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La columna de T.Rowe Price

Las elecciones en los mercados emergentes pueden traer claridad para los inversores precavidos

Foto: George Padilla / CC-BY-SA-2.0, Flickr
Por Michael Conelius
Por Ernest Yeung

En los últimos años, con los tipos de interés situándose en mínimos, los inversores españoles han abierto sus miras y han incrementado su exposición a los mercados emergentes. Los activos de los mercados emergentes ofrecen unas mayores expectativas de rentabilidad, especialmente en un entorno como el actual, con un crecimiento global sólido y con una inflación y un precio de las materias primas relativamente estables, que sirven de apoyo para mantener unos fundamentales atractivos. Sin embargo, la mejora de las condiciones macroeconómicas no exime de la volatilidad que presentan los mercados emergentes, especialmente en un año con un importante calendario electoral. Egipto, México, Brasil y Sudáfrica – a principios de 2019- tendrán elecciones generales, incrementando su riesgo político y la incertidumbre de estos mercados, algo que puede destapar oportunidades de inversión.  

En 2018, más de mil millones de personas están llamadas a las urnas en los mercados emergentes y tendrán que pronunciarse sobre cuestiones que van desde las reformas económicas y el comercio hasta la corrupción. Algunos resultados electores podrían dar a los nuevos líderes el mandato para avanzar con los planes económicos y mejorar la confianza de los inversores en sus países; los resultados de otras elecciones podrían considerarse totalmente previsibles y posiblemente menos democráticos. En general, ofrecerán a los inversores de los mercados emergentes la oportunidad de diferenciar entre países en diferentes fases de desarrollo y podrían generar importantes oportunidades de inversión a largo plazo en los mercados de deuda y de renta variable.

A continuación, nos centramos en las tres elecciones más importantes de este año:

Los efectos de las elecciones egipcias se sentirán mucho después

El recientemente reelegido presidente egipcio, Abdelfatá Al Sisi, se enfrenta a serios retos económicos y políticos. Aunque su victoria debería proporcionarle la estabilidad política para seguir adelante con su agenda de reformas económicas —manteniendo la disciplina fiscal y controlando la inflación—, creemos que le resultará más difícil generar el crecimiento económico que demanda la población. Cabe destacar que Al Sisi cuenta con el apoyo del ejército y mantenerlo será fundamental para poder avanzar con sus reformas y mantenerse en el poder.

En nuestra opinión, Al Sisi seguirá promoviendo reformas, con lo que podría ganarse el apoyo de los inversores extranjeros. Aunque algunas estrategias invierten en compañías defensivas en Egipto, la mayoría de nuestras estrategias invierten en empresas que van a beneficiarse de las ventajas del fortalecimiento de la economía, como los bancos y otras entidades financieras. Ante la mejora de los fundamentales, creemos que la deuda pública (tanto externa como interna) y la divisa egipcia tienen un valor relativo atractivo.

1Fuente: MSCI. MSCI no realiza declaraciones ni garantías, explícitas o implícitas, ni asume responsabilidad de ningún tipo en relación con cualquiera de los datos de MSCI que aquí figuran. La información de MSCI no deberá ser redistribuida ni utilizada como base para otros índices o para cualesquiera títulos de productos financieros. Este informe no ha sido aprobado, revisado o producido por MSCI.

Los títulos concretos que se identifican y describen más arriba no representan necesariamente títulos comprados, vendidos o recomendados para los clientes de esta estrategia. Esta información no pretende ser una recomendación para realizar una acción de inversión concreta y está sujeta a cambios. No debe suponerse que los títulos identificados y analizados más arriba fueron o serán rentables.

México se enfrenta a retos en muchos frentes

Las negociaciones en curso sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), la reforma migratoria, las políticas fiscales de EE. UU. y la titubeante economía son factores que apuntan a que los electores se decantarán por el candidato populista de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, en las elecciones presidenciales de julio.

Se espera que la economía mexicana crezca algo más del 2% en 2018 y 2019. Esta mediocre tasa de crecimiento, junto con la preocupación por las amenazas comerciales del presidente estadounidense, Donald Trump, ha impulsado las perspectivas de que López Obrador se convierta en el próximo presidente. No obstante, si resulta elegido, está por ver hasta qué punto llevará el país a la izquierda. Ha hecho esfuerzos coordinados para tranquilizar a los mercados de que su principal objetivo será acabar con la corrupción y sostiene que no tiene previsto nacionalizar empresas y que encabezaría un Gobierno favorable al mercado que lleve a cabo «una gestión austera, responsable y honesta del gasto público, y el mantenimiento de los equilibrios macroeconómicos», sin subidas de impuestos, nuevas tasas o un aumento de la deuda pública. A pesar de ello, nos preocupa que pueda ralentizar o detener las reformas del sector del petróleo e investigaciones abiertas sobre casos de corrupción y poner en jaque la independencia del banco central. Por tanto, en algunas de nuestras estrategias, vamos a eliminar o supervisar más de cerca algunas inversiones que puedan verse afectadas por cambios así.

