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Abante Pangea

Alberto Espelosín advierte de lo complicada que será la normalización de la política monetaria

Alberto Espelosín advierte de lo complicado que será la normalización de la política monetaria por parte de los bancos centrales
Alberto Espelosín, gestor de Abante Pangea. / Foto cedida
  • Espelosín mira hacia las actuaciones de los bancos centrales, preocupado porque la era de las políticas expansivas está cercana a su fin
  • Sostiene que los próximos retos económicos son la digitalización, que sustituye al factor trabajo, y el envejecimiento poblacional
  • Advierte de que en la segunda parte del año debemos prestar atención al comportamiento del índice europeo Eurostoxx 500
Por Funds Society, Madrid

Los principales índices estadounidenses han pisado el acelerador y han finalizado julio en nuevos máximos históricos. Alberto Espelosín, gestor de Abante Pangea, apunta en su última carta que espera despedir 2017 con una rentabilidad de entre el 4% y el 5% en su cartera, que mantiene posiciones cortas sobre el Nasdaq 100 y el S&P 500.

Pese a que el comportamiento de la bolsa estadounidense ha perjudicado al fondo, la cartera de renta variable se revaloriza un 3,9% en el año, frente a la subida del 4,8% del Eurostoxx 50. Su previsión se mantiene entre ese 4% y el 5%, puesto que “que no es factible mantener estos niveles de volatilidad en mínimos y los de complacencia en máximos”.

Espelosín recuerda que, en la historia de la bolsa estadounidense, en el 93% de los ejercicios se ha visto al menos una corrección del 5% y este año aún no ha sucedido, por lo que “el fondo está cerca de monetizar su posición corta tanto del Nasdaq 100 como de S&P 500”. Y aquí sostiene que la caída del mercado es “inminente” y habla de las probabilidades reales de ver, en los próximos seis meses, al Nasdaq 100 en 5.100 puntos y al S&P 500 en 2.250 puntos.

“Creo, y por ello la exposición del fondo es tan corta frente a Estados Unidos, que la subvención que el mercado de renta variable ha tenido por parte de los bancos centrales está cercana a su fin, ya que no es sostenible si se quiere mantener un orden equilibrado entre el factor capital y el factor trabajo. Y les recuerdo, además, que la inflación no existe, ni estará, y que hemos pasado de la ilusión del reflation trade -algo en lo que nunca creí tal y como reflejé en Trumpazoinflación, a la necesidad de manejar a los mercados con la dialéctica monetaria precisa para depreciar el dólar y crecer por esa vía en el corto plazo, alimentando así las expectativas del mercado”, advierte en su última carta a inversores.

Recuerda que, a la vuelta de verano, el gobierno de Estados Unidos debe empezar a negociar el techo de deuda y “ahí pueden venir los problemas reales de 2017, aunque, obviamente, la deuda se ampliará”, advierte. En este sentido defiende que “no podemos seguir con los factores de producción que tenemos en Occidente, ni mantener el Estado de Bienestar, ni pagar la deuda acumulada, por lo que es necesario mantener el sistema subvencionado con nuestras fiat currencies y tipos cero, para no entrar en recesión en un mundo donde la deflación de costes laborales unitarios provocada por la globalización seguirá haciendo difícil normalizar los tipos. Más aún cuando nos enfrentamos en los próximos años a los auténticos retos económicos que son la digitalización, que sustituye al factor trabajo, y el envejecimiento poblacional”.

Ante la retirada de los estímulos

El gestor se plantea qué pasaría si los bancos centrales dejasen de expandir o de mantener con renovaciones su balance. En su opinión, esto produciría una recesión sin precedentes. “Por eso creo que el inversor inteligente, con aspiraciones a preservar el capital, debe prepararse para ese escenario después de un ciclo de bolsa de ocho años que necesita un respiro para convencer a nuevos inversores, que no sean los bancos centrales, de tomar posiciones con margen de seguridad”, señala.

Por eso defiende que, para aquellos inversores que busquen protección frente a una bolsa americana sobrevalorada y que quieran algo de descorrelación frente al mercado, junto con una dosis de valores de calidad con alto potencial y margen de seguridad, “Pangea se encuentra en una buena disposición para ser una alternativa positiva de aquí a final de año, en un entorno en el que la volatilidad se puede disparar en cualquier momento. El posicionamiento del fondo debe hacer que, ante caídas del mercado americano, podamos tener retornos positivos”.  

Por último destaca que, de cara a los próximos meses, habrá que vigilar la línea de tendencia bajista del  Eurostoxx 50 en 3.650.  “En la segunda parte del año debemos prestar atención al índice europeo ya que, si se produjera la explosión final de júbilo o quinta onda en S&P 500 hacia la zona de 2.570 puntos y en el Nasdaq 100 hacia la zona de 6.200, el Eurostoxx 50 podría intentar romper la resistencia de los 3.650 puntos, que es la línea de tendencia bajista de 2007, con aspiraciones alcistas hacia la zona de 3.860 puntos. El problema es que para que esto ocurra, el petróleo debe ir hacia la zona de 60 dólares por barril y el Euribor no puede estar en el -0,15%, ya que esto limita el comportamiento de petroleras y bancos. Por otro lado, la pérdida de los 3.420 puntos aceleraría la caída hacia los 3.200 puntos”, explica. 

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