajas similares a un ETF en términos de coste, transparencia y eficiencia. Según sostiene Mellor, “históricamente, los ETFs han ganando presencia en el mercado y han ido creciendo de Estados Unidos y Europa para invertir en oro”.

Mayor demanda de oro

La gestora pone el foco en este vehículo como respuesta al creciente interés de los inversores por activos refugio, en particular por el oro. De acuerdo con el Consejo Mundial de Oro, la demanda de oro como inversión ha crecido un 18% anual de media desde 2001, gracias a la aparición de productos de inversión que facilitan la exposición a este activo y que da más alternativa que comprar directamente lingotes o tomar posiciones en futuros sobre este metal precioso.

“Hay varias razones por las que el oro está ganando popularidad. En primer lugar porque la renta variable está cara y en segundo porque hay muchos eventos geopolíticos que están generando volatilidad en el mercado provocando un entorno de incertidumbre, principalmente me refiero al Brexit, a la OPEP, a la volatilidad de las monedas y a las tensiones comerciales. Ante estos elementos, el oro tiene el papel de proteger las carteras”, afirma Mellor.

En este sentido, el experto de Invesco sostiene los inversores están utilizando el oro en sus carteras por cuatro motivos: “El primer motivo es la diversificación, ya que es un activo con una baja correlación tanto con la renta variable como con la renta fija, aunque no podemos negar que suele bajar algo cuando la renta fija sube. En segundo lugar, y el más habitual, como activo seguro y como alternativa al cash en la construcción de las carteras. En tercer lugar, protege al inversor de la inflación porque actúa como cobertura cuando se produce un shock de inflación. Y por último, se usa como activo para especular, ya que las subidas y bajadas de su precio son una buena oportunidad para los inversores más especuladores”.

Como ejemplo del aumento de la demanda de este tipo de activo, Mellor pone a los bancos centrales, que compraron 651 toneladas en 2018, lo que supone la mayor compra neta de esta década y la segunda mayor de toda la historia. De hecho, destaca que los bancos centrales han sido compradores netos de oro cada año desde 2010, siendo especialmente activo el banco central de China. 

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