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La opinión de los expertos

¿Un nuevo orden en la industria del petróleo?

¿Un nuevo orden en la industria del petróleo?
Foto: StockSnap / Pixabay CC0 Public Domain
  • Investec AM: “Esperamos que el precio del crudo se mantenga entre un 10% y un 15% de los precios actuales en el corto y medio plazo”
  • BNP Paribas: “A través de las lentes de nuestro horizonte de inversión, la introducción gradual del vehículo eléctrico no altera nuestra tesis de valoración”
  • NN IP: “Se espera que la demanda de crudo siga creciendo en torno a los 1,5 millones de barriles diarios por los próximos años y que alcance el pico de su demanda en una o dos décadas”
  • Franklin Templeton: “En el medio y corto plazo, simplemente no existe una infraestructura suficiente para facilitar un cambio completo hacia los vehículos eléctricos”
Por Meritxell Sedó Paredes

A finales de julio, el gobierno de Reino Unido anunció sus planes para prohibir la venta de nuevos vehículos de gasolina y diésel a partir del año 2040, siendo el quinto país que junto a Holanda, Noruega, India y Francia se compromete a finalizar la venta de coches con motores de combustión interna tradicionales. Tomando nota de los rápidos cambios que ocurren en la industria, muchos de los principales fabricantes de coches han anunciado a su vez sus estrategias para centrarse en las nuevas tecnologías de trenes motrices eléctricos a la hora de desarrollar sus planes de productos y lanzamientos. Incluso, la casa matriz de Volvo ha anunciado que, a partir de 2019, los vehículos que saque al mercado serán eléctricos o híbridos.

Sin embargo, mientras gran parte de la narrativa del mercado se centra en los vehículos eléctricos, en la destrucción de la demanda y el final de la era crudo, desde el equipo de energía de Investec Asset Management creen que la demanda global de crudo continúa creciendo a una tasa decente.   

“La Agencia Internacional de Energía continúa alterando los datos históricos, algo que nubla la imagen, pero la tasa proyectada de crecimiento de la demanda se encuentra en el 1-1,5% anual y no muestra signos de desaceleración. Teniendo esto en cuenta, esperamos que el precio del crudo se mantenga entre un 10% y un 15% de los precios actuales en el corto y medio plazo. Más importante aún, para las empresas de energía que tenemos en posición en nuestras carteras, tenemos a nuestras espaldas cuatro trimestres consecutivos (desde el 30 de junio de 2016 al 30 de junio de 2017) en los que el precio del barril de crudo Brent ha promediado los 50 dólares. Esto nos proporciona un buen entendimiento de la rentabilidad de la empresa en el nuevo orden del petróleo. De hecho, podemos encontrar empresas que se encuentran en el proceso de hacerse más rentable a este nivel de precios de lo que lo eran en el pico más alto del último ciclo: dados los recortes en costes, en clases de activos, reducción de deuda y foco estratégico en el “valor sobre el volumen”, algo que quizá no sea sorprendente. Las principales empresas de gas y petróleo no han tenido históricamente dificultades a la hora de generar liquidez, sus errores han sido cometidos a partir de una pobre asignación de capital y de una búsqueda de crecimiento”.   

Por su parte, Fred Fromm, analista y gestor de cartera del fondo Franklin Natural Resources, perteneciente al Franklin Equity Group, defiende que a pesar de que un pequeño número de países ha anunciado sus planes para eliminar las ventas de vehículos de combustión interna, no ve un impacto inmediato en los mercados de crudo, con un marco temporal que se mide en décadas. “Estas metas son a largo plazo y aspiracionales, con poca previsión dados los límites físicos y las implicaciones prácticas de ese giro. En el medio y corto plazo, simplemente no existe una infraestructura suficiente para facilitar un cambio completo hacia los vehículos eléctricos, mientras que los vehículos propulsados con gasolina tienen detrás décadas de infraestructura soportándolos, incluso con un aumento de la penetración de vehículo eléctrico, se tardarán años, sino décadas, antes de que la base global de vehículos y por tanto la demanda de petróleo se vea significativamente afectada”, comenta Fromm.       