El factor más impredecible de nuestras perspectivas para México es el NAFTA. Creemos que es muy probable que las negociaciones actuales se pospongan hasta después de las elecciones mexicanas y puede que incluso hasta después de las elecciones de mitad de mandato de EE. UU. Sin embargo, la posibilidad de que Trump se canse del aplazamiento y abandone el Tratado es, en nuestra opinión, el mayor riesgo al que se enfrentan los inversores y se va a mantener después de las elecciones mexicanas.

Ante esta incertidumbre, creemos que las valoraciones de la renta variable y la renta fija no son atractivas y, por tanto, estamos infraponderados en ambas clases de activos. En nuestras estrategias principales de renta variable de mercados emergentes, hemos reducido posiciones que creemos que podrían verse perjudicadas por futuras investigaciones de corrupción, así como otros que podrían verse afectados por el estancamiento del crecimiento, como compañías inmobiliarias y de servicios financieros. Nos centramos en empresas que esperamos se beneficien de lo que consideramos una tendencia del gasto del consumidor muy sostenible. En nuestra estrategia de renta variable value de los mercados emergentes, hemos concentrado nuestras posiciones de alta convicción en empresas muy defensivas que esperamos se comporten bien en cualquier ciclo económico.

Mantenemos una ligera infraponderación en bonos soberanos mexicanos y apostamos por varios bonos corporativos defensivos. Creemos que hay muchísimas posibilidades de que López Obrador gane las elecciones y México siga en el NAFTA, escenarios que ya reflejan los mercados. Estaremos más atentos a las medidas de López Obrador que a su lenguaje a veces incendiario, centrándonos especialmente en su disciplina fiscal.

Las elecciones brasileñas podrían determinar la suerte de las reformas favorables al mercado

Aunque Brasil acaba de dejar atrás una profunda recesión, sigue contado a su favor con una creciente clase media cuya demanda de bienes y servicios ha dado impulso a muchas de las empresas bien gestionadas que han conseguido mantenerse a flote durante unos tiempos económicos difíciles. Sin embargo, aunque los dirigentes del país han hecho algunas reformas importantes, han tenido dificultades para adoptar cambios cruciales para los sistemas de pensiones y seguridad social del país.

Creemos que la elección en octubre de un candidato favorable al mercado es fundamental para que continúen las políticas macroeconómicas adoptadas por el presidente Michel Temer, que se ha visto afectado políticamente por crecientes acusaciones de corrupción en su contra. Paradójicamente, los sondeos actuales muestran que el antiguo presidente, el izquierdista Luiz Inacio Lula da Silva, cuenta con más de un tercio del apoyo de los electores, casi el doble de su nivel más próximo, a pesar de que ha sido condenado por corrupción y encarcelado, y cuya candidatura a las elecciones presidenciales podría ser prohibida. Aún falta mucho para la campaña electoral y los candidatos favorables al mercado van bien en los sondeos, por detrás de Lula da Silva y Bolsonaro, en un panorama muy fragmentado. Esta vez, creemos que el mayor riesgo es que los votantes elijan al candidato de extrema derecha, Jair Bolsonaro, cuyo estilo de populismo de derechas se caracteriza por una combinación de nacionalismo, proteccionismo y nativismo.

De momento, los mercados financieros parecen haberse tomado con calma la confusión del periodo preelectoral. La renta variable brasileña se sitúa en cabeza este año, con una subida de casi el 31% en el periodo de doce meses cerrado a 31 de marzo de 2018,1 impulsada por el crecimiento y las perspectivas de reformas del país y, más recientemente, por la noticia de posible prohibición de que Lula da Silva concurra a las elecciones. Ante el aumento de las valoraciones, hemos reducido nuestra sobreponderación al país, pero creemos que las características de crecimiento a largo plazo de Brasil siguen siendo favorables para los sectores de la economía dependientes del consumo.

