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Inteligencia artificial

Amundi ETF insta a invertir en "la inteligencia del futuro" para rentabilizar el mañana

Amundi ETF insta a invertir en "la inteligencia del futuro" para rentabilizar el mañana
Foto: geralt / Pixabay CC0 Public Domain
  • A pesar de que la inteligencia artificial es muy prometedora, las tasas de adopción actuales son bajas
  • Amundi ETF cree que es más complejo invertir en inteligencia artificial porque se trata de una tecnología incipiente
  • Al no ser un producto que se pueda comprar, la inteligencia artificial se adaptará a cada sector industrial y a cada compañía
  • Amundi y Stoxx han lanzado el ETF UCITS de Inteligencia Artificial Global, que calcula la inversión en I+D de las compañías y su contribución a la inteligencia artificial
Por Funds Society, Madrid

Los inversores de éxito miran hacia el mañana en lugar de centrarse en el presente y, para Amundi ETF, una de las tendencias de futuro “más emocionantes” es la inteligencia artificial (IA). Según PwC, podría contribuir hasta con 15,7 billones de dólares a la economía mundial en 2030, más que la producción actual de China e India juntas.

La mejor manera de capitalizar una tendencia futura es invertir temprano, cuando los precios son baratos y las valoraciones razonables. Pero, para la gestora, eso es difícil cuando una tecnología es incipiente. A pesar de que la inteligencia artificial es muy prometedora, las tasas de adopción actuales son bajas, con solo una de cada 20 empresas utilizándola actualmente.

La adaptación de la inteligencia artificial a cada negocio comienza ahora

Con el tiempo, todos los sectores industriales y la mayoría de las empresas incorporarán la inteligencia artificial a sus negocios. Según International Data Corporation, la tasa de gasto anual compuesta global en inteligencia artificial será de más del 50%, alcanzando un total de 57.000 millones de dólares en 2021. Las máquinas se harán cargo de muchas de las tareas realizadas por los seres humanos hoy.

Amundi ETF asegura que las aplicaciones son muy variadas y es probable que sean específicas no solo para cada sector sino también para cada compañía. Por ejemplo, la inteligencia artificial ya permite a las compañías de distribución minorista mejorar la gestión de existencias y la experiencia del cliente. También la agricultura está viendo sus beneficios: investigadores de la Universidad de Australia del Sur desarrollaron recientemente un sistema que utiliza drones para detectar áreas que requieren irrigación adicional, lo que ayuda a mejorar la salud de los cultivos y ahorra tiempo a los agricultores.

La gestora apunta que invertir en inteligencia artificial es más complejo que invertir en teléfonos móviles o en plataformas de medios sociales. No se trata de un producto: no se puede comprar como un paquete de software, sino que se adaptará a cada sector industrial y a cada compañía. En otras palabras, deberá adecuarse a todas las empresas, por lo que, para tener éxito en el futuro, deben empezar a invertir hoy.

Capturar el potencial futuro de la inteligencia artificial

Del mismo modo que las empresas necesitan invertir en inteligencia artificial hoy, también deben hacerlo los inversores. Necesitan asignar capital ahora para obtener los mejores beneficios de esta tendencia tecnológica. Por este motivo, Amundi se ha asociado con Stoxx, uno de los principales proveedores de índices, para lanzar su ETF UCITS de Inteligencia Artificial Global.

La gestora asegura que uno de los mayores retos de Stoxx para crear este índice fue determinar cómo clasificar la contribución de cada valor a la inteligencia artificial, dado que es una tendencia incipiente. A partir de un amplio universo “Developed and Emerging Total Market Index”, las acciones se clasifican de acuerdo a la probabilidad de que las compañías estén a la vanguardia de esta ola tecnológica.

Una forma de identificar a las compañías que con mayor probabilidad se beneficiarán de la inteligencia artificial es seleccionar a las que invierten más en I+D. Sin embargo, no hay garantía de que el hecho de gastar ahora sumas significativas implicará ganancias y flujos de caja futuros. Otra forma de seleccionarlas es evaluar a las que cuentan con más patentes de inteligencia artificial. Pero los números por sí solos no son suficientes y se debe determinar la exposición de la empresa en particular a la inteligencia artificial, así como su contribución.

La primera métrica se obtiene observando el número de patentes de inteligencia artificial concedidas a una empresa en comparación con el número de patentes totales concedidas a esa misma compañía. Esto identifica a aquellas que están dirigiendo significativamente su gasto en I+D hacia la creación de nuevos sistemas y productos. Mientras, la contribución de una empresa a la inteligencia artificial se mide contando el número de patentes concedidas a la misma en relación con todas las patentes de inteligencia artificial concedidas al conjunto de compañías del universo de referencia. Esto ayuda a determinar la importancia relativa de la contribución de una empresa al desarrollo de esta nueva tecnología.

Aquellas compañías situadas en el percentil 75º en ambas métricas formarán el índice de Inteligencia Artificial Global.

Evitar el sesgo de comportamiento y el riesgo de concentración

Para eliminar algunos sesgos de comportamiento que podrían afectar a un enfoque cualitativo, se favorece un esquema equiponderado, ya que el tamaño de una empresa no es una garantía de que vaya a superar a sus homólogas. Según la gestora, esto ayuda a eliminar el riesgo de concentración y producirá un mejor perfil riesgo-rentabilidad.

Una tendencia realmente global

La gestora considera que un análisis más detallado de los componentes del índice de inteligencia artificial subraya la importancia de esta tecnología en todas las regiones del mundo, en todos los sectores industriales y en todos los tamaños de empresas.

En su opinión, “este ETF de Amundi es una poderosa herramienta para los inversores que quieren aprovechar una de las tendencias actuales más interesantes”, ya que este fondo “permite a los inversores añadir una estrategia temática a una cartera básica de activos más tradicionales”.

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