“El cambio hacia los vehículos eléctricos requerirá una mejora de la red eléctrica actual, la creación de nuevas estaciones de recarga públicas, el reacondicionamiento de hogares con capacidad de carga y un incremento de la producción de baterías y de los minerales asociados. Mientras vemos que el incremento en el uso del vehículo eléctrico como una tendencia a largo plazo, no creemos que sea tan a corto plazo como para amenazar la demanda global de crudo. En cualquier caso, el fondo Franklin Natural Resources es una cartera diversificada, con una exposición significativa al sector de la energía, pero que también invierte en metales diversificados y en empresas mineras, por lo que puede invertir en empresas posicionadas para beneficiarse del crecimiento en la demanda de vehículos eléctricos. Además, la inversión en energía del fondo está extendida entre varios sub-sectores y a través de productores de petróleo y de gas natural, este último muy probablemente se vea beneficiado como un combustible más limpio a la hora de generar la electricidad que se necesita para recargar los vehículos eléctricos. Mientras parte de este incremento potencial en la demanda de electricidad puede ser satisfecha a partir de fuentes renovables de energía, tales como la energía eólica y solar, estas por sí solas no serán suficientes y dependerán de la tecnología de las baterías y de las soluciones de almacenamiento de gran capacidad”, añade.             

Asimismo, Pieter Schop, principal gestor del fondo NN (L) Energy, coincide en señalar que el impacto del vehículo eléctrico en la demanda de petróleo es exagerado. “Se espera que la demanda de crudo siga creciendo en torno a los 1,5 millones de barriles diarios por los próximos años y que alcance el pico de su demanda en una o dos décadas. La demanda de vehículos de pasajeros impulsados por gasolina en el mundo desarrollado se verá afectada, pero el crecimiento en la demanda llegará de China y otros países emergentes. En el mundo siguen existiendo 3.000 millones de personas sin acceso a un coche, y el primer vehículo que van a comprar probablemente no sea un Tesla. En segundo lugar, la otra mitad de la demanda del transporte llega de la mano de aviones, camiones y autobuses, donde es mucho más difícil cambiar a motores eléctricos. La demanda industrial y residencial también se espera que sea más resiliente”.   

Según explica Eric McLaughling, especialista senior de inversiones en BNP Paribas Asset Management Boston, siendo consciente de las previsiones de la demanda a largo plazo en el uso de los combustibles fósiles, en el corto plazo, las perspectivas para el precio del crudo son positivas. Una menor inversión por parte de los productores de petróleo debilitará el crecimiento de la oferta a lo largo del final de esta década. “A través de las lentes de nuestro horizonte de inversión, la introducción gradual del vehículo eléctrico no altera nuestra tesis de valoración”.   

Llueve sobre mojado

En una industria que se ha visto afectada por la volatilidad e incertidumbre alrededor de los precios del crudo y del sector de la energía, persiste un sentimiento negativo a pesar de que el precio medio del barril de Brent se sitúa en los 52 dólares en lo que va de año, superandola media de 45 dólares por barril de 2016. La devastación provocada por el huracán Harvey en Texas y en los estados adyacentes es ahora el foco inmediato de los inversores.

“Existen numerosas repercusiones en las refinerías, así como en el sector upstream y midstream, sin embargo, creemos que el impacto será transitorio, dadas las experiencias del pasado, la fuerza operacional y la resiliencia de estos sectores y negocios”, comentan desde el equipo de energía de Investec Asset Management.   

En ese sentido, Schop, gestor de NN IP afirma que los efectos directos de la tormenta son limitados. “Las refinerias afectadas sufrirán cortes por un periodo limitado de tiempo y continuarán con su producción después. Hemos visto algo de debilitamiento en el precio del WTI, pero el Brent no se ha visto impactado. Esto ha resultado en una ampliación del spread entre el precio del barril WTI y el Brent. Para la mayoría de empresas europeas petroleras, el Brent es más importante. El efecto indirecto de la tormenta es que puede resultar en un menor crecimiento del PIB en Estados Unidos, conforme se espera que los costes derivados de los daños superen los 10.000 millones de dólares. A su vez, un PIB menor resulta en una menor demanda de petróleo”.

Por último, desde Franklin apuntan hacia el impacto en los mercados globales de energía. Las alteraciones en la producción en la costa del golfo de Texas y Luisiana han resultado en un cambio en los flujos de comercio, donde los mercados de América Latina han buscado importar productos desde Europa y Asia para reemplazar aquellos típicamente recibidos desde Estados Unidos. Las más recientes exportaciones también han sugerido que las refinerías en Asia buscan asegurarse inventarios de crudo estadounidense debido al descuento con el que cotiza frente al Brent. “A pesar de que las alteraciones en la producción son el impulso primario que ha propiciado la ampliación del diferencial, se esperaba que esto ocurriera en algún momento dado el crecimiento en la producción de Estados Unidos, la limitada habilidad de las refinerías estadounidenses para expandir su capacidad de procesamiento en el corto y medio plazo, y la necesidad de incentivar una disminución de las importaciones netas (a través de menores importaciones y mayores exportaciones)”.

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