Dentro de la renta fija, hemos mantenido nuestras posiciones principalmente en Petrobras, la compañía nacional de petróleo, ya que ha desapalancado su balance mediante ventas de activos y reducciones de costes. Seguimos muy pendientes de las apelaciones a la condena de Lula da Silva y a las fechas del proceso electoral, especialmente el 15 de agosto, fecha límite para inscribir las candidaturas en la junta electoral superior. Aunque creemos que Lula da Silva no participará en estas elecciones, los próximos meses pueden ser muy inestables, con protestas y recursos contra su condena.

Perspectivas para 2019: las elecciones sudafricanas probablemente afianzarán la confianza en el nuevo rumbo

Sudáfrica, que celebrará elecciones generales a principios de 2019, ha sido una de las posiciones de mayor convicción de nuestras carteras de renta variable y renta fija. El país inició un nuevo rumbo en febrero, después de que Jacob Zuma dimitiera afectado por escándalos y el anterior vicepresidente Cyril Ramaphosa asumiese la presidencia. Ramaphosa ha prometido impulsar la economía y luchar contra la corrupción. En 2017 habíamos incrementado nuestra exposición al país, dada nuestra gran confianza en el país, incluso antes de que Ramaphosa asumiese el poder.

La economía sudafricana se está recuperando de su segunda recesión en menos de una década, al verse frenada por el estancamiento político y económico con un líder impopular y acuciado por los escándalos, así como por el temor a la revisión a la baja de su calificación crediticia. Creemos que Ramaphosa es un presidente favorable a los inversores y que sus políticas mejorarán las perspectivas. Muchas empresas sudafricanas tienen unos equipos directivos excelentes, por lo que esperamos que los mercados de renta variable del país sigan beneficiándose del cambio de líder.

Sin embargo, a Ramaphosa le queda menos de un año antes de las elecciones para vender su plataforma de reformas económicas a los electores e inversores. Los mercados de bonos ya reflejan un fuerte optimismo, pero no cabe subestimar lo que costar plasmar las promesas en políticas. En nuestras carteras de renta variable, tenemos una fuerte sobreponderación, con la expectativa de que los mercados de renta variable no hayan reflejado todavía todos los cambios positivos que supondrá este cambio de líder.

Seguiremos atentos a las elecciones locales, las publicaciones de datos y los debates nacionales sobre temas candentes como la reforma del suelo.

La volatilidad de los ciclos electorales podría ofrecer oportunidades

Los mercados emergentes que tienen citas electorales en los próximos meses han adoptado importantes reformas económicas y estructurales en los últimos diez años y, gracias a las mejoras de sus balanzas fiscales, déficits por cuenta corriente y regímenes monetarios, ahora pueden resistir mejor los sustos financieros externos. A no ser que se produzcan resultados electorales adversos, la recuperación económica de estos mercados emergentes debería seguir adelante, independientemente del ciclo político. Sin embargo, es probable que los nuevos gobiernos que países como Egipto y Sudáfrica sigan devolviendo la confianza a los inversores al avanzar en sus reformas, impulsar los flujos de inversión extranjera directa y activar el crecimiento. En efecto, a excepción de México, creemos que las economías mencionadas se encuentran en la primera fase de la recuperación económica y están muy bien posicionadas para avanzar en su recuperación.

Aunque los resultados de las elecciones en Latinoamérica son más inciertos, las sólidas instituciones de esos países deberían poder garantizar el mantenimiento del Estado de derecho. Las acciones nacionales, tanto growth como value, presentan valoraciones razonables.

En general, el ciclo electoral, con un volatilidad e incertidumbre inherentes, debería ser una oportunidad única para que los inversores diferencien mejor entre países de los mercados emergentes en distintas fases de desarrollo, liberando valor en los mercados de deuda y de renta variable.

Columna de Michael Conelius, gestor de carteras en la división de renta fija, y Ernest Yeung, gestor de carteras de T. RowePrice

Riesgos principales: los riesgos siguientes son especialmente relevantes para las estrategias destacadas en el presente documento. Las transacciones con valores denominados en divisas están sujetas a fluctuaciones en los tipos de cambio, lo que puede afectar al valor de una inversión. Las rentabilidades pueden ser más volátiles que en otros mercados más desarrollados, debido a los cambios en las condiciones políticas, económicas y de mercado. Las inversiones son menos líquidas que las que cotizan en mercados más consolidados. Las carteras que pueden emplear enfoques tanto growth como value comportan mayor riesgo. Los títulos de deuda podrían verse afectados por un cambio perjudicial en la situación, debido a una rebaja de las calificaciones o a un impago, lo que podría afectar al valor de una inversión.

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